Los expertos no dan crédito pero acaban de descubrir un ‘mar subterráneo’ de más de 80 km² en Cataluña bajo la estructura de un río de más de 25 millones de años

Publicado el: 23 de marzo de 2026 a las 18:47
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Mapa de la nueva masa de agua subterránea Planas de Raimat-Monreal descubierta en el Segrià, Lleida

A veces el agua más importante no es la que vemos correr por un río, sino la que se esconde bajo nuestros pies. Eso es justo lo que acaban de poner sobre la mesa los trabajos iniciales del próximo Plan Hidrológico del Ebro: la identificación de una nueva masa de agua subterránea de 81,62 km² en el Segrià (Lleida), bautizada como Planas de Raimat-Monreal.

En la práctica, hablamos de una “bolsa” de agua bajo tierra con un tamaño que impresiona: se alarga unos 30 kilómetros en el eje norte sur y llega a casi 10 kilómetros en su parte más ancha. Sus extremos se sitúan entre Alfarràs, Alcarràs, Raimat y El Pla de la Font.



Qué significa realmente este hallazgo

La palabra clave aquí es “masa de agua subterránea”. No es solo un nombre técnico: en la planificación hidrológica sirve para delimitar, vigilar y gestionar un cuerpo de agua bajo tierra, igual que se hace con un tramo de río o un embalse. Y eso importa porque, cuando se reconoce oficialmente, se abre la puerta a medir su estado, detectar riesgos y (si hace falta) aplicar medidas de protección.

De hecho, el listado oficial del cuarto ciclo (2028-2033) ya la incluye con su código y superficie: ES091MSBT111 Planas de Raimat-Monreal, 81,62 km². ¿Y por qué aparece ahora? Porque, según se recoge en la documentación técnica, hasta la fecha no se conocía un acuífero de estas dimensiones en esa zona occidental del Segrià, y será una de las masas “de nueva localización” que se estudiarán durante el próximo ciclo.



Lo que se sabe y lo que todavía no

Aquí conviene bajar el tono de la euforia. La propia documentación inicial avisa de que aún no hay datos suficientes para definir un plan de acción específico, ni sobre su comportamiento hidrológico ni sobre impactos y riesgos, y que esa información llegará con estudios posteriores.

Aun así, los trabajos preliminares ya apuntan algunas pistas útiles para entender cómo funciona. La recarga (la “entrada” de agua) se produciría sobre todo por infiltración de la lluvia y por retornos de riego, algo muy ligado a un territorio donde el regadío forma parte del día a día. La descarga (la “salida”) se daría mediante manantiales periféricos y la red fluvial, con un papel destacado del río Clamor Amarga como colector.

Si alguna vez has visto cómo cambia un paisaje cuando llega el agua de riego, esto te sonará. Pero también tiene una lectura ambiental: cuando un acuífero recibe retornos de riego, su calidad puede depender mucho de lo que ocurra en superficie (fertilizantes, nitratos, vertidos, etc.).

Ojo con la contaminación “puntual” y con lo que viene

Otro detalle relevante es que, de forma provisional, se identifican presiones de vertidos urbanos e industriales que afectarían a gran parte del volumen del acuífero, con distinta intensidad. Esto no significa automáticamente que el agua esté contaminada, pero sí que hay señales para vigilar de cerca. En gestión del agua, lo sabemos bien: lo que no se mide, se escapa. Y cuando hablamos de acuíferos, el problema suele aparecer tarde… y cuesta mucho revertirlo.

En paralelo, esta nueva masa aparece también dentro del Plan de Acción de Aguas Subterráneas 2023-2030 para la demarcación del Ebro, donde se indica explícitamente que “se crea masa nueva” (igual que ocurre con otras incorporaciones recientes como Selgua, Montesusín-Lanaja o El Torollón-Sariñena).

Qué deberían tener en cuenta los vecinos y cualquiera que dependa del agua

Este tipo de hallazgos suele generar una pregunta inmediata: “¿servirá para tener más agua disponible?”. La respuesta honesta es que todavía es pronto. Antes hay que saber cuánta agua tiene, cómo se recarga, qué calidad presenta y qué riesgos soporta. Y ahí entran en juego los estudios del próximo ciclo de planificación.

Lo importante, ahora mismo, es que el acuífero ya tiene nombre, perímetro y “matrícula” en los documentos oficiales. Eso lo convierte en una pieza nueva del puzzle hídrico del Segrià, y en una que conviene cuidar desde el minuto uno.

El documento oficial en el que se recoge esta incorporación (como “masa nueva”) ha sido publicado en el “Plan de Acción de Aguas Subterráneas 2023-2030 en la CHE (Fase I)”.

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ECOticias.com El periódico verde

Equipo editorial de ECOticias.com (El Periódico Verde), integrado por periodistas especializados en información ambiental: naturaleza y biodiversidad, energías renovables, emisiones de CO₂, cambio climático, sostenibilidad, gestión de residuos y reciclaje, alimentación ecológica y hábitos de vida saludable.

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