La Oficina Europea del Medioambiente denuncia que la UE debilita normas ambientales por competitividad en un momento clave para la transición climática y la estabilidad económica del bloque.
La organización ecologista advierte que la simplificación regulatoria puede trasladar costes a ciudadanos y sistemas públicos mientras ignora problemas estructurales como el precio energético y la dependencia fósil.
La Oficina Europea del Medioambiente denuncia que la UE debilita normas ambientales por competitividad
Más de 180 organizaciones alertan del coste económico de la desregulación ambiental en Europa.
Los grupos ambientalistas advierten que la drástica simplificación burocrática de la Comisión Europea se basa en suposiciones erróneas en lugar de evidencia sólida. Argumentan que la reforma corre el riesgo de debilitar las salvaguardias ambientales efectivas.
Recalcan que, históricamente, las normas ambientales estrictas han brindado seguridad jurídica. Estimulado la innovación y recompensado a los primeros en adoptarlas. Los países con estándares estrictos también han desarrollado sectores tecnológicos altamente productivos.
Críticas al proceso de simplificación regulatoria
La Oficina Europea del Medioambiente, que reúne a más de 180 organizaciones, denunció hoy que la UE utilice la competitividad como “coartada” para debilitar las normas medioambientales, climáticas y sanitarias, cuando el verdadero “lastre” económico es el coste energético, la dependencia de los combustibles fósiles y la falta de inversión en tecnologías verdes.
“El impulso para revertir protecciones climáticas, medioambientales y sanitarias bajo la bandera de la ‘simplificación’ corre el riesgo de profundizar —no de resolver— las crisis económicas y sociales de Europa”, señaló esa organización ecologista en un comunicado, difundido la víspera de la cumbre que reunirá a los líderes de las instituciones y países de la UE en un castillo en Bélgica para debatir competitividad.
Denuncian que el amplio ejercicio de simplificación burocrática en el que está inmersa la Comisión Europea “se basa en supuestos erróneos más que en pruebas”.
Energía y combustibles fósiles como lastre económico
“Las normas ambientales sólidas han proporcionado históricamente seguridad jurídica, han impulsado la innovación y han recompensado a quienes se adelantan”, agregó la ONG, que citó como ejemplo el caso de Suecia, un país con “un sector tecnológico más del doble de productivo que la media de la UE, que prospera bajo algunos de los estándares ambientales y laborales más estrictos de Europa”.
Según la Oficina Europea del Medioambiente, “los verdaderos lastres de la industria europea son los altos costes energéticos, la dependencia de las importaciones de combustibles fósiles y el retraso en la inversión en tecnologías preparadas para el futuro”.
Esa plataforma subrayó que, mientras que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, asegura que la simplificación puede generar “15.000 millones de euros anuales en ahorro administrativo”, la “mala aplicación de las leyes ambientales existentes ya cuesta a Europa 180.000 millones de euros al año”.
Innovación verde frente a desregulación
“La desregulación traslada silenciosamente los costes a los ciudadanos. Debilitar las protecciones ambientales, sanitarias y climáticas no simplifica la vida. Transfiere la carga de los contaminadores a los hogares, los sistemas públicos de salud, las comunidades y los contribuyentes”, lamentó la organización.
Según los defensores del medio ambiente, la industria europea se enfrenta principalmente a los altos costes de la energía. Además de a la dependencia de los combustibles fósiles y el retraso en la inversión en tecnologías limpias preparadas para el futuro. Estos problemas estructurales superan las cargas regulatorias.
También señalan que la aplicación deficiente de la legislación ambiental vigente ya le cuesta a Europa miles de millones de dólares anuales. El debilitamiento de las protecciones ambientales trasladaría los costes de la contaminación a los sistemas de salud pública, los ciudadanos y los contribuyentes. Seguir leyendo en MEDIO AMBIENTE.



















