Filomena puede ser un ‘revulsivo’ para mejorar la biodiversidad de la ciudad de Madrid

Hay que hablar de la perdida de cientos de miles de árboles tanto en las calles y paseos; como en los parques urbanos y suburbanos; así como en las grandes áreas forestales de la ciudad.

Los últimos días han supuesto para la ciudadanía de Madrid una sucesión de situaciones y noticias traumáticas: la nieve caída masivamente; las bajas temperaturas, el hielo y las dificultades para la movilidad; la acumulación de basuras ; detectar que las administraciones responsables no habían previsto en absoluto algo parecido; la lentitud al actuar y el ejemplo de miles de ciudadanos supliendo con voluntarismo las carencias o la falta de gestión.

Es el momento de evaluar daños, corregir errores y empezar a pensar en los planes de recuperación. Se nos presenta una gran oportunidad para aprender y diseñar futuro. ¿Estaremos a la altura? Los árboles, la vegetación en las ciudades nos prestan un gran número de servicios, su existencia nos beneficia generosamente. En este sentido Madrid cuenta con numerosos e importantes parques, zonas verdes, de sus árboles urbanos.

La vegetación urbana da sombra, atenúa las temperaturas, aporta humedad ambiental, filtra el polvo y los contaminantes, secuestran CO2 a través de la fotosíntesis disminuyendo sus concentraciones en la atmósfera. Al tiempo disfrutar de los espacios verdes urbanos contribuye a mejorar nuestra maltratada psique, la ansiedad, la depresión…nos educa ambientalmente sumergiéndonos en los biorritmos, los ciclos naturales, las estaciones.

Los espacios arbolados sirven para entender los entornos salvajes, boscosos, aportando naturalidad a los duros paisajes urbanos. En el verde urbano, hay biodiversidad en sentido amplio, esta se refugia en cualquier lugar: desde un modesto alcorque, hasta un descampado; el follaje de un herbazal o un arbusto; en nuestros añejos jardines históricos y por supuesto en nuestros hermosos bosques urbanos como La Dehesa de La Villa, La Casa de Campo o El Pardo.

En esta recuperación debemos apoyarnos en lo público y sus trabajadoras y trabajadores que llevan generaciones sumando profesionalidad:

  • A la hora de evaluar e inventariar daños con los Agentes Ambientales municipales y servicios como el SERVER, que han acumulado conocimientos y experiencia suficientes. Aportando un método a seguir.
  • Es el momento de las plantaciones y debemos contar con los Viveros Municipales que han cumplido más de doscientos años de servicio público.
  • Tanto trabajo por hacer, precisa de muchas manos cualificadas. Es preciso la contratación urgente de trabajadores públicos, de reforzar plantillas. Habrá que mantener, regar muchos árboles en los próximos años.
  • La urgencia nos puede llevar a intentar atajar y contratar trabajadores de forma precaria, con malas condiciones laborales. Debemos denunciarlo si sucede.

Planes de recuperación

Recientemente se ha redactado el Plan de Infraestructura Verde de la ciudad con marcado énfasis en la biodiversidad.

La ciudad tiene pendiente este aspecto en su estrategia ambiental. Son escasas y podríamos decir en mal estado o abandonadas las infraestructuras que en nuestros parques se ocupan de este tema. El Centro de fauna del Encinar de San Pedro de la Casa de Campo, o la pequeña instalación existente en el Parque del Oeste, son ejemplos de esta precariedad. Debemos exigir que todos los distritos y parques de la ciudad dediquen su energía a este asunto central.

Uno de los documentos redactados es el Plan Director de Arbolado Viario que se debería seguir. Otras publicaciones elaboradas en 2016 son: Manual de Plantación de Arbolado Viario, o el manual de Defectos y anomalías del arbolado viario de Madrid. Es decir, existe suficiente documentación municipal para planificar y no dejarnos llevar por la improvisación y el adanismo; o los grandes Planes Especiales con enormes presupuestos …vicios que nos tientan.

Especies a elegir y a descartar

Un aspecto de este complejo asunto, que preocupa a muchas personas, es el de la elección de especies. SE trata de una cuestión que ha sido objeto de amplio debate tras el paso del temporal Filomena.  Siempre que sea posible es necesario emplear especies nativas, culturales o muy adaptadas.

Por una lado esta el arbolado urbano, de calle, paseo o pequeños parques

Dependiendo de la vía podemos hablar de: árboles de pequeño porte, porte mediano y gran porte.

  • Descartaremos las especies que la experiencia nos demuestre su poca adaptación a la ciudad: comportamiento mecánico, plagas, enfermedades, poca rusticidad…
  • Ampliaremos la diversidad de las arboledas urbanas, prescindiendo de las especies que sobrepasen o rocen el 10 % del inventario, para no fomentar monocultivos que hacen nuestro arbolado propenso a plagas y enfermedades: plátanos, acacias del Japón, acacias blancas, aligustres, olmos siberianos…

En los grandes parques y áreas forestales utilizaremos de forma masiva nuestras especies nativas

Estamos en el territorio biogeográfico de la encina con enebros, retamares y herbáceas adaptadas con algunos quejigos en zonas de buenos suelos, con fresnedas en zonas de suelos profundos y especies arbustivas acompañantes. En las zonas húmedas, especies ribereñas y orlas espinosas arbustivas. El comportamiento de estas especies durante el temporal nos dará pistas..y no olvidaremos los arbustos, matas.

Se está discutiendo estos días del comportamiento mecánico de los pinos ante la nevada…parece ser que los pinos piñoneros adultos, de gran valor paisajístico, debido a su arquitectura estructural, han sufrido más que otras especies como los pinos carrascos. Habrá que ver detenidamente las evaluaciones para analizar el asunto. Otros pinos, larícios o resineros, ambos muy rústicos se ponen menos.

Hay que decir para terminar que se ha abusado mucho de los pinos o cipreses americanos en estas plantaciones forestales y es probable que haya llegado el momento de plantar más nuestras frondosas autóctonas.

Fuente: Ecologistas enaccion

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