Oceana alerta sobre la falta de gestión de la pesca de tiburones en todo el mundo

Oceana ha dado a conocer en un nuevo informe, Lucha por los tiburones amenazados, cómo las embarcaciones de la Unión Europea han pescado tiburones en sus aguas y el resto del mundo sin gestión durante décadas, a pesar de ser especies extremadamente vulnerables. En todo el mundo, el 21% de las poblaciones de tiburón están amenazadas de extinción, según la Lista Roja de la IUCN, y las pesquerías  objetivo y no objetivo son la principal amenaza para su supervivencia.
 
Los cambios en la gestión de la pesquería de tiburón han sido lentos en la Unión Europea, con propuestas a menudo debilitadas o rechazadas. La organización internacional de conservación marina insta a los organismos responsables de la gestión de pesquerías y a las autoridades a que establezcan ya nuevas regulaciones. En concreto, Oceana demanda que se regulen todas las pesquerías de tiburón con políticas de “aletas adheridas”, cuotas de captura, tallas mínimas de desembarco, planes de recuperación o controles técnicos de artes de pesca.
 
“Los tiburones son bastante más vulnerables a la presión pesquera de lo que piensa mucha gente”, apunta Rebecca Greenberg, científica marina de Oceana, que presenta hoy los hallazgos del informe en una conferencia en el Palma Aquarium (Mallorca). “Si queremos asegurar el futuro de tiburones, océanos saludables, pesquerías y bienestar de los pescadores, tenemos que dar a los tiburones los mismos derechos que otras especies de pescado comercializadas. Eso significa medidas de gestión desde ya”.
 
Las regulaciones para las pesquerías de tiburón en la UE solo han comenzado a despuntar en los últimos años, tras la largamente esperada publicación del Plan de Acción de los Tiburones. Estas regulaciones son escasas, pero importantes, e incluyen el cierre de las pesquerías comunitarias del cailón y la mielga, dos especies en peligro. España ha adoptado también pasos para regular su propia flota pesquera de tiburón al prohibir las capturas de dos especies vulnerables, el zorro y el martillo. Sin embargo, esta legislación tiene que implantarse todavía en el resto de la UE.
 
En el pasado, los tiburones se consideraban capturas no deseadas, pero han pasado a ser captura objetivo a menudo dado que el mercado de aletas y otros derivados, como el aceite de hígado, crece a niveles exponenciales. Sin embargo, los tiburones se caracterizan en general por su lento crecimiento, tardía madurez y escasa descendencia. Ello significa que a veces es difícil que sus poblaciones se recuperen al mismo ritmo que son explotadas.
 
Las pesquerías de tiburón se desarrollan en aguas de la UE, así como en las del Atlántico, Índico y Pacífico y terceros países, pero las capturas no están reguladas prácticamente en ningún lado  o se gestionan deficientemente. En 2008, la UE capturó más de 130.000 toneladas de tiburones, según la FAO. “Visto que los tiburones son tan valiosos y deseados por todos y capturados sin límites, estamos en vías de competir por capturar el último ejemplar”, advierte Greenberg.
 
De hecho, las poblaciones de tiburones han sido reducidas en ciertas zonas a niveles tales que han perdido su función ecológica. Por ejemplo, los tiburones oceánicos de puntas blancas han experimentado un declive en el Golfo de México del 99% desde los años 50[1] y los tiburones martillo han disminuido un 99% en zonas del Mediterráneo[2].
 
Oceana subraya la próxima revisión de la regulación de la UE sobre el aleteo (shark finning) y la reunión anual en noviembre de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) como momentos clave para que la UE se posicione en salvaguardar el futuro de los tiburones.

 

Oceana

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