Científicos de Australia mezclan galio con luz solar y convierten el agua de mar en el combustible del futuro

Publicado el: 2 de marzo de 2026 a las 20:41
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Experimento de producción de hidrógeno a partir de agua mediante reacción química en laboratorio con sistema de tubos y burbujas.

Australia acaba de demostrar que es posible obtener hidrógeno limpio a partir de agua de mar usando solo luz y un metal líquido llamado galio. El trabajo, liderado por la Universidad de Sídney y publicado en Nature Communications, apunta a una posible vía alternativa para producir hidrógeno verde sin necesidad de agua purificada ni grandes consumos eléctricos.

¿Qué significa esto para la transición energética y, en el fondo, para cosas tan cotidianas como la factura de la luz? El hidrógeno verde se ve desde hace años como un complemento de las renovables eléctricas, sobre todo para industria, transporte pesado y almacenamiento a gran escala. El problema es que muchos métodos actuales son caros, complejos y exigen agua desalada o muy pura.



Aquí entra en juego el galio. Este metal tiene un punto de fusión muy bajo, así que pasa a estado líquido con poco calor. En el experimento, los científicos dispersan diminutas gotas de galio en agua dulce o salada y las iluminan. La luz calienta el metal y rompe su fina capa de óxido, de modo que la superficie del galio reacciona con el agua, libera hidrógeno y se transforma en oxihidróxido de galio.

El propio equipo lo describe como una especie de cosecha de moléculas de hidrógeno. En palabras de Luis Campos, autor principal, «ahora tenemos una forma de extraer hidrógeno sostenible utilizando agua de mar, que es fácilmente accesible, y basándonos únicamente en la luz para producir hidrógeno verde».



Un detalle importante para la seguridad es que, según las medidas de laboratorio, la reacción genera únicamente hidrógeno, sin burbujas de oxígeno que puedan formar mezclas explosivas. Además, funciona en agua salada real, tomada de la costa, con rendimientos muy cercanos al máximo teórico, lo que evita tener que desalar antes el agua.

La clave ecológica está en que el proceso es circular. Una vez formado el oxihidróxido, se puede reducir de nuevo a galio mediante una etapa electroquímica con un consumo energético moderado. El metal vuelve al reactor y se reutiliza en nuevos ciclos, con pérdidas muy bajas detectadas en el agua. El balance completo del ciclo alcanza una eficiencia global del 12,9 %, una cifra que el propio equipo considera competitiva para una primera prueba de concepto.

El profesor Kourosh Kalantar‑Zadeh subraya que se trata de «un ejemplo llamativo de cómo la química natural de los metales líquidos puede crear hidrógeno» y recuerda que las primeras células solares comerciales empezaron con rendimientos incluso más bajos. El grupo trabaja ahora en mejorar la eficiencia y en diseñar un reactor de escala intermedia para comprobar cómo se comporta la tecnología fuera del laboratorio.

¿Resolverá esto por sí solo el reto del hidrógeno verde? No. Queda por ver si el coste y la disponibilidad del galio, junto con la infraestructura necesaria, permiten un despliegue masivo. Pero el avance muestra que hay margen para rutas más simples y menos dependientes de agua dulce, algo cada vez más relevante en un planeta que se calienta.

El estudio científico completo ha sido publicado en la revista Nature Communications.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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