Un agricultor británico ha terminado en prisión por intervenir en un río protegido. Podría parecer una medida extrema, pero la justicia consideró tal castigo por los daños causados en un kilómetro y medio del río Lugg, en Herefordshire, por parte de John Price, considerando los hechos como un grave delito medioambiental.
Price tenía 68 años cuando, en abril de 2023, fue condenado por usar una excavadora y una topadora de 18 toneladas para retirar grava, enderezar el cauce y eliminar vegetación durante unas obras que había realizado entre los años 2020 y 2021.
La pena fue de 12 meses, aunque finalmente se redujo a 10. También tuvo que hacer frente a una multa de 600.000 libras en costas, además de tener que afrontar una restauración de 700.000 libras. En total, 1,3 millones de libras, más de 1,4 millones de euros.
Excavadoras dentro del río Lugg
Todo comenzó en el mes de noviembre de 2020. Price ordenó la retirada de grava del lecho para acumularla en la orilla del río. Para lograrlo, la maquinaria tuvo que circular por el propio cauce, lo que provocó que se levantaran sedimentos, pudiendo dañar huevos de peces y animales invertebrados en una época que coincidía con la reproducción de salmón y la trucha.
La vegetación también se vio afectada, según el recuento judicial, con 71 árboles maduros arrancados y 24 talados. Esto generó que se perdiera mucha sombra y refugios para numerosas especies de la zona.
Un refugio natural con máxima protección
Además, no lo hizo en cualquier sitio, el Lugg fue declarado en 1995 como un Sitio de Especial Interés Científico, forma parte de la Zona Especial de Conservación del río Wye. La zona cuenta con 121 especies de plantas fluviales y es un lugar que sirve de hábitat para nutrias, martines pescadores, salmones, truchas, lampreas y cangrejos de río autóctonos.
Los árboles son determinantes para mantener fresca el agua, sus raíces son el refugio de muchas especies, y las ramas caídas forman pozas y zonas ideales para que los peces puedan alimentarse.
La defensa contra inundaciones no convenció
Price justificó sus acciones alegando que la intención era reducir el riesgo de inundaciones de las viviendas que estaban alrededor, pero nada de esto convenció al tribunal.
Tras estas acciones, el cauce del río quedó mucho más profundo, ancho y recto, y esto era un riesgo porque aceleraba el paso del agua en dirección a un puente que actúa como cuello de botella, por lo que podía aumentar el peligro de desbordamiento. La Agencia de Medio Ambiente dijo que una gestión adecuada para evitar inundaciones no se logra destruyendo las riberas.
Advertencias ignoradas durante años
Otro de los motivos para tal medida es que Price ya había estado involucrado en incidentes del mismo tipo con el río desde 1998. En el año 2020 se le obligó a detener los trabajos, lo hizo, pero los reanudó un año después en una zona menos visible.
El propio Price se declaró culpable de siete delitos, y el juez Ian Strongman describió sus actos como “vandalismo ecológico a escala industrial”. Todo ello le llevó a dictar una pena de cárcel para disuadirle a él en particular, y a otros propietarios en general, de realizar actividades de esta índole.
La nota de prensa oficial se publicó en Natural England y la Agencia de Medio Ambiente.



