Efectos de la sequía y la falta de agua

Este proyecto, de aprendizaje bidireccional, persigue informar a la ciudadanía sobre un riesgo tan complejo como el de la sequía y sobre las causas que explican nuestra vulnerabilidad ante estos eventos, así como en conocer qué percepción social tenemos sobre la escasez de agua y qué preferencias sobre las distintas medidas de gestión de este recurso.

Efectos de la sequía y la falta de agua. La ciencia del agua no es solo ecología e hidrología. La ciencia del agua también incluye geografía, sociología y filosofía. Esta es una premisa chocante para muchas personas, pero no debería serlo tanto si consideramos todos los problemas sociales que acarrea la falta de agua.

Y cómo, al mismo tiempo, nuestros hábitos no solo en casa, sino también desde la agricultura y la industria impactan sobre este recurso. Con el objetivo de concienciar sobre esta conexión entre la ocurrencia de sequías, el uso del agua y la sociedad se puso en marcha el Observatorio Ciudadano de la Sequía. En el cual el CREAF participa desde su creación en 2020.

Inclusión de la ciudadanía

“Atender al componente social del riesgo de sequía requiere la inclusión de la ciudadanía, tanto en la investigación científica como en la elaboración de políticas y planes”. Defiende Pilar Paneque, responsable del Observatorio y catedrática de Geografía Humana de la Universidad Pablo de Olavide en el medio The Conversation.

Profundizamos sobre ello en una pequeña entrevista a Paneque y las investigadoras del CREAF expertas en agua Annelies Broekman y Anabel Sánchez. Se necesita hacer mucha pedagogía sobre la diferencia entre sequía meteorológica y escasez de agua y sobre quién y cómo consume el agua, para que la sociedad sea más consciente de su papel en la búsqueda de soluciones.

Mientras la sequía meteorológica es un fenómeno natural, frecuente en la región mediterránea y ciertamente exacerbada por el cambio climático, la escasez de agua vinculada a nuestras necesidades depende, sobre todo, de cómo gestionamos los recursos que tenemos.

Las demandas de agua han ido creciendo

Se puede decir que, aunque no tuviéramos episodios de sequía, el sistema estaría igualmente en crisis, porque las demandas de agua han ido creciendo tanto que superan la capacidad de las masas de agua de proveernos de dicho recurso.

Nos encontramos frente a una situación que necesita un debate profundo sobre qué usos del agua podemos satisfacer y cuáles deberían reducirse, incluso planteando la transformación de algunos sectores económicos en algunas partes de territorio.

Por ejemplo, es insostenible un incremento de la superficie de agricultura intensiva, por muy eficientes que sean los sistemas de riego, porque supone un nuevo aumento de la demanda de agua en un sistema que ya está en quiebra.

El acceso al agua vinculado al desarrollo

Además, la sociedad percibe a menudo que el acceso al agua vinculado al desarrollo de las actividades económicas es un derecho que se ha de satisfacer a toda costa. Obviando el hecho de que la sobreexplotación de recursos y el cambio climático pueden acabar interrumpiendo el suministro para todas las usuarias.

Incluidas las que sí que tienen un derecho básico al agua para sobrevivir, como son los ecosistemas y las personas. Se trata de un debate que necesita de las aportaciones de todos los sectores de la sociedad, para que conjuntamente podamos transitar hacia una nueva manera de gestionar las cuencas hidrográficas. Sostenible en el tiempo y orientada al beneficio de los territorios y de la población que los habita.

Una nueva manera de gestionar las cuencas hidrográficas

Percepción ciudadana sobre las medidas de gestión del agua. Fuente: Paneque, P., Lafuente, R., Vargas, J., & Pérez, R. (2021). Sequía, agua y cambio climático. Percepción social, opinión pública y valoración de medidas de gestión. Observatorio Ciudadano de la Sequía. https://dx.doi.org/10.46661/rio.11700

Ante un año de olas de calor frecuentes y meteorología «intensa», ¿el Observatorio ha tomado medidas también excepcionales? ¿Cuáles son las previsiones? El año hidrológico que acabamos de terminar ha sido muy seco y, sobre todo, se ha caracterizado por unas temperaturas muy altas y extremas.

Además, la predicción estacional de AEMET para el último trimestre del año nos indica que hay una probabilidad alta de que la temperatura sea superior a la normal (de nuevo). Y también una probabilidad alta de que la precipitación sea inferior a la habitual en el oeste peninsular.

En esta situación el Observatorio se propone diversas respuestas. Por una parte, es necesario ampliar el seguimiento del estado de las masas de agua. De los usos que estamos haciendo del recurso y fijarse bien en los indicadores de sequía y de escasez de agua —para poder comunicar esta situación de manera clara al conjunto de la ciudadanía—.

Nuevas metodologías

Por otra parte, necesitamos avanzar en nuevas metodologías que nos ayuden a gestionar estas situaciones de manera compartida, porque ya están caracterizadas por la tensión y el conflicto entre territorios, agentes y usos del agua.

Sabemos que, en el actual contexto de cambio climático, las sequías van a ser más recurrentes e intensas. Por lo tanto, las previsiones no son buenas si no comenzamos a trabajar ya y de manera urgente con enfoques propios de la realidad del siglo XXI y no del siglo XX.

