Biodiversidad: regalos del año

Publicado el: 20 de diciembre de 2010 a las 11:43
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Biodiversidad: regalos del año

Con la biodiversidad pasa como con el clima, son inmensas ruedas que no controlamos pero que podemos descontrolar originando situaciones dificilmente predecibles con consecuencias poco favorables.

La biodiversidad depende doblemente de la actividad humana: por su interacción directa con éste (caza, ganadería, agricultura, contaminación, pesticidas, insecticidas, carreteras, tala de bosques, vertidos industriales…), y porque esa misma actividad, al modificar las condiciones climáticas, también modifica los ciclos biológicos y desajusta el engranaje vital de muchas especies.



Y aunque se calcula que cada veinte minutos desaparece una especie, la diversidad biológica sigue mostrando pequeñas-grandes joyas animales y vegetales cada día algunas de las cuales ya hemos ido mostrando. Estas otras también han sido descubiertas este año 2010.

Callicebus caquetensis.



Descubierto en la selva de Colombia por Thomas Defler, Marta Bueno y Javier García, en la región de Caquetá, cerrada a causa de la guerrilla hasta este año, este mono barbudo ha ingresado directamente en la lista de animales en peligro de extinción.

Sapo picudo.

También en Colombia, otro equipo de investigadores que buscaba especies de ranas extinguidas en la pluviselva de Chocó, descubrieron este sapo picudo del género Rhinella cuya característica más significativa es que no pasa por la fase de renacuajo. Cuando eclosionan los huevos colocados en el suelo, surgen ya pequeños sapitos.

Leiolepsis ngovantrii

Pero no hace falta organizar largas expediciones a regiones remotas del globo para encontrar especies desconocidas para la ciencia. Algunas están hasta en la sopa, como la Leiolepsis ngovantrii, una lagartija presente desde siempre en los menús de muchos restaurantes a lo largo del río Mekong. Un curioso reptil que se reproduce por partenogénesis.

Salanoia durrelli

Si hay una categoría constantemente ausente en las relaciones de nuevas especies, es la de los mamíferos carnívoros. Con ser extraordinaria, no parece llamarnos la atención la descripción de nuevos animales, a no ser que tengan morfologías o aplicaciones espectaculares (distorsión cultural potenciada por quienes “cuidan” de nuestra educación), lo que suele darse entre los pájaros y peces, ranas y, sobre todo, insectos y fauna microscópica.

Y eso ocurrió en los humedales de Madagascar, donde los investigadores acabaron con 24 años de carencia, aunque, como en el caso de Callicebus, Salanoia durrelli ha entrado directamente en la lista de animales críticamente amenazados de extinción.

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