Aerolíneas europeas piden rebajar normas climáticas a la UE en un momento crítico para el sector. Las grandes compañías advierten de que las actuales exigencias ambientales están generando distorsiones en el mercado, pérdida de competitividad y fuga de pasajeros hacia destinos fuera del control europeo.
Desde Bruselas, donde se reunieron los principales ejecutivos del sector, el mensaje fue claro y poco habitual por su dureza: la transición ecológica, tal como está planteada, no es viable sin cambios urgentes en costes, producción de combustibles y regulación del CO₂.
Uno de los puntos más controvertidos es el refuerzo del sistema de comercio de emisiones y las obligaciones relacionadas con el uso de combustibles sostenibles de aviación (SAF). Las aerolíneas argumentan que la disponibilidad de estos combustibles sigue siendo limitada y que su precio es significativamente más alto que el del queroseno tradicional.
Esto, aseguran, repercute directamente en el coste de los billetes y en la viabilidad de ciertas rutas.
Aerolíneas europeas piden rebajar normas climáticas a la UE y alertan de fuga de pasajeros
El sector aéreo europeo lanza un aviso directo a Bruselas: las reglas climáticas actuales están «rotas» y pueden desviar millones de pasajeros fuera de Europa.
Las cifras explican la magnitud del pulso:
- 798 millones de pasajeros en 2025
- 8,9 millones de vuelos
- 368.000 empleos directos
A pesar de este peso económico, las aerolíneas denuncian que las políticas actuales están debilitando su posición frente a competidores globales. La directora de Airlines for Europe (A4E), Ourania Georgoutsakou, lo resumió con claridad: «Hay que pasar a una mentalidad pro-crecimiento y pro-competitividad»
Combustible verde: obligación sin oferta real
El mensaje más contundente llegó de Michael O’Leary (Ryanair), que cargó sin matices contra el sistema. «Estamos incentivando el turismo a Marruecos y penalizando el turismo en España».
El mayor choque llega con el SAF (combustible sostenible de aviación). La normativa europea exige un 6 % de SAF en 2030. Pero la realidad del mercado es otra ya que solo hay producción para cubrir un 0,7 %
El CEO de EasyJet, Kenton Jarvis, fue directo en este sentido: «No es alejarse del objetivo, es afrontar la realidad. Ha fracasado, está roto». Además, el SAF es significativamente más caro que el queroseno, lo que dispara los costes operativos.
Otro frente crítico es el sistema ETS, que fija un precio a las emisiones de CO₂. El problema, según el sector, no es pagar… sino cómo se aplica.
El CEO de Air France-KLM, Benjamin Smith, denuncia una paradoja sobre cómo un vuelo con escala fuera de la UE puede evitar gran parte del coste climático, pero un vuelo directo dentro de la UE paga más. El resultado es que se incentiva rutas fuera de Europa.
«Estamos penalizando el turismo en España»: el ataque frontal de Ryanair
El mensaje más contundente llegó de Michael O’Leary (Ryanair), que cargó sin matices contra el sistema. «Estamos incentivando el turismo a Marruecos y penalizando el turismo en España». Según su visión, el modelo actual:
- Perjudica a aerolíneas europeas
- Favorece hubs en Turquía y el Golfo
- Reduce competitividad frente a EE.UU.
Ante este escenario, las aerolíneas plantean un giro estratégico:
- Integrar el sistema europeo en CORSIA (modelo global más flexible)
- Reducir costes del CO₂
- Rebajar tasas aeroportuarias
- Incentivar producción de SAF en lugar de imponer cuotas
El objetivo es evitar que la transición ecológica se convierta en una desventaja económica.
El debate refleja la tensión entre sostenibilidad y competitividad económica. Mientras las aerolíneas reclaman una transición más gradual y apoyo financiero, la Unión Europea insiste en avanzar hacia una economía baja en carbono. El desenlace de esta disputa será clave para el futuro del transporte aéreo en Europa y su contribución a la lucha contra el cambio climático.



















