Para llevar a cabo su acción reivindicativa, los activistas de Gladiadores por La Paz desplegaron en la plaza de San Pedro una pancarta en contra de la celebración del Torneo del Toro de la Vega, demandando la desvinculación de la Iglesia Católica de este terrible espectáculo
Durante la pasada semana, varios activistas de la asociación animalista Gladiadores por la Paz viajaron hasta el Vaticano para realizar allí una labor de concienciación ante los máximos representantes de la Iglesia. Su propósito ha sido solicitarles, de manera directa, un posicionamiento oficial ante los innumerables festejos taurinos que se organizan en el marco de las fiestas patronales de muchas localidades españolas. En particular pidieron la desvinculación expresa de la Iglesia del cruel del Torneo del Toro de la Vega -donde un toro es alanceado hasta su muerte- que se celebrará el próximo 15 de septiembre en Tordesillas en honor a la Virgen de la Peña.
Recordemos que el propio Papa Francisco (que precisamente tomó ese nombre para honrar a San Francisco de Asís, el santo patrón de los animales), plasmó el 24 de mayo en su encíclica «Laudato Si» las siguientes afirmaciones: “creados por el mismo Padre, todos los seres del universo estamos unidos por lazos invisibles y conformamos una especie de familia universal, […] que nos mueve a un respeto sagrado, cariñoso y humilde” y «todo ensañamiento con cualquier criatura es contrario a la dignidad humana» .
Para llevar a cabo su acción reivindicativa, los activistas de Gladiadores por La Paz desplegaron en la plaza de San Pedro una pancarta en contra de la celebración del Torneo del Toro de la Vega, demandando la desvinculación de la Iglesia Católica de este terrible espectáculo. Además, hicieron entrega a varios miembros del clero una carta dirigida a Su Santidad, y también entrevistaron y pidieron opinión a turistas y creyentes que se encontraban en el lugar. Intentaron recoger imágenes de todo ello en un vídeo que ha sido lanzado hoy en las redes sociales, aunque, según palabras de uno de los miembros de la organización, Óscar del Castillo: “la policía, cuando se dio cuenta de nuestra presencia, nos desalojó y nos prohibió seguir grabando, coartando nuestra libertad de expresión y sin darnos explicaciones del porqué”. Pese a todo, los Gladiadores se muestran esperanzados ante la posibilidad de que el Papa responda a sus ruegos. Como afirmó él mismo en su cuenta personal de Twitter, “es contrario a la dignidad humana hacer sufrir inútilmente a los animales y sacrificar sin necesidad sus vidas”- apunta del Castillo.
Previamente, en Julio de este año, la Red Internacional Antitauromaquia – compuesta por más de 100 organizaciones de protección animal de todo el mundo–, había hecho llegar al Papa Francisco una carta, entregada directamente al Pontífice por la vicepresidenta de la Asamblea Nacional de Ecuador, Gabriela Ribadeneira, durante la visita del Santo Padre a este país, en la que se le solicitaba la desvinculación de la Iglesia, sus festividades y actos benéficos, de las corridas de toros y otros eventos y festejos populares en los que se maltrate animales, basándose en distintas citas de la Biblia y los santos y haciendo mención de la Bula San Pío V «DE SALUTIS GREGIS DOMINICI» (1567) que en su artículo 2 declara:
“Nos, considerando que esos espectáculos en que se corren toros y fieras en el circo o en la plaza pública no tienen nada que ver con la piedad y caridad cristiana, y queriendo abolir tales espectáculos cruentos y vergonzosos, propios no de hombres sino del demonio, y proveer a la salvación de las almas, en la medida de nuestras posibilidades con la ayuda de Dios, prohibimos terminantemente por esta nuestra Constitución, que estará vigente perpetuamente, bajo pena de excomunión y de anatema en que se incurrirá por el hecho mismo (ipso facto), que todos y cada uno de los príncipes cristianos, cualquiera que sea la dignidad de que estén revestidos, sea eclesiástica o civil, incluso imperial o real o de cualquier otra clase, cualquiera que sea el nombre con el que se los designe o cualquiera que sea su comunidad o estado, permitan la celebración de esos espectáculos en que se corren toros y otras fieras es sus provincias, ciudades, territorios, plazas fuertes, y lugares donde se lleven a cabo.
Prohibimos, asimismo, que los soldados y cualesquiera otras personas osen enfrentarse con toros u otras fieras en los citados espectáculos, sea a pie o a caballo.”