Este año la fundación FECYT ha renovado su financiación al Observatorio Ciudadano de la Sequía, pero ya hace un tiempo que está funcionando. El Observatorio es un portal de ciencia ciudadana para conocer mejor el riesgo de sequía y la escasez hídrica en España, así como sus posibles soluciones en este contexto de cambio climático y de transición hidrológica en el que nos encontramos.

Además de dar acceso público a toda esta información, el Observatorio se construye como un lugar de encuentro de distintas disciplinas y saberes.  Que pretende facilitar la coproducción del conocimiento.

Pensamos que ha renovado su financiación porque se ha demostrado que es una iniciativa realmente útil y relevante para avanzar en una temática tan clave como es nuestra vulnerabilidad al riesgo de sequía.

Proyecto colaborativo

En una primera edición, planteamos un proyecto colaborativo en el que las aportaciones de la ciudadanía nos permitieron calcular un índice de vulnerabilidad a la sequía en las demarcaciones del sur peninsular. Y ensayar la comunicación de los resultados a través de herramientas, como geovisores web o un chatbot.

Además, pudimos hacer un análisis preliminar de las medidas de gestión que tienen más apoyo por parte la población. Por ejemplo, se confirma la preferencia de la ciudadanía por medidas de gestión de la demanda de agua (ahorro y reutilización) frente a las de oferta (embalses y trasvases).

Paradójicamente, estas medidas de oferta son las que en este momento siguen reclamando algunos sectores y territorios, obviando, por tanto, no solo nuestra realidad climática e hidrológica, sino también nuestra realidad sociológica y no dando ningún valor a la opinión pública.

Monitor de sequía meteorológica. Fuente: Observatorio de la Sequía.

En esta segunda edición trabajamos ya a escala estatal, ampliando el desarrollo de geovisores y otros repositorios y trabajando con nuevos objetivos e innovaciones metodológicas (una encuesta representativa y estratificada en todo el país. Y un sorteo cívico y un jurado ciudadano en el municipio de Baeza, por su relación con el olivar), para avanzar precisamente en la inclusión de la ciudadanía en el debate.

Transición hidrológica y de adaptación a la escasez

Sobre cómo avanzar en el proceso de transición hidrológica y de adaptación a la escasez. Estas actividades tendrán como fin último trasladar a las administraciones responsables una serie de recomendaciones que se habrán deliberado de manera pública.

Como contabais, el proyecto tiene un enfoque de ciencia ciudadana, a través de la participación de la ciudadanía en el cálculo de indicadores de vulnerabilidad y de la capacidad de adaptación a las sequías. Así como en el debate informado sobre las posibles soluciones. ¿Es constructivo este vínculo entre la ciencia y la ciudadanía?. ¿Qué aporta al proyecto y por qué creéis que el Ministerio de Universidades recientemente ha dado más peso a la ciencia ciudadana?

Crear espacios de debate público

La ciencia ciudadana responde a la necesidad de involucrar de una manera más directa a la sociedad en el desarrollo de proyectos científicos. Se trata de una herramienta clave para transmitir información, capacitar a la sociedad sobre los retos a los que nos enfrentamos, generar nuevo conocimiento (¡compartido!). Y crear espacios de debate público.

En cierta manera ciencia ciudadana es un complemento para la recogida, análisis y difusión de datos e información en la ciencia, pero no puede sustituir los programas de monitoreo que se necesitan a largo plazo ni el seguimiento de la evolución de los sistemas naturales.

Esto se hace evidente en el caso de la sequía, porque no podríamos prescindir del monitoreo en tiempo real de indicadores de precipitación, por ejemplo. Donde la ciencia ciudadana sí tiene mucho sentido es en la vertiente social de la gestión del agua y de la gestión de los riesgos asociados a ese recurso.

La sequía es uno de esos riesgos y, como tal, no solo tiene una componente física (peligrosidad) sino también una componente social (vulnerabilidad) que hasta ahora no ha sido tan estudiada. Y ahí es donde la ciencia ciudadana permite hacer grandes contribuciones. De hecho, para el Observatorio hacer ciencia ciudadana es una necesidad científica y epistemológica por la complejidad del problema que aborda.

Apuesta por la ciencia ciudadana y la ciencia abierta

Que el Ministerio de Universidades esté apostando por la ciencia ciudadana y la ciencia abierta es una magnífica noticia, porque esta forma de hacer ciencia tiene la capacidad de conectar con los problemas reales y más urgentes que tenemos como sociedad. Y mejorar los diagnósticos científicos y abrir espacios de deliberación para consensuar las soluciones. Es una excelente manera de socializar el conocimiento científico.

Jardines del Generalife. Alhambra de Granada. Imagen: Diogo Pereira

El Observatorio Ciudadano de la Sequía existe gracias a un equipo interdisciplinar, comprometido con el diálogo entre la ciencia, la política y la sociedad.  El CREAF participa en el equipo promotor del Observatorio compartiendo su experiencia en proyectos de ciencia ciudadana y fomentando el impacto social de la investigación. Además, también somos un apoyo para la difusión y comunicación sobre los hitos del proyecto.

Por otra parte, estar vinculados al Observatorio también nos ayuda a identificar sinergias con otros proyectos que tienen objetivos en común. Por ejemplo, el Observatorio participa como actor clave en el Laboratorio vivo de Andalucía —desarrollado bajo el proyecto I-CISK3—. Y desde el CREAF contribuimos en co-crear servicios útiles para la toma de decisiones frente a las sequías climáticas con el sector agrícola y la gestión forestal en la Comarca de Los Pedroches. Efectos de la sequía y la falta de agua.

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