«Durante tres años realizaremos un seguimiento de estos procesos para ver cómo estas especies exóticas e invasoras se integran en las redes de interacción nativas y mediante qué mecanismos impactan sobre la comunidad», adelantó la investigadora del CSIC Anna Traveset, del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados. También se evaluará el riesgo que suponen para determinadas especies vegetales endémicas de Galápagos y en peligro de extinción.
Traveset destacó que el impacto de las especies invasoras se ha convertido en una de las áreas prioritarias de investigación de los programas internacionales de cambio global. «Desgraciadamente, la tendencia del problema es a aumentar en lugar de a mitigarse, ya que se combina con otros procesos de cambio global», señaló.
La introducción de especies exóticas por parte de los humanos causa grandes modificaciones en todos los ecosistemas del planeta. En el caso de las especies que actúan como invasoras, aquellas que tienen mayor capacidad de ocupar un espacio y monopolizar los recursos de las nativas, «el problema se traduce en pérdida de biodiversidad y grandes costes económicos para la sociedad», indicó Traveset.
Ecosistemas vulnerables
Los ecosistemas insulares, y en especial las islas oceánicas, son muy vulnerables a la introducción de especies exóticas. El aislamiento que ejerce el mar ha provocado que exista una mayor cantidad de especies propias y exclusivas de la región, aunque también una menor diversidad. «Las especies exóticas representan alrededor de un 50% de la flora de muchas islas como Hawai, Mauricio, Nueva Zelanda o Bermudas. En Galápagos las últimas estimaciones de flora exótica han contabilizado más de 900 especies, lo que supone más del 65% de la flora vascular. Esta cifra coloca a este archipiélago en la cabeza de la lista en cuanto a invasiones vegetales», comentó la investigadora del CSIC.
Los centros de investigación del CSIC implicados en el proyecto, que comenzó en 2009, son el del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (centro mixto del CSIC y la Universidad de las Islas Baleares), el Real Jardín Botánico y el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología. En la expedición a las Islas Galápagos también participan investigadores de Dinamarca, Estados Unidos y Ecuador.
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