Célula visual híbrida en peces profundos es el hallazgo que está sacudiendo la biología ocular. Investigadores de la Universidad de Queensland han identificado en larvas marinas un tipo de fotorreceptor que combina las características de conos y bastones. Algo que contradice más de un siglo de conocimiento sobre la visión en vertebrados.
El descubrimiento, publicado en Science Advances, no solo redefine cómo entendemos la adaptación a la oscuridad oceánica. Sino que podría inspirar nuevas generaciones de cámaras ultrasensibles y abrir vías innovadoras para tratar enfermedades oculares humanas.
Célula visual híbrida en peces profundos optimiza la visión en penumbra extrema
Un equipo australiano descubre en larvas marinas un fotorreceptor único que combina conos y bastones, optimizando la visión en penumbra y oscuridad extrema.
Investigadores han identificado un nuevo tipo de célula visual que fusiona los genes y la maquinaria molecular de los conos con la estructura de los bastones. Este diseño híbrido mejora la visión tanto en condiciones de luz brillante como tenue.
El descubrimiento destaca una solución eficiente para la visión crepuscular. Los científicos analizaron retinas de larvas de peces recolectadas a profundidades de entre 20 y 200 metros en el Mar Rojo.
Un hallazgo que rompe los esquemas clásicos de la biología
Las larvas de los peces que viven en aguas profundas tienen un tipo de célula visual que desafía un siglo de conocimientos sobre el sistema visual de los vertebrados y que puede servir como inspiración para nuevas tecnologías, desde cámaras a tratamientos médicos.
Un equipo encabezado por la Universidad de Queensland (Australia) descubrió que esas larvas tienen un tipo de célula ocular híbrida, es decir, un fotorreceptor que optimiza la visión en condiciones de penumbra o crepúsculo.
Los libros de texto enseñan que la visión en la mayoría de los vertebrados se compone de conos y bastones. Los primeros funcionan con luz brillante y los segundos en situaciones de oscuridad, indicó el investigador Fabio Cortesi.
Sin embargo, el nuevo tipo de célula combina la maquinaria molecular y los genes de los conos con la forma y la estructura de los bastones. Con lo que tiene lo mejor de los sistemas de luz brillante y luz oscura.
Adaptación a uno de los hábitats más oscuros del planeta
Se trata de algo nuevo y “realmente eficaz para la visión crepuscular”, destacó Cortesi. Que junto a su equipo examinó las retinas de larvas de peces capturadas a profundidades de entre 20 y 200 metros en el mar Rojo. Durante una serie de expediciones de exploración marina.
Una tarea muy complicada, porque las larvas solo miden medio centímetro de largo y sus ojos son de menos de un milímetro, explicó la también firmante del artículo Lilyra Fogg. Las larvas de algunos de los peces examinados viven hasta un kilómetro por debajo de la superficie. Donde necesitan optimizar su visión en la oscuridad.
El equipo quiso investigar cómo se desarrolla su visión temprana en la penumbra más cercana a la superficie. Donde se alimentan y crecen antes de descender a uno de los hábitats más oscuros y extensos de la Tierra.
Este descubrimiento, que publica Science Advances, “es fascinante porque se basa en lo poco que sabemos sobre las profundidades marinas. Pero también tiene aplicaciones prácticas”, manifestó Cortesi.
Aplicaciones tecnológicas y médicas inesperadas
En el ámbito tecnológico, la creación de sensores basados en esta estructura celular única podría dar lugar a cámaras o gafas más eficientes, Para situaciones de poca luz sin sacrificar la nitidez de la imagen.
En medicina, aprender cómo estos peces construyen este tipo de célula visual en el entorno de alta presión de las profundidades oceánicas “podría abrir nuevas vías biológicas relevantes para afecciones oculares humanas como el glaucoma”.
El estudio de estas larvas fue un desafío debido a su diminuto tamaño. Algunas especies descienden posteriormente casi un kilómetro, lo que requiere una visión altamente optimizada en la oscuridad extrema.
Publicados en Science Advances, los hallazgos sugieren avances en la tecnología de imágenes con poca luz y podrían contribuir a futuros tratamientos para afecciones oculares como el glaucoma. Seguir leyendo en NATURALEZA.





















