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viernes, febrero 3, 2023

La desaparición de la agricultura tradicional en Arribes (Salamanca) pone en peligro la biodiversidad animal

Tras realizar su tesis sobre este tema, el entomólogo José Antonio González, trata de relacionar los usos del suelo con la conservación de los animales, en particular, el caso de los insectos como modelo de la biodiversidad. Según está comprobando, la pérdida de población está directamente relacionada con el abandono de tierras de cultivo y esto, a su vez, repercute en la pérdida de biodiversidad animal. «En Arribes hay más insectos donde hay agricultura», afirma, de manera que «donde más diversidad encontramos es en los huertos y los huertos dependen en la mayoría de los casos de personas de 80 años», comenta en declaraciones a DiCYT.

Algunos animales dependen directamente de la presencia de determinadas plantas o cultivos. «La palabra clave es heterogeneidad», señala, «en el campo de la diversidad entomológica, cuanto más heterogéneo es un territorio, más nichos ecológicos hay y más diversidad de insectos». Según han podido comprobar los investigadores, las zonas más ricas en cuanto a biodiversidad animal son los huertos y las zonas cercanas al río, como los saltos. Asimismo, han constatado diferencias importantes en distintas zonas características de la zona de Arribes del Duero, como la penillanura y el arribe, y también entre distintos tipos de cultivos, como los frutales y los olivos. En cada escenario predominan distintos tipos de insectos y en esta comarca «hay una gran cantidad de usos del suelo que tienen que ver con que la gente trabaja en el campo».

Falta de datos anteriores

Por eso considera que uno de los pilares de su trabajo será «que quede demostrado que la diversidad depende de esos huertos y de esas personas que los trabajan». Por el momento, «es difícil llegar a conclusiones», aunque ha recopilado «datos llamativos en cuanto a la biodiversidad», por ejemplo, que en la zona hay insectos propios tanto del Sur como del Norte de España. Sin embargo, no hay datos anteriores a este trabajo para saber de qué forma se ha podido modificar la biodiversidad en los últimos años en función de los cambios de los usos del suelo que se han producido.

La relación que se establece en este caso entre una mayor diversidad animal en función de la diversidad de cultivos puede resultar hasta paradójica en otras latitudes. «En América Latina la selva tiene más diversidad, si pierdes la selva, pierdes biodiversidad, pero aquí es al revés, si pierdes agricultura tradicional, pierdes biodiversidad», comenta. De hecho, a lo largo de su trabajo se ha fijado en especies concretas para que compararlas como bioindicadores en distintas zonas y el resultado es que «en el bosque de robles hay menos, porque algunos insectos requieren espacios abiertos y variedad de plantas».

Este tipo de estudios sobre conservación de la biodiversidad se enmarcan en campos de investigación novedosos e interdisciplinares, como la etnobiología y la etnoecología, que relacionan los cambios de los ecosistemas con los usos tradicionales que el hombre le ha dado a la naturaleza que le rodea. En este contexto, «si estás estudiando cómo varía la diversidad de plantas, insectos y hongos, estás haciendo etnoecología, que requiere trabajos multidisciplinares, ya que, por ejemplo en este caso, relacionamos entomología y botánica», comenta el experto.

 

José Pichel Andrés – www.dicyt.com

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