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martes, marzo 28, 2023

El yacimiento de Gran Dolina, en Atapuerca, abarca un período que va desde hace 1,2 millones de años hasta 200.000

Una tesis doctoral presentada recientemente en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona por una investigadora del IPHES (Institut Català de Paleoecologia Humana i Evolució Social)  ha permitido determinar por primera vez, y de manera sistemática, la antigüedad de todos los niveles de Gran Dolina, de Atapuerca (Burgos) en un período que abarcaría entre hace 1,2 millones de años y 200.000 años antes del presente. En dicho yacimiento se descubrió una nueva especie: Homo antecessor.

Determinar la cronología de un yacimiento es siempre una tarea compleja. Para afinar y asegurarse de que los datos obtenidos son ciertos se llevan a cabo estudios desde diversas disciplinas y se contrastan los resultados, principalmente de los estratos más ricos desde el punto de vista arqueológico. Así, por ejemplo, hasta el momento sólo se disponían de dataciones puntuales de ciertos niveles de Gran Dolina, en Atapuerca (Burgos), como TD6, donde en 1994 se descubrió una nueva especie, Homo antecesor, con una antigüedad de 800.000 años.

Esto ha cambiado con una tesis doctoral presentada recientemente en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona que ha permitido determinar por primera vez, y de manera sistemática, la antigüedad de todos los niveles de Gran Dolina, en un período que abarcaría entre hace 1,2 millones de años y 200.000 años antes del presente. Los resultados son coherentes con lo que se conocía sobre los estratos ya analizados anteriormente con otros métodos distintos al empleado ahora, como el paleomagnetismo, la bioestratigrafía y la luminiscencia (TL o IRSL) o ESR/U-Th.

Concretamente, la autora de la nueva tesis doctoral sobre Atapuerca, Davinia Moreno, ha utilizado la técnica de la Resonancia de Spin Electrónico aplicada a cuarzo extraído de sedimentos kársticos blanqueados ópticamente  (ESR-OB) por los rayos UV procedentes de la luz solar. Es decir,  que el contacto de los granos de cuarzo con los rayos UV de la luz solar, durante el transporte del sedimento, facilita la liberación de los electrones que han quedado atrapados en la muestra. De esta manera, el “reloj geológico” se pone a cero y lo que datamos en el yacimiento arqueológico corresponde al momento de sedimentación del cuarzo y no al de la formación de dicho mineral.

Esto es un hecho novedoso, pues nunca antes se había usado este método de datación para contextos de este tipo, aunque sí, y con éxito, en entornos fluviales. “De ahí, también, la importancia de los resultados obtenidos con esta investigación sobre Gran Dolina, pues hemos demostrado que es una técnica válida en este tipo de sedimentos”, afirma Davinia Moreno. Un entorno kárstico como el de Atapuerca se caracteriza por un complejo sistema de galerías en el que los sedimentos procedentes del exterior de la cueva han quedado atrapados permitiendo con ello la conservación de los restos fósiles y, por tanto, la formación de los yacimientos arqueológicos.

La datación por ESR evalúa los efectos de la radiaoactividad natural sobre la muestra que se quiere estudiar. Se mide la energía absorbida por ésta en función de la cantidad de radiación a la que ha sido sometida durante su historia. “Es decir, que la muestra –explica la misma investigadora- es considerada como un dosímetro capaz de registrar y restituir la dosis absorbida procedente de las diferentes radiaciones ionizantes a las que ha sido sometida. La radiación ionizante es una forma de energía capaz de desplazar electrones de los átomos o moléculas de la materia a la que afectan, en este caso nuestra muestra. La cantidad de radiación registrada nos permite calcular la antigüedad de los sedimentos”.

Para Davinia Moreno, su tesis “no es más que el comienzo de un trabajo mucho más amplio que debería continuar por parte del Equipo de Investigación de Atapuerca (EIA). Las secuencias estratigráficas de Galería y Sima del Elefante deberían datarse siguiendo el mismo protocolo realizado en Gran Dolina con el objetivo de afinar el cuadro cronoestratigráfico de cada yacimiento y poder hacer correlaciones entre los diferentes niveles de cada relleno kárstico”, asegura.

Breve perfil biográfico

Nacida en Zaragoza, en 1981, Davinia Moreno se licenció en Geología en la Universidad de Zaragoza, en 2005, con la intención de especializarse en Paleontología.  Durante sus años universitarios, su afición por esta disciplina le llevó a interesarse por los yacimientos de Atapuerca hasta que, durante su cuarto año de carrera, y gracias a la Dra. Gloria Cuenca, investigadora del EIA, pudo por primera vez participar en las excavaciones de dichos yacimientos. Las dos semanas que pasó en Burgos en el verano de 2004 le permitieron conocer a los miembros de este grupo científico y obtener información sobre el Máster Erasmus Mundus en Arqueología del Cuaternario y Evolución Humana que se imparte en la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona por miembros del IPHES (Institut Català de Paleoeoclogia Humana i Evolució Social) y del Área de Prehistoria de dicha universidad.

Al acabar la carrera, en el 2005, decidió trasladarse a la ciudad de Tarragona con el objetivo de realizar dicho máster. La movilidad del mismo le llevó a realizar una estancia de 4 meses en el Departamento de Prehistoria del Museo Nacional de Historia Natural (MNHN) de París. En octubre de 2007 defendió públicamente la tesis de máster y DEA en la Universitat Rovira i Virgili.  En 2008, y gracias a la obtención de una beca predoctoral FPI asociada al proyecto Atapuerca, codirigido por Eudald Carbonell, director a su vez del IPHES, Davinia Moreno, comenzó su tesis doctoral en Geocronología cotutelada por la URV de Tarragona y el MNHN de París, en la cual ha trabajado hasta el año 2011.

Actualmente, tiene una beca post-doctoral en el Departamento de Prehistoria del Museo Nacional de Historia Natural de Paris asociada al proyecto ANR titulado “Emergence of Acheulian in north-western Europe: an interdisciplinary study” con Marie-Hélène Moncel como investigador principal. Se trata de un proyecto pluridisciplinar en el que Davinia Moreno está encargada de realizar las dataciones por ESR-OB de los principales yacimientos arqueológicos en la Región Centro y Norte de Francia y en la costa este de Gran Bretaña en contexto fluvial. Varios laboratorios de geocronología están implicados con el objetivo de comparar los resultados obtenidos por diferentes técnicas de datación y poder afinar el momento de aparición de la cultura achelense (Modo 2) en  Europa Occidental, es decir, la tecnología que se desarrolló entre 500.000 y 200.000 años antes del presente.  

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