La economía del fuego es una de las principales causas de los incendios forestales en España. Así lo advierte el biólogo Alfredo Fernández-Ojanguren, quien sostiene que mientras quemar el monte siga generando beneficios económicos, los fuegos seguirán produciéndose de forma intencionada.
La economía del fuego alimenta los incendios
Un experto advierte que la mayoría de los incendios son intencionados porque generan beneficios económicos y reclama cambios legales urgentes.
Un profesor de biología de la Universidad de Oviedo ha evidenciado que la prevención de incendios forestales requiere desmantelar la llamada economía del fuego, que varía según la región, pero que siempre premia las quemas intencionales.
Señaló que la mayoría de los incendios son deliberados, impulsados por beneficios esperados, como la transformación del paisaje o la creación de pastos y argumentó que las leyes deben eliminar los incentivos para explotar las tierras quemadas.
Incendios intencionados y beneficio económico
El doctor en Biología y profesor de la Universidad de Oviedo Alfredo Fernández-Ojanguren ha declarado este lunes en Avilés que, para prevenir los incendios, hay que desincentivar la economía del fuego, que es un poco diferente en cada comunidad autónoma, pero siempre la hay.
“Si los incendios son intencionados es porque alguien gana algo con ellos y hay que tratar de que deje de ser así”, ha declarado Fernández-Ojanguren, que ha recordado que en España hay una ley de acotamientos que hace que no se pueda utilizar un terreno quemado para el pastoreo, pero en Asturias se ha modificado en parte en 2017.
Más del 80 % de los fuegos
El biólogo ha sido invitado este lunes por el Grupo Naturalista Mavea a pronunciar una conferencia con el título de “Causas y consecuencias de los incendios” dentro del ciclo “Ciencia y naturaleza, que se celebra en el Centro Ecosocial ‘El Ñeru Verde’ de Avilés.
Según el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, más del 80% de los incendios son intencionados de modo que “la ignición se produce por un ser humano que decide que va a quemar un trozo de monte, porque quiere alterar el paisaje o quiere hacer pastos para su ganado o por la razón que sea”.
Los incendios rara vez están motivados por una piromanía, la mayoría están provocados por personas que deciden quemar el monte buscando algún tipo de beneficio y, en general, este problema “va a peor a nivel global”.
Economía del fuego: daños al suelo, fauna y ríos
El impacto de los incendios es muy fuerte, a muchos niveles, el primero de ellos el que concierne a la vegetación, que es lo que arde y desaparece, pero también a la fauna asociada al lugar con algunos ejemplares que no tienen capacidad de eludir el fuego.
Otra afectación notable está en el propio suelo del área incendiada porque está vivo, tiene microorganismos, como hongos, y hace que sea más difícil y tarde más en recuperarse.
Además, la economía del fuego, en el caso de los suelos en pendiente, que en Asturias hay muchos, las lluvias hacen que vayan a los ríos con consecuencias negativas para la salubridad.
Cambios legales y vigilancia como solución
Para este experto en conservación y biodiversidad, la prevención de incendios pasa por una legislación que desincentive la llamada economía del fuego y por una labor de vigilancia, no solo para detectar a los autores, sino también para identificar con rapidez el fuego y sofocarlo lo antes posible
Los incendios forestales causan graves daños, más allá de la pérdida de vegetación, afectando a la fauna silvestre que no puede escapar de las llamas y degradando los suelos vivos, cuyos microorganismos merman de tal forma, que ralentizan la recuperación ecológica tras la quema.
En regiones con pendiente como Asturias, la erosión agrava los impactos a medida que las lluvias arrastran cenizas a los ríos, lo que refuerza la necesidad de legislación disuasoria, vigilancia estricta, detección rápida y supresión temprana. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE





















