Escasez de agua en ciudades crecerá hasta 2050 según estudio y golpeará a los más pobres

Publicado el: 20 de marzo de 2026 a las 13:24
Síguenos
Escasez de agua en ciudades crecerá hasta 2050 según estudio en Pune

Escasez de agua en ciudades crecerá hasta 2050 según estudio, pero lo más inquietante no es la previsión, sino lo que revela: la crisis no será igual para todos. En ciudades en expansión, los hogares más vulnerables pagarán más por menos agua, mientras el sistema actual muestra signos evidentes de agotamiento.

El caso de Pune, en la India, funciona como una advertencia global. Con más de siete millones de habitantes y camino de convertirse en megaciudad, su modelo hídrico refleja lo que ocurrirá en decenas de grandes urbes si no se toman decisiones estructurales desde hoy.



En Pune, muchas familias dependen de camiones cisterna privados para abastecerse, pagando precios más elevados que los usuarios conectados a la red pública. Esta situación genera una paradoja: quienes tienen menos recursos acaban destinando una mayor parte de sus ingresos a un bien esencial.

Al mismo tiempo, el sistema de distribución sufre pérdidas, fugas y una gestión ineficiente que agrava la escasez.



Escasez de agua en ciudades crecerá hasta 2050 según estudio

Este estudio revela cómo evitar una crisis hídrica en urbes como Pune.

Pune no es una excepción, es un adelanto. Su sistema de abastecimiento, ya tensionado, combina crecimiento acelerado, dependencia de embalses vulnerables y una presión creciente sobre acuíferos que podrían desplomarse en apenas una década si continúan las políticas actuales.

El problema no es solo la falta de agua. Es cómo se reparte.

Cuando el acceso al agua depende del nivel de ingresos

Hoy, en esta ciudad india, el acceso varía de forma extrema: mientras algunos hogares disponen de suministro continuo, otros apenas reciben agua durante 20 minutos al día. Casi el 19 % de la población vive en asentamientos informales, donde el acceso depende de grifos públicos o vendedores privados.

En ese contexto, el coste del agua puede alcanzar hasta una quinta parte de los ingresos familiares, una carga que convierte un recurso básico en un lujo.

El dato que cambia el enfoque: no falta agua, falta gestión

El estudio publicado en Earth’s Future, liderado por investigadores de Stanford, introduce una idea clave: no sería necesario aumentar significativamente los recursos hídricos disponibles.

El problema está en la gestión. Las simulaciones realizadas, que integran datos climáticos, demográficos y económicos, muestran que aplicar políticas aisladas —como reparar fugas o subir tarifas— apenas mejora la situación. El verdadero impacto aparece cuando las medidas se combinan.

El modelo que podría cambiarlo todo

En ese contexto, el coste del agua puede alcanzar hasta una quinta parte de los ingresos familiares, una carga que convierte un recurso básico en un lujo.

Entre las soluciones más innovadoras destaca la creación de un mercado regulado de agua, en el que agricultores puedan transferir parte del recurso destinado al riego hacia el uso urbano mediante sistemas controlados. El resultado es significativo:

  1. Reducción del coste del agua del 18 % al 4 % para los hogares vulnerables
  2. Acceso mínimo garantizado de 40 litros por persona al día

Sin estas medidas, ese nivel podría caer por debajo de 23 litros diarios, un umbral crítico para la salud.

Agricultura, crecimiento urbano y una tensión inevitable

El conflicto no es menor: la agricultura consume cerca del 80 % del agua en la cuenca del río Bhima, con cultivos intensivos como la caña de azúcar.

Al mismo tiempo, la ciudad crecerá de 7 a 11 millones de habitantes en apenas unas décadas. Dos demandas incompatibles compitiendo por un recurso cada vez más limitado.

Un patrón global que ya está en marcha

Pune no está sola. Desde comienzos de siglo, más de 80 grandes ciudades —incluidas Ciudad del Cabo, São Paulo o Chennai— han sufrido sequías extremas. Las previsiones son claras:

  1. Más de un tercio de la población urbana mundial enfrentará escasez hídrica en 2050
  2. Una cuarta parte estará en India

La clave no es el agua, son las decisiones

El modelo desarrollado permite anticipar algo fundamental: el acceso al agua y la escasez de esta en el futuro no dependerá solo del clima. Dependerá de las decisiones que se tomen hoy.

Desde inversiones en infraestructuras hasta regulación del mercado, pasando por políticas de equidad en el acceso.

La lección es clara: sin reformas estructurales que incluyan inversión en infraestructuras, mejora de la gobernanza y políticas de equidad, la crisis del agua no solo será ambiental, sino también social. Garantizar un acceso justo y sostenible al agua se perfila como uno de los grandes retos globales del siglo XXI.

Deja un comentario