Suena cruel pero científicos sudafricanos están inyectando material radiactivo en los cuernos de rinocerontes para luchar contra la caza furtiva

Publicado el: 20 de mayo de 2026 a las 18:43
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Rinocerontes en Sudáfrica dentro del proyecto que usa material radiactivo en los cuernos contra la caza furtiva.

La imagen parece sacada de una película, pero no lo es. Un grupo de investigadores ha probado una técnica muy poco habitual para proteger a los rinocerontes. Consiste en introducir fuentes radiactivas de baja actividad en sus cuernos para que, si son robados y traficados, puedan ser detectados en controles fronterizos. El estudio más reciente, publicado en Scientific Reports, concluye que la implantación supone un riesgo mínimo para la salud de los animales y no observó efectos biológicos adversos en 16 rinocerontes blancos seis meses después de la intervención.

La idea no es convertir al rinoceronte en un animal peligroso, ni mucho menos. El objetivo es que el cuerno deje de ser una mercancía fácil de mover por aeropuertos, puertos y pasos fronterizos. Y el contexto explica por qué se buscan soluciones tan llamativas. Sudáfrica registró 352 rinocerontes cazados furtivamente en 2025, frente a 420 en 2024 y 499 en 2023. Casi uno al día. No es poca cosa.



Una señal contra los furtivos

Detrás de esta iniciativa está el Rhisotope Project, vinculado a la Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, y apoyado por el Organismo Internacional de Energía Atómica. Su planteamiento es sencillo de explicar, aunque muy complejo de aplicar. Se colocan radioisótopos de bajo nivel en el cuerno para que este pueda ser localizado por detectores de radiación ya instalados en muchas fronteras del mundo.

¿Qué significa esto en la práctica? Que un cuerno escondido en una maleta, en un envío aéreo o en un contenedor podría activar una alarma antes de salir del país o al entrar en otro. La vuelta de tuerca es que una infraestructura creada para detectar material nuclear o radiactivo no autorizado se usaría también contra el tráfico de fauna salvaje.



No es un rinoceronte radiactivo

Aquí conviene detenerse, porque la palabra «radiactivo» asusta. Según el estudio, las fuentes empleadas son de baja actividad y los niveles medidos quedaron por debajo de los umbrales asociados a daños deterministas. Dicho de forma más clara, los datos publicados apoyan que el procedimiento es viable y seguro en las condiciones ensayadas.

La Universidad de Witwatersrand también informó de controles veterinarios y análisis de sangre dentro de la fase piloto con 20 rinocerontes. James Larkin, director científico del proyecto, lo resumió así. «Hemos demostrado, más allá de toda duda científica, que el proceso es seguro para el animal y eficaz para hacer detectable el cuerno».

Por qué el cuerno vale tanto

El cuerno de rinoceronte está formado principalmente por queratina, el mismo tipo de proteína presente en el pelo y las uñas. Aun así, en los mercados ilegales se vende asociado a supuestos usos en medicina tradicional y también como símbolo de estatus. Ahí está el drama. Se mata a un animal enorme y amenazado por una pieza que, biológicamente, no tiene nada mágico.

La presión no ha desaparecido, aunque las cifras nacionales hayan bajado. En 2025, el Parque Nacional Kruger registró 175 rinocerontes abatidos, casi el doble que los 88 de 2024. En cambio, Hluhluwe-iMfolozi pasó de 198 a 63. Los delincuentes se mueven, cambian de zona y buscan el punto más débil. Así funciona este negocio ilegal.

La alarma no espera al aduanero

La fuerza del sistema está en que no depende solo de que un agente abra una caja y reconozca un cuerno. El Organismo Internacional de Energía Atómica calcula que hay unos 10.000 monitores de portal de radiación desplegados en fronteras, puertos y aeropuertos. Esos equipos ya trabajan todos los días para detectar movimientos no autorizados de material nuclear o radiactivo.

Los investigadores probaron además escenarios con cuernos impresos en 3D, diseñados para imitar propiedades de la queratina real. Según Larkin, incluso un solo cuerno con niveles más bajos de radiactividad que los previstos en la práctica logró activar detectores en pruebas con equipaje, carga aérea y paquetería. También se confirmó la detección dentro de contenedores de 40 pies.

Una herramienta, no un milagro

El Rhisotope Project no llega a un terreno vacío. En los últimos años se han usado patrullas, cámaras, perros rastreadores, controles internos y retirada de cuernos. Un estudio publicado en Science en 2025 concluyó que el descornado redujo la caza furtiva alrededor de un 78 por ciento en reservas del Gran Kruger, usando solo el 1,2 por ciento del presupuesto de protección analizado.

Pero el propio caso sudafricano muestra que ninguna medida funciona sola para siempre. Si una zona se protege mejor, la presión puede desplazarse a otra. Por eso, marcar los cuernos con radioisótopos debe entenderse como una pieza más del rompecabezas, junto a vigilancia, inteligencia policial, cooperación internacional y persecución de las redes criminales. El problema no es solo el cazador furtivo que entra en una reserva. También es quien compra, transporta y financia.

Qué puede pasar ahora

Después de años de pruebas, la Universidad de Witwatersrand anunció que el proyecto alcanzó estado operativo en agosto de 2025. La intención es desplegar la tecnología a mayor escala entre propietarios privados, reservas, ONG y autoridades de conservación. En el fondo, lo que busca es cambiar el cálculo del traficante. Si el cuerno se detecta con más facilidad y pierde atractivo para el comprador, el riesgo aumenta.

Los investigadores y el OIEA también apuntan a posibles aplicaciones futuras en otras especies amenazadas, como elefantes o pangolines. Pero ese paso todavía exige prudencia, pruebas y control veterinario. La ciencia ya ha dado un primer sí para los rinocerontes estudiados. Ahora falta comprobar si esta señal invisible en el cuerno puede traducirse en menos animales muertos sobre el terreno.

El estudio más reciente sobre el proyecto Rhisotope ha sido publicado en Scientific Reports.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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