Día Meteorológico Mundial 2022

‘Alertas tempranas y acciones rápidas’, ese es el tema del Día Meteorológico Mundial 2022, una fecha que se conmemora cada 23 de marzo y tiene por objetivo sensibilizar al mundo acerca de la importancia de la meteorología.

¿Por qué existe el Día Meteorológico Mundial?

El 23 de marzo 1950 se firmó el Convenio global mediante el cual nació la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y en 1961 se instituyó, que cada año en esa fecha se celebrase el Día Meteorológico Mundial, donde además se aprovecha para destacar la labor de los sistemas meteorológicos e hidrológicos de cada país.

En cada oportunidad se trata de explicar a la gente la importancia que tiene para todos, la información hidrometeorológica y climatológica que brindan estos servicios, ya que gracias a ella es posible anticiparse, tomar precauciones y minimizar los daños cuando suceden desastres climatológicos como tormentas, inundaciones, huracanes, etc.

2022: Alertas tempranas y acciones rápidas

Cada año desde la OMM se elige un tema destacable alrededor del cual gira toda la conmemoración del Día Meteorológico Mundial, que en esta ocasión es: ‘Alertas tempranas y acciones rápidas’. La idea principal es, por tanto, explicar y concienciar a la población, acerca del papel vital que juega la información hidrometeorológica y climatológica a la hora de la reducción de desastres.

Bajo el impacto del cambio climático, los fenómenos meteorológicos, hídricos y climáticos extremos son cada vez más frecuentes e intensos en muchas partes del mundo y se espera que esta situación no solo no cambie, sino que se extienda a otras regiones del globo; de ahí que el papel de la meteorología cada vez cobra mayor relevancia e importancia.

Los eventos climáticos irán a peor

A causa del crecimiento de la población se espera que continúe la expansión urbanística, que necesita tierras, que son quitadas a los bosques e implican la fragmentación o desaparición del hábitat de plantas y animales, que si no logran adaptarse se extinguen. A ello hay que sumarle los cada vez más altos niveles de contaminación de aguas, suelos y aires y la degradación medioambiental generalizada. Sin dudas estamos ante un panorama desolador.

Por esa razón, ya no basta con saber qué tiempo hará para elegir llevar paraguas, abrigo o chanclas. Las indicaciones de los comportamientos climáticos, los pronósticos basados ​​en el impacto y la anticipación a eventos extremos contribuyen significativamente a salvar vidas y a proteger los medios de subsistencia de las personas.

Pero dado que en el mundo hay millones de personas que viven en situaciones de precariedad y no pueden acceder a sistemas de alerta temprana, el objetivo es fortalecer la coordinación entre los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos de cada nación, las autoridades de gestión de desastres, los gobiernos municipales y la sociedad en general es clave para mejorar la prevención, preparación y respuesta ante estos desastres.

La pandemia de COVID-19 ha complicado los desafíos que enfrenta la sociedad mundial y ha debilitado los mecanismos de respuesta, especialmente en los países más vulnerables. Pero en un mundo interconectado es fundamental adoptar un enfoque amplio y transfronterizo, que le permita al mundo avanzar en los objetivos globales de acción climática, desarrollo sostenible y prevención y reducción del riesgo de desastres.

Lo más importante es no olvidar que de nada sirve que se den alertas tempranas, si no existe un sistema que permita dar respuestas y tomar acciones preventivas. La preparación del personal meteorológico, la coordinación con las autoridades, la capacidad de responder en el momento y el lugar adecuados y la colaboración ciudadana a día de hoy pueden llegar a salvar muchas vidas y a minimizar los posibles daños.

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