El Irnasa estudia los ecosistemas forestales de Argentina

«Argentina es un país muy amplio, casi va desde el Polo Sur hasta el trópico, de manera que hay diferentes formaciones forestales y hemos estudiado algunas de ellas con colegas argentinos durante años», ha explicado Gallardo en declaraciones a DiCYT. Esta gran diversidad da lugar fenómenos muy particulares a los que los bosques se tienen que adaptar. El investigador ha puesto como ejemplo la gran variabilidad del cauce del río Paraná, que sufre crecidas tan bruscas que «en algunos las cataratas del Niágara se quedan secas y en otros el río provoca graves inundaciones», así que desde el punto de vista forestal es interesante analizar «cómo responden los bosques ante estas crecidas y cómo se defienden de sus efectos».

Por otra parte, uno de los fenómenos más llamativos es el que los científicos han podido estudiar en algunos bosques del Norte de Argentina, que «se instalan fácilmente y parece que se vayan a desarrollar, pero de pronto desaparecen». Esto se debe a la acidificación del suelo, al tratarse de leguminosas, «llega un momento en que la bacteria que fija nitrógeno se vuelve no eficiente y al no tener un consumo de nitrógeno, estas plantas se mueren y dejan paso a especies más adaptadas», apunta. Es decir, que la acidez del suelo acaba con bacterias que proporcionan un nutriente esencial.

Aunque Juan Gallardo comenzó este tipo de investigaciones en Argentina en la década de 1980, las dificultades económicas del país le han impedido seguir colaborando ininterrumpidamente con los especialistas locales, de manera que ha seguido investigando los ecosistemas forestales en otros países latinoamericanos como México, Colombia y Cuba.

Bosques y cambio climático

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Por otra parte, el investigador del Irnasa, que fue evaluador del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), considera que «la naturaleza se ha tenido que ir adaptando a los cambios climáticos, los bosques han progresado o se han retraído en función de estos cambios, no estamos hablando de millones de años, tan sólo de miles de años», afirma.

Por eso se muestra «bastante crítico» con el propio IPCC con aquello, ya que en su opinión se ha demostrado que el trabajo de este organismo ganador del Premio Nobel de la Paz «no había sido tan científico como se pensaba, había componentes políticos y otros intereses». Con respecto a este tema, considera que el mundo ha vivido «un cambio gradual a lo largo de toda la historia geológica» y también de la historia humana, puesto que el clima en la época de los romanos no era exactamente igual al actual. El actual cambio climático «está ahí y no se saben las causas, podemos ayudar nosotros, pero no lo dominamos ni sabemos a qué se debe», apunta.

ECOticias.com – ep

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