Las acciones silvícolas tienen por objeto llevar a cabo actuaciones del tipo preventivo para evitar los daños causados a los montes y bosques por incendios, eventos relacionados con el cambio climático y/o desastres naturales. También se pretende incrementar la capacidad de adaptación y el valor ambiental de los ecosistemas forestales.
Las labores silvícolas de prevención contra el fuego, consisten en la reducción y el control de combustibles forestales, lo que redunda en hacer más resistentes los montes ante el inicio y propagación del fuego. Además, facilitan las acciones de extinción en caso de producirse un incendio.
Preservar los Montes de Cerdedo-Cotobade
El delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, Agustín Reguera, visitó esta mañana a Comunidad de Montes de Aguasantas, en el ayuntamiento de Cerdedo-Cotobade. Esta fue una de las comunidades que recibió una de las ayudas de la consellería do Medio Rural para la regeneración y/o mejora en masas consolidadas de frondosas autóctonas y para su gestión forestal sostenible en el año 2023.
Gracias a esta aportación de cerca de 30.000 euros la comunidad pudo llevar a cabo «acciones silvícolas de prevención de los daños causados a los bosques por incendios, desastres naturales y para el incremento de la capacidad de adaptación y del valor ambiental de los ecosistemas forestales«.
El delegado territorial aprovechó la visita para recordar las comunidades de montes beneficiadas por la convocatoria del año 2024. En este sentido, cabe destacar que en el ayuntamiento de Cerdedo-Cotobade se beneficiaron de la última convocatoria de estas ayudas hasta siete comunidades de montes distintas, a las que se les concedió una aportación total de más de 150.000 euros. Ente ellas, la comunidad de Corredoira; Carballedo; Santa María de Sacos; San Xurxo de Sacos, Viascón; Loureiro y Chamadoira. En el total del área territorial de Pontevedra estas ayudas dejaron cerca de 450.000 euros distribuidos por 23 entidades.
El delegado territorial destacó la importancia de estas ayudas que «dotan de recursos a unas comunidades de montes que llevan a cabo un trabajo cada vez más necesario». En este sentido, Reguera quiso poner en valor la necesidad de «seguir manteniendo un monte limpio y preparado para disminuir todo el posible el riesgo de incendios y su agresividad«.



















