El buitre negro es una de las aves más emblemáticas y majestuosas de la fauna ibérica. Con una envergadura que puede superar los tres metros, su presencia impone respeto y admiración.
Durante años, esta especie estuvo al borde de la desaparición en muchas zonas de la península debido a la pérdida de hábitat, el envenenamiento y la persecución humana. Sin embargo, gracias a los esfuerzos de conservación y seguimiento, hoy el buitre negro se ha convertido en un símbolo de esperanza.
La historia del ejemplar 8CC es la de una recuperación lenta pero firme: nacido en una colonia que había estado en declive, 8CC representa el renacimiento de una especie que vuelve a ocupar los cielos de la sierra madrileña y segoviana.
Asistiendo a la vida de este buitre negro
En la temporada de cría del año 2023, las cámaras en directo de una organización ecologista instaladas en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama regalaron un privilegio: acompañar día a día el crecimiento de un joven buitre negro al que pronto se le conocería como 8CC.
buitre negro es una de las aves más emblemáticas y majestuosas de la fauna ibérica.
Desde el momento en que rompió el cascarón, 8CC se convirtió en una pequeña celebridad entre los seguidores de la fauna ibérica. Cada jornada, cientos de personas se conectaban para ver cómo aquel polluelo de plumón blanco iba transformándose, paso a paso, en un majestuoso buitre negro.
Se pudo seguir todo su desarrollo y las cámaras grabaron muchos momentos curiosos, como cebas de los padres, el anillamiento a cargo de los agentes medioambientales, o las inclemencias metereológicas que atestiguan las dificultades diarias que se producen en la naturaleza más cruda.
Aun así, se llegó a ver cómo 8CC consiguió muscular y desarrollarse lo suficiente para empezar a volar, pero lejos de querer separarse de sus padres, se mantuvo en la zona y en el nido semanas y semanas, incluso estando presente cuando los padres preparaban el nido para una nueva puesta, ya en febrero del año siguiente.
El buitre que no tenía prisa por abandonar el nido
Si algo distinguió a 8CC fue su tranquilidad y paciencia. A diferencia de otros buitres que sólo permanecen ligados a los padres un par de meses y después empiezan un periodo dispersivo, 8CC tardó mucho en abandonar el nido, tanto que se pudo ver durante todo el invierno, hasta la primavera siguiente.
Durante meses, mantuvo a todos en vilo: volaba del nido y dormía fuera muchas noches, pero siempre volvía a reclamar comida a sus padres. Aquella espera se convirtió en una experiencia compartida por todos los que seguíamos la cámara.
Tanto es así, que empezó a llamarse a este buitre 8CC como el «buitre nini» (un término que se popularizó hace años para referirse a los jóvenes que ni estudian ni trabajan). Y no fue fácil tampoco para el. Tuvo que defender varias veces el nido de la presencia de otros jóvenes y adultos e incluso de otras aves.
De Guadarrama a la Sierra de la Demanda
A pesar de que 8CC finalmente abandonó el nido y el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, por suerte, su historia no terminó allí.
Gracias al anillamiento y al seguimiento posterior, se supo que fue avistado en la Sierra de la Demanda, una muy buena noticia ya que no está de más recordar que la mortalidad juvenil del buitre negro es alta debido a amenazas como el envenenamiento, la pérdida de hábitat o la falta de alimento (carroña).
Varias personas y asociaciones compartieron en redes sociales fotos y vídeos de sus avistamientos, confirmando que este joven protagonista seguía explorando nuevos territorios con buena salud.
Cuando la naturaleza inspira arte: Ainhoa Lekuona y el retrato de 8CC
La historia de 8CC también llegó al mundo del arte. La ilustradora Ainhoa Lekuona plasmó su imagen en un precioso cuadro que captura la fuerza y serenidad del buitre negro. Su obra es un homenaje al vínculo entre arte y conservación, recordándonos cómo la naturaleza puede inspirar belleza y conciencia al mismo tiempo.
Un símbolo de esperanza y conservación
8CC representa mucho más que una anécdota. Es un símbolo del éxito de los programas de conservación impulsados por organizaciones, que desde hace años trabajan por recuperar las poblaciones de buitre negro en la península ibérica.
Su historia nos recuerda que cada vida cuenta, y que detrás de cada ave que despega hay un esfuerzo colectivo por proteger nuestros ecosistemas y asegurarles un futuro.
Gracias al anillamiento y al seguimiento posterior, se supo que fue avistado en la Sierra de la Demanda.
La figura de 8CC trasciende lo biológico para convertirse en un emblema de equilibrio ecológico. Su supervivencia refleja el compromiso humano con la conservación de la biodiversidad y el respeto por los ecosistemas naturales.
El buitre negro 8CC no solo representa una especie recuperada, sino también la esperanza de un futuro donde la vida silvestre siga teniendo un lugar en el corazón de la montaña. Seguir leyendo en: ECOticias.com



















