El sapo gigante que vive en Australia y si veneno mortal amenaza a los animales

Publicado el: 13 de febrero de 2026 a las 09:42
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Sapo gigante venenoso de caña hallado en un parque nacional de Australia.

Un sapo venenoso que pesa como un bebé recién nacido, encontrado en mitad de un sendero de un parque nacional. No es el inicio de una película, sino lo que ha ocurrido en el Parque Nacional de Conway, en el norte de Queensland.

Guardas de parques que realizaban trabajos de mantenimiento se toparon con un sapo de caña de tamaño descomunal, apodado «Toadzilla». El animal fue retirado del medio natural y sacrificado de forma humanitaria. Según el propio Departamento de Medio Ambiente del gobierno de Queensland, el anfibio alcanzó unos 2,7 kilos de peso, una cifra que podría superar el récord conocido para la especie Rhinella marina.



Un sapo del tamaño de un balón en un espacio protegido

La guardabosques Kylee Gray contó que una serpiente cruzando la pista obligó a parar el vehículo. Al bajar y mirar al suelo se encontró con el enorme sapo. Relata que lo cogió con la mano y que no podía creer lo grande y pesado que era. «Lo bautizamos como Toadzilla y lo pusimos enseguida en un contenedor para sacarlo de la naturaleza», explicó en la nota oficial del gobierno de Queensland.

Por su tamaño, el equipo cree que se trata de una hembra, ya que en esta especie las hembras crecen más que los machos. Los sapos de caña pueden vivir hasta quince años en libertad, de modo que todo apunta a un animal que llevaba mucho tiempo aprovechando los recursos del parque. Un ejemplar así puede tragarse prácticamente cualquier cosa que le quepa en la boca, desde insectos hasta pequeños reptiles y mamíferos.



Que aparezca un sapo gigante en un espacio protegido no es una anécdota simpática. Es la cara visible de un problema ambiental que Australia arrastra desde hace casi un siglo.

De arma agrícola a una de las peores invasoras del planeta

El sapo de caña es originario de Centroamérica y Sudamérica. Fue introducido en Australia en 1935 para intentar controlar un escarabajo que dañaba los cultivos de caña de azúcar en Queensland. Se trajeron poco más de cien ejemplares desde Hawái y se liberaron miles de descendientes en los campos.

En la práctica, el plan fracasó. El escarabajo vivía en la parte alta de las plantas de caña y los sapos no llegaban hasta allí. En cambio, el anfibio encontró comida abundante en el suelo y casi ningún depredador capaz de soportar su veneno. Con el paso de las décadas la especie se ha expandido por más de un millón de kilómetros cuadrados del norte australiano y algunos estudios estiman que puede haber más de doscientos millones de sapos de caña en el país.

La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza IUCN incluye a Rhinella marina entre las cien peores especies exóticas invasoras del mundo. Investigaciones recientes describen cómo estos anfibios han provocado fuertes declives e incluso extinciones locales de depredadores nativos que intentan comérselos y mueren envenenados. Entre las especies afectadas se encuentran quolls del norte, algunos varanos y cocodrilos de agua dulce.

El motivo está en sus glándulas parotoideas, situadas detrás de la cabeza, y en la piel, que producen un potente bufotoxina. El veneno está presente en todas las fases de vida, desde los huevos hasta los adultos. Una sola mordida puede causar convulsiones, paro cardiaco y la muerte en muchos vertebrados nativos e incluso en perros domésticos.

Ecosistemas que se adaptan, pero a un ritmo desigual

La llegada masiva del sapo de caña provocó caídas de más del ochenta por ciento en algunas poblaciones de grandes depredadores justo después de la invasión. Con el tiempo, parte de la fauna ha empezado a aprender a evitarlos o a manejarlos de forma más segura, aunque los científicos advierten de que este ajuste ecológico está lejos de resolver el problema.

Un ejemplo curioso viene de algunas aves. El ibis blanco australiano ha desarrollado una técnica conocida como «estrés y lavado». Observaciones recogidas por proyectos de ciencia ciudadana muestran que estas aves cogen al sapo, lo sacuden para que libere el veneno de las glándulas de los hombros y luego lo lavan en una charca antes de tragárselo entero. «Es una conducta aprendida que se ha visto en distintas regiones», explican los responsables del programa de control de sapos en la costa este australiana.

Es una buena noticia, pero no suficiente. Hay muchos sapos y muy pocos depredadores capaces de convertirlos en un recurso alimenticio sin morir en el intento.

Control casi imposible y lecciones para otros países

El propio gobierno de Queensland reconoce al sapo de caña como una amenaza clave para la biodiversidad australiana. La especie está catalogada como proceso que amenaza a nivel nacional y, aun así, los esfuerzos de control no han logrado frenar su avance. Se recurre a campañas de captura manual, trampas, programas educativos y proyectos piloto que intentan entrenar a depredadores nativos mediante «salchichas de sapo» para que asocien su sabor con una experiencia desagradable y dejen de comerlos.

En buena parte, el éxito del sapo invasor se debe a una combinación de factores. Mucha comida disponible, ausencia de enemigos naturales efectivos y una capacidad reproductiva enorme, con hembras que pueden poner entre ocho mil y treinta mil huevos dos veces al año.

Puede que desde Europa todo esto suene lejano. Sin embargo, el caso de Toadzilla recuerda lo que ocurre cuando se introducen especies exóticas para resolver un problema puntual sin evaluar bien los riesgos. Una vez instalada, una especie invasora puede cambiar la cadena trófica entera, afectar a la fauna local y generar costes de gestión durante generaciones.

Para la ciudadanía la lección es clara. No liberar mascotas exóticas en el medio natural, extremar el control sanitario y participar en los programas de ciencia ciudadana que ayudan a detectar invasoras a tiempo son pasos sencillos que marcan la diferencia.

El hallazgo de Toadzilla no deja de ser un símbolo, muy llamativo y fotogénico, de un conflicto mucho más profundo entre especies trasladadas por la mano humana y ecosistemas que no tuvieron tiempo de prepararse.

La nota de prensa oficial «Monster cane toad removed from the wild» ha sido publicada por el Departamento de Medio Ambiente, Turismo, Ciencia e Innovación del Gobierno de Queensland.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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