Los resultados de la investigación han sido presentados en la reunión anual de la Geological Society of America en Minneapolis, Estados Unidos. Así, David Fastovsky, profesor de geociencias de URI, y el estudiante David Tarailo, afirman que la biodiversidad terrestre se recuperó en 5 millones de años; mientras que otros estudios anteriores hablan de una recuperación que duró entre 15 y 30 millones de años. Por otro lado, se piensa que la recuperación del entorno marino tomó de 4 a 10 millones de años.
«Nuestros resultados sugieren que la causa de la extinción no fue tan severa en el ámbito terrestre como otros han dicho», dice Fastovsky, «existió una extinción terrestre, pero sus repercusiones no fueron más graves que la extinción marina, y posiblemente, incluso menos».
Los investigadores compilaron listas de fósiles de fauna de la Formación Moenkopi en el noreste de Arizona, la cual contiene vertebrados fósiles del Triásico Medio, y los compararon con fauna de la cercana Formación Chinle, que contiene fauna del Triásico tardío.
Según Tarailo y Fastovsky, si la fauna terrestre tardó 30 millones de años en recuperarse, la formación más antigua debería tener una menor diversidad que la más joven, ya que se habría visto comprometida por las condiciones que causaron la extinción. Sin embargo, encontraron que la diversidad era similar en ambas formaciones.
El siguiente paso de los investigadores es ampliar su análisis a otros yacimientos de fósiles en todo el mundo, utilizando las mismas técnicas para evaluar sus resultados.
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