EEUU ha arrojado 6.000 troncos desde helicópteros por todo el país con un plan para salvar los ríos

Publicado el: 12 de febrero de 2026 a las 18:24
Síguenos
Helicóptero transportando troncos para la restauración de ríos en Estados Unidos.

En los últimos años, más de 6.000 troncos han sido trasladados en helicóptero y colocados en ríos y arroyos de montaña del estado de Washington, en el noroeste de Estados Unidos. La operación, conocida como Yakima Basin “Wood Fiesta”, actúa sobre unos 38 kilómetros de cauces dentro y alrededor de la reserva de la Yakama Nation Reservation y sus tierras cedidas, y está considerada una de las mayores restauraciones fluviales de la región.

A primera vista suena extraño. Durante décadas se nos dijo que un río “limpio”, sin ramas ni troncos, era un río sano. Ahora, helicópteros cargados de madera vuelan sobre valles remotos para hacer justamente lo contrario. Qué ha cambiado y por qué este “desorden” controlado es tan importante para el clima, la biodiversidad y las comunidades indígenas



De limpiar el cauce a reconstruir el hábitat

En buena parte del siglo XX, ingenieros y biólogos retiraban la madera de los ríos del Noroeste estadounidense para que el agua corriera más deprisa y los peces encontraran un paso “despejado”. La lógica parecía impecable. El resultado fue otro. Los cauces se enderezaron, desaparecieron las pozas profundas, el agua se calentó en verano y las poblaciones de salmón y trucha toro se desplomaron.

Hoy la visión es muy distinta. Los expertos en restauración fluvial hablan de la madera como de una pieza “crítica del sistema” porque aporta complejidad al río, le devuelve curvas, refugios y zonas de remanso. Investigaciones recopiladas por la propia Yakama Nation y por revistas como Smithsonian Magazine muestran que los ríos más productivos del Pacífico Norte son precisamente los que conservan grandes cantidades de árboles caídos en sus lechos y llanuras de inundación.



La madera crea pozas profundas donde los salmones adultos descansan y ponen sus huevos, ordena la grava del fondo que necesitan las huevas, y sirve de soporte para algas e insectos acuáticos que alimentan alevines, aves y murciélagos. En palabras sencillas, convierte un canal rápido y homogéneo en un ecosistema vivo, con rincones, sombras y escondites.

Cómo funciona la operación con helicópteros

El proyecto Yakima Basin Aquatic Restoration, apodado “Wood Fiesta”, es un esfuerzo colaborativo en siete afluentes del río Yakima. Los troncos se concentran en canteras o claros de montaña y un helicóptero los recoge con un cable largo para dejarlos después, de cuatro en cuatro, en puntos marcados con cintas rosas y azules a lo largo de arroyos como el Little Naches, Lick Creek o Umtanum Creek.

Muchas de estas zonas ya no tienen carreteras. Usar maquinaria pesada obligaría a reabrir pistas forestales y compactar suelos que hoy están regenerándose, algo que los técnicos quieren evitar. El helicóptero se convierte así en una herramienta de ingeniería ecológica que permite llegar donde las ruedas ya no deberían volver.

La madera no se corta “ad hoc”. Procede en buena medida de clareos forestales dirigidos por organizaciones como The Nature Conservancy, que reducen el riesgo de grandes incendios en las laderas altas. En lugar de vender toda esa madera o dejarla apilada, una parte se reutiliza río abajo como infraestructura natural para el hábitat de peces.

Agua más fría, ríos más lentos en plena crisis climática

En un contexto de veranos cada vez más largos y calurosos, los gestores de cuenca buscan desesperadamente maneras de retener agua fría en el paisaje. Los troncos ayudan a frenar la corriente, desviar parte del caudal hacia la llanura de inundación y recargar acuíferos subterráneos. Esa “esponja” de agua se va liberando poco a poco cuando llegan las semanas secas, manteniendo el hilo de agua y bajando la temperatura en los tramos críticos para el salmón.

Para las comunidades locales, esto no es solo una cuestión ecológica. Un río que no se seca sostiene mejor la pesca tradicional, amortigua crecidas repentinas y reduce la presión sobre infraestructuras y regadíos. En cierto modo, estos troncos son una inversión en resiliencia climática que cuesta menos que levantar más presas o más diques de hormigón.

Un cambio de mirada impulsado por pueblos indígenas

La operación no la lidera solo una agencia estatal. La Yakama Nation está en el centro del proyecto, tanto a nivel técnico como cultural. Biólogos de la tribu recuerdan que, hace cuarenta años, ellos mismos participaban en campañas para “limpiar” los cauces. Hoy reconocen que fue un error y hablan de aprender de esa experiencia para gestionar el territorio de otra manera.

Durante uno de los vuelos sobre el río Little Naches, líderes yakama se reunieron en la orilla para celebrar una ceremonia sencilla. Como explicó el ex presidente tribal Jerry Meninick, se trataba de “devolver a esta tierra algo que siempre le había pertenecido”. Esa dimensión simbólica recuerda que restaurar ríos no es únicamente mover sedimentos y caudales, también tiene que ver con restaurar relaciones entre personas y territorio.

Qué nos dice esto sobre la gestión de ríos

El caso de Washington encaja en un giro más amplio. En lugar de tratar los ríos como canales de drenaje, muchos proyectos de Norteamérica están empezando a verlos como sistemas vivos donde la madera muerta, las zonas inundables y los meandros son aliados, no obstáculos. Los estudios sobre grandes restos leñosos en cauces coinciden en que su presencia mejora la estructura del hábitat y la supervivencia de los peces migradores.

A quien se asome a la orilla puede que estas nuevas acumulaciones de troncos le parezcan caóticas. Sin embargo, detrás hay mucha planificación, mediciones y modelos hidrológicos. En el fondo, lo que se busca es algo muy sencillo recrear, con ayuda de helicópteros y ciencia, el tipo de río que existiría si nunca se hubiera sacado el bosque del agua.

El comunicado oficial del proyecto Yakima Basin “Wood Fiesta” ha sido publicado en la web de Yakama Nation Fisheries.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

Deja un comentario