Reinas y obreras en lucha por el poder

“Una tremenda lucha por el poder definitivo, que puede terminar con un a señal de «muerte a la reina» en manos de los ejércitos de trabajadores, es una verdadera rutina en algunas colonias de hormigas.”

Sobrevivir a toda costa

La hormiga reina va a hacer lo que sea necesario para ser el último integrante que quede en pie, incluso si esto significa producir menos trabajadores jóvenes en detrimento del colectivo. Un estudio sugiere que las hormigas reinas son, por tanto, a veces obligadas a cuidar de sí mismas en lugar de mirar por el bien de sus colonias.

Las colonias de hormigas suelen funcionar como un súper organismo, con la hormiga reina produciendo pequeños trabajadores que se adapten a sus propias necesidades y las de sus hermanos. Pero la investigación encontró que siempre existe algo así como un “toma y daca”, asociado a la supervivencia individual que en ocasiones supera el bien del grupo.

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A menudo, una colonia de hormigas tiene más de una reina. El hecho de poseer múltiples reinas, cada una aportando camadas de crías de hormigas obreras, pueden producir una fuerza de trabajo inicial más grande que es algo muy positivo, especialmente en las nuevas colonias, lo que aumenta la posibilidad de que la misma sobreviva el primer año.

Pero las hormigas reinas no conviven alegre y complacientemente para siempre. Poco después de haber producido la cantidad necesaria de pequeños obreros, éstos comienzan a masacrar a las reinas excedentes hasta que sólo quede una.

¿Todo o nada?

Los trabajadores son mucho más pequeños y en solitario ocasionan muy poco daño, por lo que aún actuando en forma conjunta pueden tardar varios días en eliminar a cada reina, atacándola, pulverizándola con ácido o ignorándola hasta el punto de hacerla perecer de hambre o sed.

Estas son las conclusiones a las que arribó un grupo de científicos de la universidad de Copenhague para la Evolución Social, liderado por Lucas Holman, quién agregó que: «por lo general se detienen cuando queda una reina, que resulta ser la más fuerte y resistente, pero en ocasiones su “entusiasmo” hace que terminen por matar a todas las reinas.»

Eso es básicamente un suicidio evolutivo, explicó el investigador, ya que los trabajadores suelen ser estériles y se basan en la reina para producir mano de obra y sobre todo para que se  transmitan sus genes.

La táctica soberana

Los investigadores encontraron que las hormigas reinas han descubierto una forma inteligente de mantenerse en la cima del poder: producen menos trabajadores cuando otras reinas están alrededor, porque a la vista está que la productividad tiene un costo muy alto que dichas soberanas no están dispuestas a pagar.

La producción de una camada grande merma de manera muy importante la energía de cada reina, dejándola con menos poder de combate para defenderse del ímpetu asesino de las hormigas obreras.

El experimento

Así fue como la batalla entre las hormigas fue presenciada en los laboratorios: las hormigas reinas que se habían apareado recientemente fueron alojadas en nidos de yeso, algunas en solitario y otras en grupos de dos o tres reinas.

Una vez que los huevos fueron puestos y habían entrado en la etapa de capullo (justo antes de alcanzar la edad adulta), los investigadores controlaron el número de progenie de cada una de las reinas, comprobando que las que habían producido menos trabajadores eran las que compartían la colonia con otras reinas, especialmente si esta ya tenía muchos trabajadores en desarrollo.

En comparación con otras colonias de referencia, se llegó a la conclusión que las reinas aisladas aumentaron su productividad en un 18%, mientras que las que compartían el poder la disminuyeron en un 25%.

Pero los investigadores hallaron que las hormigas obreras no se dejaron engañar, ya que fueron capaces de detectar mediante señales olfativas a una reina egoísta. Las soberanas que eran más fértiles tenían las señales químicas fuertes (y por lo tanto olores más intensos), lo que las hizo más propensas a liberarse de ser exterminadas por los trabajadores.

La conclusión a la que se llegó tras varias observaciones fue que la posible ejecución de las reinas de hormigas más egoístas por parte de los trabajadores constituía algo así como un incentivo para que las reinas fueran “parte del equipo” y también trabajaran duro para ayudar a la colonia.

Se podría decir que es un sistema “legal” casi tan efectivo como los que implementan los seres humanos, en el sentido de crear leyes y castigos, para lograr que todos los individuos se comporten de forma civilizada y funcionen como una comunidad.

Una reflexión final

El objetivo siempre termina siendo el sacrificio de las minorías en pro del bien común y la evolución de las hormigas demuestra que aunque sus métodos son como poco, drásticos, en general funcionan, siempre y cuando el entusiasmo y el fanatismo no los ciegue y acaben consigo mismos. Toda similitud con los seres humanos ¿es pura coincidencia?

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