Cualquiera que haya visto un cangrejo moverse por la arena se ha hecho alguna vez la misma pregunta. ¿Por qué avanza de lado si casi todos los animales caminan hacia delante? Lo que parecía una simple rareza de playa ahora tiene una explicación mucho más antigua.
Un nuevo estudio publicado como Reviewed Preprint en eLife apunta a que la famosa marcha lateral de los cangrejos verdaderos pudo aparecer una sola vez, hace unos 200 millones de años, en un antepasado común. Y no fue un detalle menor. Según los investigadores, ese movimiento pudo ayudarles a escapar mejor de sus depredadores y a colonizar ambientes muy distintos, desde zonas terrestres hasta aguas dulces y fondos marinos profundos.
Un movimiento muy antiguo
La conclusión principal del trabajo es sencilla de contar, aunque no tanto de demostrar. La mayoría de los cangrejos verdaderos (Brachyura) no habrían aprendido a caminar de lado muchas veces por separado, sino que habrían heredado esa forma de moverse de un ancestro que antes caminaba hacia delante.
El cambio se habría producido en la base de Eubrachyura, un gran grupo de cangrejos más avanzados. A partir de ahí, la marcha lateral quedó muy conservada en muchas líneas evolutivas. Dicho de otra forma, el gesto que hoy nos parece tan típico pudo ser una especie de «firma familiar» que pasó de generación en generación.
«Este único evento contrasta fuertemente con la carcinización», explica Yuuki Kawabata, profesor asociado de la Universidad de Nagasaki y autor sénior del estudio. La carcinización es el proceso por el que distintos crustáceos acaban desarrollando una forma parecida a la de un cangrejo. El cuerpo puede repetirse varias veces en la evolución. Pero el comportamiento, en este caso, parece mucho más raro.
Por qué caminar de lado ayuda
Moverse de lado puede parecer incómodo desde nuestro punto de vista. Para un cangrejo, sin embargo, puede ser una ventaja enorme. Le permite desplazarse rápido hacia ambos lados sin tener que girar todo el cuerpo antes de huir.
¿Qué significa esto en la práctica? Si aparece un pez, un ave o cualquier otro depredador, el cangrejo puede cambiar de dirección con rapidez. Su escapada resulta menos previsible. En una playa, entre rocas o en una charca, esa fracción de segundo puede marcar la diferencia.
Los autores señalan que esta locomoción lateral pudo actuar como una innovación clave. No significa que fuera la única razón de su éxito, pero sí una pieza importante. «La locomoción lateral pudo contribuir significativamente al éxito ecológico de los cangrejos verdaderos», afirma Kawabata. Y eso no es poca cosa.
Cómo lo comprobaron
Para llegar a esa conclusión, el equipo analizó el movimiento de 50 especies vivas de cangrejos verdaderos. Cada una fue grabada durante 10 minutos con una cámara estándar dentro de una arena circular de plástico, preparada para parecerse lo máximo posible a su ambiente natural.
Los investigadores clasificaron después sus desplazamientos. De las 50 especies estudiadas, 35 se movían sobre todo de lado y 15 caminaban principalmente hacia delante. Para evitar que todo quedara en una impresión visual, usaron un índice que comparaba los movimientos hacia delante con los laterales.
El trabajo no se quedó ahí. Después cruzaron esos datos de comportamiento con un árbol evolutivo reciente de los cangrejos verdaderos, construido a partir de 10 genes y 344 especies. Como no siempre coincidían las especies exactas, simplificaron el árbol a 44 géneros, cinco familias y una superfamilia. Es una forma de mirar el mapa familiar sin perder las ramas principales.
No todos lo hacen igual
Aquí conviene hacer una aclaración importante. No todos los cangrejos caminan de lado todo el tiempo. Algunos grupos, como ciertos ranínidos, májidos y mictyridos, se desplazan principalmente hacia delante. Eso también forma parte de la historia.
El estudio sugiere que, después de que la marcha lateral apareciera, hubo varias vueltas independientes al movimiento hacia delante. En algunos casos, esas especies tenían otras formas de protegerse. Unas se camuflan con algas. Otras viven escondidas dentro de bivalvos u otros invertebrados. Si ya tienes otro refugio, quizá no necesitas tanto esa carrera lateral de emergencia.
Este matiz es importante porque evita una lectura demasiado simple. La evolución no funciona como una línea recta ni como una receta perfecta. A veces un rasgo ayuda mucho. Otras veces deja de ser tan útil cuando cambia la forma de vida del animal.
El planeta también contó
El origen de esta marcha lateral se sitúa alrededor de hace 200 millones de años, en el Jurásico temprano, poco después de la extinción masiva del final del Triásico. Fue una etapa de grandes cambios ambientales, con la fragmentación de Pangea, la expansión de hábitats marinos poco profundos y nuevas oportunidades para muchos animales.
En el fondo, lo que plantea el estudio es que el éxito de los cangrejos no se explica solo por una pata mejor colocada o por una forma de caminar más rápida. También dependió del mundo que tenían alrededor. Cuando se abren nuevos espacios, las especies con una ventaja concreta pueden aprovecharlos mejor.
Kawabata lo resume con cautela. Para separar el peso de la innovación y el peso del cambio ambiental, harán falta más análisis, líneas temporales apoyadas en fósiles y pruebas que conecten de forma directa la marcha lateral con ventajas adaptativas. Es decir, la historia está bastante avanzada, pero aún no está cerrada.
Una rareza con mucho sentido
La marcha lateral de los cangrejos no es una simple curiosidad de documental. Es una pista sobre cómo un comportamiento puede mantenerse durante millones de años y ayudar a un grupo de animales a ocupar muchos rincones del planeta.
También recuerda algo muy básico. La biodiversidad no se construye solo con grandes cambios visibles. A veces, una manera distinta de moverse basta para abrir una puerta evolutiva. En este caso, una puerta que se cruzó de lado.
Los propios editores de eLife describen el trabajo como valioso y apoyado por pruebas «ampliamente convincentes». Aun así, los autores reconocen sus límites, como el hecho de haber observado un individuo por especie por razones logísticas. Es un detalle técnico, pero relevante. La ciencia avanza así, afinando paso a paso.
El estudio completo ha sido publicado en eLife.












