Las aves del norte bogotano recuperan su espacio

Este proyecto, que hizo parte de la sustentación biológica para la declaratoria el pasado 19 de julio, contempló censos de aves en 26 puntos de la zona plana del área (barrio Compartir de Suba, La Conejera, Humedal de Guaymaral) y los sectores naturales alrededor como cerros, bosques remanentes y fincas.

“Evaluamos la favorabilidad relativa de cada hábitat en términos de la facilidad o dificultad que presenta para ser atravesado por parte de un grupo representativo de aves terrestres y acuáticas”, explicó Stiles, agregando que entre otras especies de aves propias de estas zonas se encuentran el cucarachero, que podría ocupar vegetaciones densas pero que no le gusta pasar por zonas despobladas, la monjita de los humedales y el chamicero, que prefiere matorrales densos y espinosos.

La estimación incluye la capacidad de estas aves de ocupar o recolonizar los hábitats ya aislados para evitar su extinción local. “Identificamos rutas de conectividad para estas aves y puntos que se pueden mejorar”, puntualizó el docente del ICN.

Lo importante de esta caracterización es que las aves utilizan la zona como ruta de conexión migratoria y al conocerlas también se pueden señalar zonas de discontinuidad (lo ideal es que no existan), de tal forma que las especies puedan mantenerse sin amenaza de extinción.

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Nuestro estudio buscaba analizar la conexión de las áreas favorables de hábitat para las aves y facilitar su tránsito por el corredor.

La Sabana de Bogotá y sus alrededores cuenta con una avifauna rica en especies endémicas, en muchos casos amenazadas y que no existen en otros lugares del mundo. La acelerada expansión urbana de Bogotá estimula la pérdida de los límites naturales.

http://www.dicyt.com/

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