Las actividades recreativas en áreas marinas protegidas perjudican al delfín mular

Publicado el: 4 de septiembre de 2015 a las 10:16
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Las actividades recreativas en áreas marinas protegidas perjudican al delfín mular

La presencia de embarcaciones, el buceo y otras actividades de recreo practicadas en áreas marinas protegidas de la costa mediterránea española tienen un impacto negativo en el delfín mular (Tursiops truncatus), que evita estas zonas cuando sabe que hay humanos.

Gracias a los sonidos que emiten bajo el mar para localizar a sus presas, un equipo de científicos, con la participación de la Universidad Complutense de Madrid, ha medido la presencia de delfines mulares en siete áreas marinas protegidas de la costa mediterránea española. El buceo y las embarcaciones de recreo ahuyentan a los cetáceos, pero no la pesca de arrastre, ni las piscifactorías, al favorecer la captura de alimento.



La presencia de embarcaciones, el buceo y otras actividades de recreo practicadas enáreas marinas protegidas de la costa mediterránea española tienen un impactonegativo en el delfín mular (Tursiops truncatus), que evita estas zonas cuando sabeque hay humanos.

Es una de las conclusiones de un estudio en el que participa la UniversidadComplutense de Madrid (UCM) y con el que han monitorizado la presencia de laespecie, la más común de estos cetáceos, durante doce meses consecutivos en sieteáreas marinas protegidas de Cataluña, Comunidad Valenciana e Islas Baleares.



Los investigadores empezaron en Sa Dragonera (Baleares) e Islas Columbretes (ComunidadValenciana) en 2006 y 2007. Después analizaron Los Freus de Ibiza y Formentera (Baleares), Islas Medes (Cataluña) y Serra Gelada (C. Valenciana) en 2008 y 2009, ypor último, Migjorn de Mallorca (Baleares) y Levante de Mallorca – Cala Rajada(Baleares), entre 2011 y 2013.

“Los delfines mulares se están adaptando a los cambios que generamos en su hábitat”,explica Manuel Castellote, miembro del grupo de Estudio del Comportamiento Animaly Humano de la UCM y autor principal de la investigación, que se publica en Ocean &Coastal Management.

Por ejemplo, áreas que son transitadas por la flota de arrastreros de puertos cercanosfavorecen la presencia de estos mamíferos, como ocurre en Columbretes, Los Freusy Migjorn. Estos barcos tiran las piezas que desechan al mar y los delfines aprovechanpara comérselas. Otra oportunidad de alimentación les surge cuando arrastran susredes, pues consiguen capturar hábilmente peces de la malla.

Por su parte, el parque marítimo terrestre de Serra Gelada alberga dos piscifactoríasque atraen a los delfines, puesto que la presencia de las jaulas flotantes para el cultivode dorada, lubina y perca, junto al pienso usado para su engorde, favorece laconcentración de otros peces que son sus presas comunes.

“El delfín mular es famoso por ser oportunista e inteligente, como demuestra sucapacidad de adaptación en sus hábitos de alimentación”, indica Castellote, que esinvestigador del Laboratorio Nacional de Mamíferos Marinos de la AdministraciónNacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos.

Evitan al ser humano

Junto a estos aspectos positivos están los negativos. El estudio revela cómo loscetáceos evitan utilizar las áreas marinas protegidas durante la época de mayorturismo, de abril a noviembre, especialmente durante las horas de luz, cuando seproducen las actividades recreativas.

“Si este desplazamiento ocurre en áreas o periodos críticos para la supervivencia deldelfín mular, nos encontramos ante un serio problema de gestión medioambiental yconservación de una especie vulnerable y emblemática”, alerta el biólogo marino.

Para medir la presencia de los cetáceos los científicos analizaron la ecolocalizaciónque emiten, sonidos muy breves y potentes para recibir su eco reflejado por la presa.Estos sonidos, llamados pulsos, son registrados por detectores sumergidos durantemeses en el mar. Con un hidrófono y un procesador, los instrumentos archivan lasdetecciones y sus características acústicas.

Una vez que se recuperan, se analizan los datos y se describe la presencia de losanimales. “En función de la estructura temporal de la secuencia de pulsos, podemosidentificar cuándo un delfín está explorando o persiguiendo a una presa”, detalla elcientífico.

Una especie en peligro

Se calcula que en estas zonas existen entre 4 y 20 delfines mulares por cada 100kilómetros cuadrados. “Varios estudios sugieren que la población en nuestras costasmediterráneas está en declive”, alerta Castellote. La especie está protegida por dosconvenciones y la Directiva de Hábitats de la Unión Europea, así como por el Libro rojode los vertebrados de España.
Los investigadores recomiendan utilizar detectores de ecolocalización como unmétodo efectivo y de bajo coste para cubrir las necesidades de programas a largoplazo. “Los requisitos de la Red Natura 2000, Directiva Hábitats o la Directiva Marcosobre la Estrategia Marina por ahora no están cubiertos”, recuerdan.En el estudio también han participado la Universidad de Barcelona, la DirecciónGeneral de Medio Rural y Marino del Gobierno de las Islas Baleares, la asociaciónTURSIOPS y la consultora marina SUBMON.

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