El poder de la gente doblega al gran gigante del atún

Cualquier acuerdo sería difícil de mantener en las pesquerías actuales de atún, porque pocas empresas pueden decir con certeza de dónde vino su atún, cómo se capturó y cómo se trató a los pescadores de esas embarcaciones. Thai Union abordará este reto moviéndose hacia la trazabilidad digital completa, permitiendo a las personas rastrear su atún de vuelta al buque donde fue capturado e identificar el método de pesca utilizado (aquí os dejamos más detalles del acuerdo).

Hoy es un gran día para nuestros océanos. Es una buena noticia para las tortugas marinas y los tiburones, las aves marinas y el atún. También es un gran día para cientos de miles de trabajadores en el mar, muchos de los cuales han sido víctimas de horrendas condiciones de trabajo y abusos de los derechos humanos. Después de dos años de intensa presión por parte de Greenpeace, ambientalistas, sindicatos y organizaciones de derechos humanos, hoy Thai Union, la compañía de atún más grande del mundo, ha anunciado un paquete innovador de reformas que marca un nuevo comienzo para la industria pesquera.

¿Qué significa esto?

Thai Union es una empresa que captura, procesa y enlata atún, es un negocio multimillonario basado en Bangkok pero con operaciones en todo el mundo. Thai Union posee grandes marcas como Chicken of the Sea, John West, Petit Navire, Mareblu, Sealect y muchos más. La empresa es proveedora a nivel mundial de gambas, cangrejo y atún procedente de la mayoría de los océanos del mundo, que son capturados, procesados, transportados o vendidos por cientos de miles de personas. Los compromisos de Thai Unión de mejorar la sostenibilidad de sus productos pesqueros y ayudar a proteger a los trabajadores que lo producen, generarán ondulaciones en las cadenas de suministro que involucran a muchos de los mayores negocios pesqueros del mundo, así como a potencias pesqueras como China, España, Francia, Taiwán, Estados Unidos.

¿A qué se ha comprometido Thai Union?

Thai Union reducirá significativamente la cantidad de tiburones, aves marinas y tortugas que mueren en su pesquería. Esto significa reducir su dependencia de los buques que utilizan métodos de pesca destructivos, e invertir más en pesca sostenible. Esto es vital, ya que la pesca del atún actualmente mata a decenas de miles de tortugas marinas amenazadas y millones de tiburones cada año.

La compañía ha acordado tomar varias medidas importantes para proteger los derechos humanos de los pescadores y acabar con la esclavitud en la pesca. Investigaciones realizadas por el New York Times, Associate Press y The Guardian, así como por Greenpeace y otras ONGs, han demostrado como la esclavitud en el mar se ha convertido en una realidad común para muchos pescadores. Entre otras reformas, Thai Union elaborará un código de conducta estricto para todos los buques de su cadena de suministro y velará que se cumplan estos requisitos mediante auditorías independientes que serán públicas.

Cualquier acuerdo sería difícil de mantener en las pesquerías actuales de atún, porque pocas empresas pueden decir con certeza de dónde vino su atún, cómo se capturó y cómo se trató a los pescadores de esas embarcaciones. Thai Union abordará este reto moviéndose hacia la trazabilidad digital completa, permitiendo a las personas rastrear su atún de vuelta al buque donde fue capturado e identificar el método de pesca utilizado (aquí os dejamos más detalles del acuerdo).

¿Cómo se ha logrado?

Greenpeace ha trabajado para hacer más sostenible la pesca del atún durante más de diez años. Hemos utilizado los barcos de Greenpeace para denunciar barcos de pesca ilegal en el Pacífico e Índico y hemos participado en docenas de reuniones políticas. Hemos hablado en conferencias y nos hemos reunido con ejecutivos y funcionarios gubernamentales de Washington DC a Samoa. Pero sobretodo, millones de personas se unieron a nosotros para exigir el cambio. Algunos eran ambientalistas, de organizaciones de defensa de los derechos laborales o activistas de derechos humanos, pero sobretodo eran personas que exigían poder elegir un atún que no destruya los ecosistemas marinos ni proceda de prácticas abusivas o de esclavitud. Querían saber el origen de su atún.

¿Y ahora qué?

Para Thai Union el trabajo acaba de comenzar. Les apoyaremos donde podamos y les responsabilizaremos donde debamos hacerlo. A petición nuestra, Thai Union ha acordado contratar en 18 meses una auditoría independiente para evaluar su progreso. Con este ejemplo vamos a intentar que otras empresas se unan. Con el poder de las personas que consumen pescados y mariscos y la influencia que realizan sobre los negocios queremos hacer llegar a otros negocios pesqueros el mensaje de que “ellos también necesitan actuar para eliminar los daños a los trabajadores y al océano de sus cadenas de abastecimiento”.

Para asegurar que tenemos océanos saludables en el futuro, Greenpeace continuará luchando por una red de santuarios marinos de gran escala que puedan proteger la biodiversidad, mitigar el cambio climático y recuperar las poblaciones de peces.

Por encima de todo, seguiremos trabajando junto a nuestros aliados, seguidores, activistas y comunidades de todo el mundo para asegurar que las gigantescas corporaciones renuncien a su control sobre nuestros océanos y que los océanos estén protegidos para las generaciones futuras.

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