La recuperación de las ballenas jorobadas está alterando algo más que las cifras de población. Está cambiando quién se reproduce, quién compite y quién gana en uno de los rituales más fascinantes del océano: el canto.
Décadas después del fin de la caza comercial, un estudio internacional revela que los machos más viejos, los que han perfeccionado durante años sus complejas melodías submarinas, están teniendo más éxito en la procreación que los ejemplares jóvenes.
La recuperación de las ballenas jorobadas transforma la competencia y la reproducción
Un estudio de casi veinte años demuestra que, tras siglos de caza, los machos veteranos que cantan mejor tienen ahora más éxito reproductivo que los jóvenes.
El estudio analizó casi dos décadas de datos sobre la reproducción de ballenas jorobadas (Megaptera novaeangliae) en Nueva Caledonia, rastreando la estructura de edad, el comportamiento y los patrones de paternidad de los machos a lo largo del tiempo.
Los primeros años de recuperación estuvieron dominados por machos jóvenes. A medida que la población se recuperaba, la distribución por edad se equilibró gradualmente entre individuos jóvenes y mayores, lo que modificó la dinámica reproductiva.
La población de ballenas jorobadas empieza a recuperarse después de siglos de explotación, un incremento que influye en el comportamiento, la competencia y la reproducción. Por ejemplo, se ha descubierto que los ejemplares macho más viejos que cantan tienen más éxito en la procreación que los jóvenes.
Cuando la caza alteró la estructura de edad sin que lo supiéramos
Décadas después de que finalizara la caza comercial de ballenas, sus efectos siguen determinando las poblaciones, influyendo no solo en el número, sino en qué machos pueden reproducirse, concluye un estudio de la Universidad de St Andrews (Reino Unido) que publica Current Biology.
El estudio evaluó casi dos décadas de datos sobre las ballenas jorobadas que se reproducen en Nueva Caledonia, en el Pacífico Sur, para examinar los cambios en la estructura de edad, el comportamiento y la paternidad de las ballenas macho.
Descubrieron que, durante los primeros años de recuperación, la población estaba dominada por machos jóvenes hasta que, con el tiempo, se evolucionó a una distribución más equilibrada entre mayores y jóvenes.
El misterio de la paternidad en mar abierto
Nunca se ha observado a las ballenas jorobadas apareándose en estado salvaje. Lo que significa que hasta ahora se desconocía en gran medida quién era el padre de las crías.
Para la investigación se usaron análisis genéticos, para identificar la paternidad, así como el reloj molecular epigenético, para estimar la edad de cada ballena, todo ello a partir de un pequeño trozo de piel.
Las ballenas jorobadas macho son famosas por producir algunos de los cantos más elaborados del reino animal y se cree que desempeñan un papel importante en el apareamiento. Además, pueden escoltar a las hembras o participar en intensas competiciones físicas con ejemplares rivales.
Hembras más selectivas en poblaciones en expansión
Al cambiar la estructura de distribución de la edad, el comportamiento reproductivo y quiénes lograban aparearse cambiaron.
A medida que la población se recuperaba, había más machos mayores de lo esperado cantando, acompañando a las hembras y engendrando crías con éxito en comparación con los animales más jóvenes.
Los hallazgos sugieren que las ballenas jorobadas macho pueden necesitar tiempo para aprender y perfeccionar sus cantos y tácticas competitivas, lo que da a los experimentados una clara ventaja.
Además, a medida que la población crece, las hembras también pueden volverse más selectivas, lo que podría conducir a un mayor éxito entre los machos con rasgos favorables o con el mejor rendimiento.
Un océano que vuelve a equilibrarse
El estudio destaca la importancia de la investigación continua sobre las poblaciones en recuperación para comprender cómo las consecuencias de la explotación configuran la dinámica poblacional y la reproducción a lo largo del tiempo.
También muestra cómo la mayor parte de nuestro conocimiento proviene del estudio de una base de referencia alterada, pues nunca se habían estudiado esos comportamientos en una población que no estuviera explotada.
Dado que nunca se ha observado a las ballenas jorobadas apareándose en la naturaleza, los investigadores se basaron en pruebas de paternidad genética y relojes moleculares epigenéticos de pequeñas muestras de piel para estimar la edad y el linaje.
A medida que aumentaba el número de ejemplares, los machos mayores eran más propensos a cantar, escoltar hembras y engendrar crías con éxito, lo que sugiere que la experiencia y los comportamientos aprendidos proporcionan una ventaja reproductiva. Seguir leyendo en NATURALEZA

















