Preocupación entre los expertos: las especies marinas están desapareciendo incluso antes de que los científicos sepan de su existencia

Publicado el: 15 de abril de 2026 a las 08:03
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Gusano marino anélido sabélido en el fondo oceánico, especie clave en riesgo de extinción silenciosa.

En el océano están pasando dos cosas a la vez. Por un lado, la pérdida de especies se acelera por el cambio climático, la destrucción de hábitats y la llegada de invasoras. Por otro, muchos animales pequeños siguen siendo casi invisibles para la ciencia, así que algunos podrían desaparecer antes de que alguien los llegue a describir.

Eso es justo lo que quiere evitar un nuevo proyecto llamado EuroWorm. El equipo prepara una gran base de datos abierta con imágenes y genomas de «anélidos marinos» (gusanos segmentados) para que sea más fácil identificarlos y compararlos. En el fondo, es intentar poner nombre y «huella genética» a una parte del mar que sostiene ecosistemas enteros sin hacer ruido.



La extinción que no hace ruido

Cuando se habla de biodiversidad marina solemos pensar en ballenas, tortugas o corales. ¿Pero qué pasa con los animales que viven enterrados en el sedimento, del tamaño de un dedo o incluso menos, y que casi nadie mira en una salida de campo?

Aquí aparece la idea de la «extinción silenciosa», especies que se pierden sin titulares porque ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Si no sabemos que existen, protegerlas se vuelve mucho más difícil. Y el reloj corre.



Gusanos que mantienen el fondo marino en marcha

Los anélidos marinos viven en casi todos los hábitats del océano. Su papel es menos vistoso, pero muy práctico, mezclan sedimentos, reciclan nutrientes y forman parte de la red trófica que alimenta a otros animales.

También se usan como indicadores de contaminación. Algunas especies responden a cambios en el entorno y ayudan a detectar problemas en el agua o en el fondo. En la práctica, es como cuando una playa cambia de aspecto y notas que «algo no va bien», pero con datos biológicos.

Qué es EuroWorm y quién está detrás

EuroWorm reúne a investigadores de la Universidad de Göttingen, el Leibniz Institute for the Analysis of Biodiversity Change (LIB) y la Senckenberg Society for Nature Research. El proyecto está liderado por el LIB y financiado por la Leibniz Association.

El plan arranca con un principio muy de museo, volver a los lugares donde se describieron por primera vez muchas especies. La propia Universidad de Göttingen detalla muestreos dirigidos en seis localizaciones de Alemania, Francia y Portugal, con más de 400 especies nominales, alrededor de un tercio de los anélidos europeos descritos. No es poca cosa.

ADN, fotos en alta resolución y un inventario común

La estrategia combina lo clásico y lo nuevo. Primero, los ejemplares se identificarán por su morfología (su forma y estructura), se fotografiarán con alta resolución y después se estudiarán con herramientas genómicas para construir un inventario. El objetivo es aclarar parentescos en el «árbol evolutivo» y entender mejor cómo han cambiado su cuerpo, su reproducción o su forma de vida con el tiempo.

La información no se quedará guardada en un cajón. Los gusanos, sus imágenes y sus datos genómicos se incorporarán a las colecciones del LIB en el Museum of Natural History Hamburg y al Senckenberg Natural History Museum, y se podrá acceder a ellos mediante portales institucionales y plataformas como GBIF. Esto también facilita que investigadores del Sur global puedan consultar datos o pedir ejemplares para comparar especies.

La directora del proyecto, la doctora Jenna Moore, lo resume con una frase que marca el tono. «Al comparar datos de especies europeas, esperamos acelerar el descubrimiento de nuevas especies y la investigación de biodiversidad en todo el mundo, y así contrarrestar la ‘extinción silenciosa’ de especies marinas».

Museos como «cápsulas del tiempo»

Hay un detalle que suele pasar desapercibido y es clave. Parte del conocimiento que falta ya está en colecciones históricas, en frascos y cajones con ejemplares recogidos hace décadas. Ahora la genómica permite extraer información de ese material y conectarlo con lo que se observa hoy en el mar.

La doctora Maria Teresa Aguado Molina lo explica con una imagen muy clara. «Este tipo de colecciones son cápsulas del tiempo científicas», y recuerda que las colecciones históricas, combinadas con genómica moderna, están «desbloqueando biodiversidad oculta a un ritmo sin precedentes». EuroWorm, dice, demuestra que «los descubrimientos más avanzados empiezan con ejemplares recogidos hace décadas».

El profesor Christoph Bleidorn destaca que en Göttingen existe una larga tradición de investigación sobre la evolución de estos animales. Y el doctor Conrad Helm subraya que el enfoque interdisciplinar del proyecto sirve no solo para documentar diversidad, sino también para definir prioridades de investigación futuras.

Qué cambia para la ciencia y para la conservación

EuroWorm no es una campaña de protección al uso, pero sí puede cambiar el «mapa» con el que se toman decisiones. Sin identificaciones fiables y datos comparables, resulta más difícil saber qué se está perdiendo, dónde y con qué rapidez.

En la práctica, poner nombres, imágenes y ADN en común ayuda a seguir la pista a la biodiversidad y a detectar impactos antes. También refuerza a los museos como infraestructuras modernas, algo que a veces olvidamos hasta que hace falta. Y eso se nota.

La nota de prensa oficial sobre EuroWorm se ha publicado en la Universidad de Göttingen

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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