La degradación de los ecosistemas españoles incrementa la inseguridad del agua y perjudica a la biodiversidad

Cada vez más se recurre a la tecnología para suplir la pérdida de servicios vitales como el abastecimiento de agua, que las cuencas hidrológicas bien conservadas nos proporcionan.

Las provincias asociadas a la costa Mediterránea, el valle de Guadalquivir y las ciudades de Madrid y Barcelona son las que mayores inversiones están teniendo que acometer en el mantenimiento del servicio de depuración.

Cada vez más se recurre a la tecnología para suplir la pérdida de servicios vitales como el abastecimiento de agua, que las cuencas hidrológicas bien conservadas nos proporcionan.

Las inversiones en las administraciones públicas en los últimos diez años para mantener la calidad del agua de los ríos han aumentado un 224% y el coste de depuración lo ha hecho en un 415%.

El problema de la escasez del agua es el considerado más urgente por la sociedad española.

En los últimos 7 años se ha desarrollado la Evaluación de los Ecosistemas del Milenio de España, por un equipo de más de 60 investigadores provenientes de distintos campos de las ciencias ecológicas y sociales. Ha sido promovida por la Fundación Biodiversidad del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente y coordinada por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid, la Universidad de Alcalá de Henares y la Universidad Complutense de Madrid.

Se han realizado tres tipos de evaluaciones: biofísica, sociocultural y económica. Los resultados muestran qué ecosistemas y servicios están más degradados y nos llaman a la acción a diferentes actores sociales.

De los 14 tipos operativos de ecosistemas evaluados, los que más se han degradado por el efecto sinérgico de los seis impulsores directos de cambio (cambios en los usos del suelo, cambio climático, contaminación, especies invasoras, cambios en los ciclos biogeoquímicos y sobreexplotación) son los ecosistemas acuáticos continentales de interior: ríos, lagos y humedales.

Una buena calidad del agua es importante tanto para acceder a un agua limpia para consumo humano, riego o baño, como para garantizar el hábitat para la biodiversidad asociada a estos ecosistemas.
El 22 de mayo, día Internacional de la Diversidad Biológica se recuerda por parte de Naciones Unidas que:

  1. El agua es vida. Nos garantiza la seguridad alimentaria, el agua potable y mantener unas condiciones sanitarias. Es la fuente de muchas actividades económicas. Y crea un ecosistema que lleva a la biodiversidad. .
  2. Vivimos en un mundo donde los recursos en agua se hacen cada vez más escasos. La demanda de agua supera la capacidad mundial, las sequías y las inundaciones son cada vez más frecuentes.
  3. La seguridad del agua es una prioridad en la agenda política y económica: el informe de 2010 sobre riesgos globales pone el agua en segundo lugar después de una crisis sistémica de los mercados financieros y por delante de la crisis alimenticia, la volatilidad energética y los precios agrícolas.
  4. Los ecosistemas regulan la disponibilidad del agua y su calidad: la degradación de los ecosistemas aumenta la inseguridad del agua y perjudica a la biodiversidad.
  5. Los ecosistemas son infraestructuras naturales que tienen el mismo propósito que infraestructuras artificiales como presas o procesadoras de agua. La gestión del agua se puede hacer de forma sostenible, lo que permite reducir costes y preservar el medioambiente.
  6. Sin los ecosistemas, el ciclo del agua se vería significativamente afectado de forma negativa. Y sin embargo, las políticas y decisiones no tienen suficientemente en cuenta estas interrelaciones para tomar medidas eficaces.

Los servicios de los ecosistemas relacionados con el agua son uno de los más comprometidos. El problema de la escasez del agua es el considerado más urgente por la sociedad española, así como la pérdida de biodiversidad, la cual está relacionada directamente con la buena calidad del agua (García-Llorente M et al. 2015).

El ejemplo del abastecimiento y la depuración del agua como servicios fundamentales para el bienestar humano ilustra la necesidad de la conservación de las funciones de los ecosistemas para que provean a la sociedad de servicios de abastecimiento, de regulación y culturales.

