El alcaudón chico (Lanius minor) es una pequeña ave, de unos 20 centímetros de longitud, cuya área de distribución se extiende por Europa del este y las estepas asiáticas, regiones que cambia por el sur del continente africano durante el invierno.
El primer ejemplar de alcaudón chico de esta temporada ha llegado ya a España, en concreto a Lérida, en una de las fechas más tempranas de los últimos años. Esta ave se encuentra en peligro de extinción y su población ha disminuido de las 40 parejas nidificantes a principios de los 80 a solo una en toda España entre 2011 y 2013. Gracias al trabajo de conservación de la Asociación Trenca, con la que colaboramos en WWF, el año pasado fueron 19 los ejemplares que regresaron, algo que no ocurría desde hacía más de 10 años.
El alcaudón chico (Lanius minor) es una pequeña ave, de unos 20 centímetros de longitud, cuya área de distribución se extiende por Europa del este y las estepas asiáticas, regiones que cambia por el sur del continente africano durante el invierno.
El caso de los alcaudones chicos ibéricos es especialmente curioso pues realizan una de las migraciones más largas de todas las aves europeas: se desplazan primero hacia el Este y cruzan el Mediterráneo por Oriente Próximo, en lugar de por Gibraltar, pero además de ser un peculiar animal, es también una especie muy amenazada. Sus poblaciones naturales en España han disminuido drásticamente y es considerada la especie más escasa de la fauna vertebrada ibérica.
Las causas de la disminución de sus poblaciones son variadas. Por un lado, es un ave con una alta tasa de depredación, sobre todo, por parte de las urracas. Además, su larga migración, que realiza dos veces al año, aumenta sus posibilidades de mortalidad. Las alteraciones en el clima y el uso excesivo de los plaguicidas que eliminan a los insectos de los que se alimenta son otros motivos que provocan su disminución.
España cuenta con un proyecto de conservación y cría en cautividad del alcaudón chico en Cataluña. A través del Centro de Fauna de Vallcalent y del Zoo de Barcelona se lleva a cabo la conservación ‘ex situ’, es decir, fuera del hábitat natural. De la conservación ‘in situ’ se encarga la Asociación Trenca, con la que colaboramos en WWF.













