Cárcel por envenenar a un halcón

El propietario de un palomar ubicado en La Unión de Campos (Valladolid), F.V.F, ha sido condenado a un año de cárcel por el envenenamiento de un halcón registrado en noviembre de 2007, fecha en la que, según considera probado la sentencia, el ave se posó en un tejadillo de su parcela y a los pocos minutos el ave cayó fulminada.

   La condena dictada por el Juzgado de lo Penal número 2 considera al criador de palomas autor de un delito contra la fauna, del artículo 336 del Código Penal, y, amén de la referida pena privativa de libertad, resuelve imponer al imputado la prohibición de cazar durante un plazo de dos años y el pago, en concepto de responsabilidad civil, de una indemnización de 15.000 euros en favor del propietario del ave, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

   Los hechos fueron investigados por efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de Valladolid a raíz de la denuncia interpuesta por el dueño del ave, en concreto un halcón gerifalte (falco rusticolus), después de que la rapaz muriera envenenada el día 24 de noviembre de 2007 cuando practicaba con ella la cetrería en un coto de la localidad vallisoletana de La Unión de Campos.

   Aquel día, el halcón, tras un lance fallido, se posó en el tejadillo del palomar del condenado, donde permaneció durante un breve intervalo de tiempo, tras lo cual descendió al suelo con algo entre sus garras que no llevaba con carácter previo.

CEBO CON CARBOFURANO

   Su presa resultó ser el cuerpo de una paloma abierta en canal, sin cabeza y cuyas vísceras, tal y como pudo certificar más tarde un veterinario, habían sido espolvoreadas con carbofurano, plaguicida altamente tóxico que ha provocado muertes e intoxicaciones agudas de personas y animales en todo el mundo.

   La sentencia atribuye al imputado la colocación de la paloma envenenada para evitar así que se produjeran bajas en su población de palomas, y ello a pesar de que el criador, durante el juicio, negó tal extremo y alegó que sus instalaciones se hallaban cerradas con una rejilla con el fin de impedir tanto la salida como la entrada de aves.

El condenado reconoció, no obstante, que el lugar donde fue hallada la paloma envenenada sólo era accesible desde el interior del palomar.

   Tal circunstancia, junto con el testimonio aportado por el dueño del halcón y de varios testigos presenciales de los hechos, que coincidieron en que nunca perdieron de vista a la rapaz y que su muerte se produjo nada más descender del tejadillo con una paloma entre sus garras, que previamente no llevaba, han sido determinantes para la condena recaída en el dueño del palomar.

ECOticias.com – ep

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