La representación espacial de los resultados muestra cuáles son las zonas con mayor necesidad de depuración de agua y aquellas que no están teniendo que invertir nada adicional en la depuración de sus aguas. Mayoritariamente se ve como las provincias asociadas a la costa Mediterránea, el valle de Guadalquivir y las ciudades de Madrid y Barcelona son las que mayores inversiones están teniendo que acometer en el mantenimiento de este servicio de regulación.

Una vez valorado el servicio de abastecimiento y el de depuración de agua, se quiso utilizar estos resultados para comprobar si existía una correspondencia espacial entre las zonas que tenían un mayor déficit de agua y las que están teniendo que invertir más en el mantenimiento de los sistemas de depuración de agua. Los resultados mostraron que sí existe un patrón espacial reconocible. Las zonas en las que se dan los dos procesos de forma simultánea, es decir, tienen un importante déficit de agua y un alto nivel de depuración se encuentran, mayoritariamente, en la costa mediterránea, el valle del Guadalquivir y las ciudades de Madrid y Barcelona.

Cada vez más se recurre a la tecnología para suplir la pérdida de servicios vitales como el abastecimiento de agua, que las cuencas hidrológicas bien conservadas nos proporcionan. Por ejemplo en la cuenca del Segura, sólo el 16% del agua consumida por la población humana viene de sus ríos mientras que el 68% lo suministran el trasvase Tajo-Segura (38%) y la desalación (33%). (García-Llorente M et al. 2015).

Figura 1: Índice de desacoplamiento de agua en España a nivel de provincia expresada en términos de consumo (m3/ha/año) y valor monetario (eur/ha/año). Fuente: Informe Técnico EMEC (2014).

Considerando los datos de abastecimiento natural de agua (provisión) y la demanda (consumo), se calculó un índice que representa la diferencia entre ambos. De esta manera, se puede valorar el déficit o superávit de agua para consumo humano que hay en España. Así, existe un déficit importante de agua según su grado de abastecimiento natural a nivel de subcuenca, especialmente, en la costa mediterránea, el valle del Guadalquivir y las ciudades de Madrid y Barcelona.

Respecto a la depuración del agua, España cuenta con más de 1700 depuradoras de aguas residuales y apenas consigue mantener una calidad aceptable en los ríos. Principalmente, porque no pueden controlar la contaminación provocada por la persistencia de los fertilizantes de la agricultura y la destrucción vegetal de las riberas. Las inversiones en las administraciones públicas en los últimos diez años para mantener la calidad del agua de los ríos han aumentado un 224% y el coste de depuración lo ha hecho en un 415%.

En el año 2009 el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino empleó casi 500 millones de euros (el 41,7% del total de inversiones del Ministerio) en infraestructuras para mejorar la calidad del agua, y depurar las aguas residuales costó 0,54 €/m3 a cada habitante de España. En 2015, las inversiones del MAGRAMA crecen un 24,9% respecto a 2014, suponiendo esto 736,57 millones de euros, fundamentalmente destinadas a infraestructuras hidráulicas. A esto habría que sumar el total de inversiones del Plan CRECE destinadas a actuaciones de depuración y saneamiento de agua que según la Directora General del Agua el MAGRAMA, Dª. Liana Sandra Ardiles López, serán de 1.000 millones de euros, con cofinanciación europea, de los cuales 300 millones se ejecutaron en 2015.

Estos datos inciden de manera clara en llegar a una conclusión fundamental: una situación ambiental degradada tiene repercusiones económicas importantes así como otras consecuencias que afectan al bienestar humano.

Los resultados muestran que una relación entre los resultados de la evaluación de los servicios desde una dimensión biofísica y los resultados que brindan los procesos de valoración sociocultural y económica. En concreto, aquellos servicios que fueron evaluados como vulnerables o deteriorados en la dimensión biofísica (i.e. depuración de agua, regulación climática) fueron valorados como muy importantes tanto en las dimensiones socio-culturales como económicas.

La crisis de la biodiversidad es en gran medida resultado de la actividad humana y representa una amenaza seria al bienestar humano. La pérdida de diversidad biológica, a consecuencia de la destrucción de los habitats naturales, la agricultura intensiva o la contaminación, ha seguido su curso inexorable. Es necesario actuar para conservar la biodiversidad y garantizar unos ecosistemas saludables que puedan proveer los servicios de los ecosistemas necesarios para el bienestar humano.

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