El cambio climático podría duplicar las perturbaciones forestales en Europa antes de 2100 si no se produce una reducción significativa de las emisiones, según un nuevo estudio publicado en la revista Science.
La investigación alerta de que los incendios podrían casi triplicarse, las plagas aumentar más de un 50% y los bosques maduros —ya escasos— reducirse aún más, comprometiendo su capacidad de absorber CO₂ y sostener la biodiversidad.
El cambio climático podría duplicar las perturbaciones forestales en Europa antes de 2100, según un estudio en Science
Un estudio internacional advierte de más incendios, plagas e inestabilidad en los bosques europeos, con especial riesgo en la región mediterránea.
Se prevé que los incendios forestales experimenten el mayor aumento en los bosques europeos en las próximas décadas. Los estudios sugieren que la superficie anual quemada podría casi triplicarse para finales de siglo. Esto haría que las temporadas de incendios extremos se extendieran. E intensificaría la presión sobre los ecosistemas, ya de por sí afectados.
También se prevé que las plagas de insectos se dupliquen. Esto sucede porque las altas temperaturas elevadas aceleran la reproducción de los escarabajos xilófagos (bupréstidos) que colonizarán territorios antes acotados por el frío.
Europa parte de un récord histórico de perturbaciones forestales. Y aun así, lo peor podría estar por venir. El cambio climático podría duplicar las perturbaciones forestales en Europa antes de 2100 en comparación con el periodo 2001–2020, según un estudio liderado por la Universidad Técnica de Múnich (TUM) y publicado en Science, con participación del CREAF, el CTFC y la Universitat de Girona.
El término “perturbaciones” incluye incendios, plagas de insectos y temporales de viento. En los tres escenarios climáticos definidos por el IPCC analizados por el equipo, estos fenómenos aumentan, aunque con intensidades distintas.
Incendios casi triplicados y plagas en expansión
El incremento más acusado se registraría en los incendios forestales. La superficie quemada anual en Europa podría casi triplicarse a finales de siglo, normalizando episodios que hoy se consideran extremos.
Las plagas de insectos también crecerían más de un 50%. Especialmente los escarabajos xilófagos, cuya reproducción se acelera con temperaturas más altas y que pueden expandirse hacia zonas donde antes el frío limitaba su supervivencia.
“Lo inquietante es que estas proyecciones no parten de un periodo estable, sino de 2001–2020, que ya ha sido el más intenso en perturbaciones en los últimos 170 años”, advierte Josep Maria Espelta, investigador del CREAF y coautor del estudio.
Los temporales de viento aumentarían ligeramente, pero su impacto sería menor en comparación con incendios y plagas.
La región mediterránea, en el epicentro del riesgo
La región mediterránea figura entre las áreas más vulnerables a esta grave problemática. Cerca del 90% de sus bosques podrían verse afectados por más incendios y plagas bajo escenarios de un mayor calentamiento global.
Sequías recurrentes, olas de calor y bosques jóvenes y homogéneos —tras el abandono agrícola y pastoral— crean un paisaje más inflamable. La desaparición del mosaico agroforestal facilita la propagación del fuego.
Además, el aumento de temperatura debilita los árboles y favorece especies como Ips typographus, un escarabajo perforador de la corteza que puede provocar mortalidad masiva en coníferas cuando sus poblaciones se disparan.
Otras regiones vulnerables identificadas son el oeste de Francia, las islas Británicas y los Cárpatos. En realidad, ninguna región europea queda al margen.
Menos bosques maduros y menor capacidad de absorber carbono
Las perturbaciones crecientes reducirán aún más los bosques maduros, que ya representan solo el 3% del total europeo. En su lugar aumentarán los bosques jóvenes, especialmente en zonas mediterráneas y templadas.
El impacto no es solo paisajístico. Los bosques maduros almacenan más carbono y sostienen hábitats clave para la biodiversidad. Su pérdida implica menor capacidad de absorción de CO₂ y mayores riesgos socioeconómicos para la gestión forestal. Algunas áreas podrían actuar como refugio —Pirineos, cordilleras mediterráneas, norte de Europa—, pero serían insuficientes para compensar la pérdida generalizada.
Reducción de emisiones y gestión inteligente como oportunidad
El estudio también ofrece una ventana de esperanza. Una reducción ambiciosa de emisiones podría limitar el aumento global de perturbaciones a alrededor del 20%, muy lejos de los escenarios sin mitigación.
Además, la adaptación en la gestión forestal puede marcar diferencias. Según Jordi Garcia-Gonzalo (CTFC), nuevas herramientas de apoyo a la decisión permiten diseñar planes que maximicen la absorción de carbono y reduzcan el riesgo de incendios.
Se trata de impulsar una gestión climáticamente inteligente, capaz de aumentar la resiliencia forestal y mantener servicios ecosistémicos esenciales como el suministro de agua. El mensaje es claro: el clima condiciona el riesgo. Pero la respuesta humana puede modularlo.
La región mediterránea destaca como una de las zonas más vulnerables. Casi el 90 % de sus bosques podría enfrentarse a una mayor exposición a incendios y plagas. Ello se deberá a las repetidas sequías, las olas de calor y la creciente uniformidad de los paisajes forestales tras décadas de abandono rural.
El aumento de las perturbaciones amenaza los ya escasos bosques maduros de Europa. Su declive reduciría el almacenamiento de carbono y mermaría la biodiversidad. Sin embargo, una fuerte reducción de las emisiones y una gestión forestal climáticamente inteligente podrían limitar los daños y fortalecer la resiliencia forestal. Seguir leyendo en CAMBIO CLIMATICO



















