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viernes, febrero 3, 2023

China abre la puerta y dialoga con vecinos

Años atrás, difícilmente Beijing mostraba disposición a dialogar sobre estos asuntos de manera multilateral.

A mediados de los años 90, la única respuesta que las naciones del sudeste asiático pudieron obtener del gobierno chino sobre la principal disputa de entonces, la soberanía de las islas Spratly en el Mar de la China Meridional, fue una declaración señalando que sólo discutiría el asunto de manera bilateral.

China, Taiwan y Vietnam reclaman la totalidad de esas islas, en tanto que Filipinas y Malasia parte de ellas.

La actual postura diplomática china con Asia sudoriental es diferente.

Las comunidades que viven en la zona baja del Mekong acusan a Beijing de hacer descender los niveles de agua con sus represas, exacerbando las sequías que sufren desde hace décadas.

La tierra seca, rajada y arenosa en los lechos de los ríos es algo común hoy en el noreste de Tailandia y Laos, hasta el delta del Mekong en Vietnam. La sudoccidental provincia china de Yunnan, donde se ubican las represas, también está sufriendo.

«Es como si el río se hubiera vuelto loco», dijo Niwat Roykaew, del Grupo de Conservación de Chiang Khong, en el norte de Tailandia.

El actual resentimiento contra China por los bajos niveles del Mekong se asemeja al alcanzado en 2008, cuando los países río abajo responsabilizaban a Beijing por unas inundaciones sin precedentes.

El errático comportamiento del Mekong es un tema sensible para las 65 millones de personas que dependen de él para su supervivencia. Ha causado muchos dolores de cabeza a Beijing, que intenta aplicar una política de «buen vecino» con los países de la región.

Ante la intensidad de los reclamos, China envió a su vicecanciller Song Tao para participar de la Cumbre del Mekong, que concluyó el lunes en Hua Hin, Tailandia. En el encuentro, las represas chinas y la sequía estuvieron en el tapete.

Beijing ni siquiera es miembro pleno de la Comisión del Río Mekong, que agrupa a los países río abajo, Camboya, Laos, Tailandia y Vietnam. Las naciones río arriba, Birmania y China, participan como observadores.

Song dijo a los primeros ministros reunidos en Tailandia que las tres represas en la parte superior del río, al que China llama Lancang, y una cuarta en el embalse, no eran la causa del descenso en los niveles del agua en la zona baja.

Repitió las declaraciones de otros funcionarios de su país de que Beijing era responsable por apenas 13,5 por ciento del caudal río abajo y no podía causar el impacto que se le atribuye. Es simplemente la sequía que está secando el Mekong, resumió.

«Por el contrario, regulando el efecto de las represas de agua, el desarrollo hidroeléctrico del río Lancang puede mejorar las condiciones de navegación y ayudar a la prevención de inundaciones, a la asistencia en casos de sequías y a la irrigación de tierras en las partes bajas», señaló el funcionario.

Sus palabras coincidieron con las del canciller adjunto, Hu Zhengyue, cuando visitó Tailandia en marzo: «China no haría nada que dañara el interés mutuo con los países vecinos en el Mekong».

Por su parte, el primer secretario de la embajada china en Tailandia, Yao Wen, afirmó en un foro sobre el Mekong, antes de la cumbre en Hua Hin, que hacía unas pocas semanas China había liberado cinco millones de metros cúbicos de agua de sus represas para ayudar a afrontar los efectos de la sequía.

Mientras, el jefe ejecutivo de la Comisión del Río Mekong, Jeremy Bird, declaró en el mismo foro: «No podemos decir que la severa sequía de este año sea causada por las represas en China».

Datos de la Comisión señalan que están decreciendo las precipitaciones en la región baja del Mekong. La última temporada de lluvias terminó antes de lo usual, explicó Bird.

También en marzo, China dijo que compartiría «hasta el fin de la sequía» información sobre el movimiento de agua desde las represas de Manwan y Jinghong en Yunnan. Antes, Beijing sólo divulgaba ese tipo de información en temporadas de inundaciones.

Bird consideró que esto eran noticias «muy positivas», pero críticos señalan que China debería también revelar la información hidrológica previa a 1995, cuando fue completada la represa de Manwan, la primera de Lancang, para así poder comparar los cambios en los niveles del agua.

La dificultad de China en hacerse oír demuestra que no logra generar confianza en sus vecinos de Asia sudoriental.

«Quizás ése es el precio que hay que pagar para ser una superpotencia: que analicen y critiquen tus acciones», dijo un periodista chino.

Witoon Permpongsacharoen, de la Red de Energía y Ecología del Mekong, reconoció que Beijing parece hoy más dispuesto a dialogar que antes, pero subrayó que aún hay mucho por ver.

Activistas chinos suelen decir que su país «se mueve muy lentamente, pero que cuando se mueve, se mueve», indicó.

Sin embargo, esto no parece convencer a los que están viendo y sufriendo los cambios del Mekong.

«Ya no podemos depender de los gobiernos ni de las organizaciones nacionales o internacionales ni de las autoridades de alto nivel ni de todos los grandes burócratas para solucionar la crisis del Mekong», afirmó Niwat. «¡Es suficiente!»

ipsnoticias.net

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