En los últimos años, miembros y voluntarios del Colectivo Azálvaro han detectado una gran mortandad por electrocución y colisión en la línea eléctrica que, suministra electricidad al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) Ávila-Norte.
El Colectivo Azálvaro quiere destacar, una vez más, las acciones de Iberdrola para corregir las graves afecciones que sobre las aves causan los tendidos eléctricos que suministran de energía al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) propiedad del Consorcio Provincial Zona Norte de Ávila, como resultado de las campañas de vigilancia ambiental que el Colectivo Azálvaro viene desarrollando anualmente, para dar a conocer e intentar dar solución a los peligros a los que se enfrentan la avifauna presente en la ZEPA Campo Azálvaro-Pinares de Peguerinos.
En los últimos años, miembros y voluntarios del Colectivo Azálvaro han detectado una gran mortandad por electrocución y colisión en la línea eléctrica que, suministra electricidad al Centro de Tratamiento de Residuos (CTR) Ávila-Norte. El principal impacto sobre la avifauna recae en la población de aves necrófagas de interés comunitario, causado por la falta de alimento que sufrieron a raíz de la aparición de la encefalopatía espongiforme (enfermedad de las vacas locas), que supuso la prohibición del abandono del ganado muerto en el campo y el depósito de cadáveres en los muladares, y que las ha llevado a un cambio de comportamiento en la búsqueda y explotación de un alimento desnaturalizado, y muy notoriamente las aves necrófagas presentes en la provincia de Ávila, que deben agregar la falta de alternativas tróficas para sustituir la zona de rechazos del CTR de Ávila-Norte como fuente nutricia. El vertedero o CTR de Ávila-Norte, en estas circunstancias, funciona como un verdadero imán para los buitres, que llegan desde lugares tan lejanos como el Parque Nacional Sierra de Guadarrama o Valle de Iruelas, Reserva Natural junto a Gredos.
La línea eléctrica que suministra energía al CTR se había convertido en un punto negro para buitres y cigüeñas entre otras especies, que en su vuelo hasta el vertedero morían electrocutadas en sus apoyos, o por colisión con los tendidos, lo que provocaba una mortalidad inasumible por las poblaciones de aves presentes, muchas de ellas con diferente estatus de protección, y que afrontan otros muchos problemas de conservación. Tras las continuadas denuncias al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil y a la guardería medioambiental de la Junta de Castilla y León, y continuadas llamadas a la compañía eléctrica para que subsanara esta situación, hace unas semanas los operarios de Iberdrola comenzaron una nueva fase en la ejecución de las actuaciones de todos los tendidos y los apoyos muchos de ellos considerados por sus características técnica de peligrosidad muy alta para las aves, como ejemplo de colaboración y compromiso con la conservación del medio ambiente.
Hoy nos complace hacer público que los trabajos de corrección y medidas protectoras se han completado en toda la línea eléctrica, por lo que se puede adelantar que ese punto negro ha sido eliminado, lo que sin duda favorecerá el estado de conservación de estas especies en la ZEPA Campo Azálvaro-Pinar de Peguerinos.
¿Otros actores implicados?
Sin embargo, “como decíamos recientemente, aún queda mucho por hacer. A las muertes producidas en la línea de alta tensión que dan servicio al CTR, hay que añadir las que enferman y mueren por ingestión de productos tóxicos y nocivos arrojados entre materia orgánica en la basura del vertedero de rechazos”. Los datos evidencian que aquella instalación es un sumidero que traga aves sin tregua. “Desde nuestra organización queremos hacer un llamamiento, al Consorcio Provincial Zona Norte de Ávila, para que, al igual que ha hecho la compañía Iberdrola, se comprometan con la conservación de la biodiversidad, e inicien la ejecución de las medidas protectoras y correctoras necesarias para evitar o minimizar las afecciones sobre los valores naturales existentes, ante la situación que se da en esas instalaciones, en las que la información recogida en nuestras campañas de vigilancia ponen en evidencia que el Centro de Tratamiento de Residuos Ávila-Norte es un sumidero de mortalidad para la aves. Especies, recordamos, protegidas por la legislación medioambiental dada la delicada situación que atraviesan muchas de las poblaciones de aves afectadas”, concluye el Colectivo Azálvaro.
















