FEMXA nos explica los pasos para implementar un Sistema de Gestión Ambiental y sus Beneficios

Hace ya más de 20 años que se aprobó en España la Ley de Envases y Residuos de Envases y se volvió habitual ver en nuestras calles los contenedores de colores.

Cada vez somos más conscientes de la realidad medioambiental y de la contaminación que existe a nuestro alrededor, pero también estamos más implicados e informados para lograr el cambio que nuestro planeta necesita. 

Las empresas no se quedan al margen de esta realidad y practican una serie de acciones para alcanzar un desarrollo ambiental sostenible. Es por eso que, muchas de ellas, implantan Sistemas de Gestión Ambiental. 

La RAE define un SGA como “parte del sistema general de gestión de una organización que incluye la estructura organizativa, las actividades de planificación, las responsabilidades, las prácticas, los procedimientos, los procesos y los recursos para desarrollar, aplicar, alcanzar, revisar y mantener la política ambiental y gestionar los aspectos ambientales”.

Es decir, un sistema estructurado de gestión que incluye una serie de pautas para incorporar la protección medioambiental al día a día de nuestra empresa.

La implantación de un SGA es totalmente voluntaria, pero cada vez son más las empresas lo adoptan basándose en la norma ISO 14001. 

Para que sea efectivo, todos los miembros de la compañía deben asumirlo como prioritario. Es importante que haya un proceso establecido para lograr alcanzar todos los objetivos y metas propuestos.

Esto será más sencillo si se proporcionan los recursos necesarios a la totalidad de la plantilla, empezando por una formación de base en materia medioambiental.

Un Sistema de Gestión Ambiental basado en la norma ISO 14001, está compuesto por cinco módulos, donde resumiremos los objetivos que conlleva cada uno:

  • Política ambiental: el primer paso es el compromiso de la empresa y la implicación por parte de todos los integrantes.
  • Planificación: siendo conscientes de la realidad de la empresa, debemos definir los principios y compromisos que vamos a adquirir.
  • Implementación: supone la puesta en marcha del SGA. Se definirá la formación necesaria, la implicación del personal, las responsabilidades, entre otras.
  • Verificación: el control de los avances es de suma importancia, ya que con el sabremos si las medidas tomadas son las correctas.
  • Revisión: se realiza mediante una Auditoría Medioambiental, y puede hacerla la dirección o una empresa externa. Según los resultados del análisis, se determinará si el proceso se está gestionando correctamente y los cambios y/o mejoras a implementar. 

Gracias a la implementación y buen funcionamiento del SGA, las empresas podrán mejorar e incrementar los sistemas productivos, conseguirán una reducción de costes, mejorará la imagen de la organización, aumentará el desarrollo de nuevas tecnologías, se optimizarán procesos y un largo etcétera. 

Como puedes ver, todo son beneficios. La mejora del medioambiente está en mano de todos y podemos empezar con cosas tan sencillas como cerrar los grifos, vestirnos adecuadamente para no abusar de la calefacción o del aire acondicionado, apagar las luces y pedir a la empresa, si no los tienen ya, contenedores de reciclaje, para acabar sabiendo como gestionar un SGA en nuestra organización.

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