Las salinas La Esperanza en Cádiz acogen el primer Día de la Custodia del Territorio con el fin de dar visibilidad a los acuerdos que permiten conservar oficios, recuperar ecosistemas y generar oportunidades a nivel local.
Recuperar una salina también implica crear un nuevo refugio para la vida. Las salinas La Esperanza, situadas en Puerto Real, han acogido ayer la primera edición del Día de la Custodia del Territorio. Esta es una iniciativa que destaca el valor de los acuerdos voluntarios que permiten preservar el patrimonio cultural y conservar la naturaleza y los ecosistemas.
La fórmula reúne a propietarios públicos o privados con varias entidades sin ánimo de lucro que buscan cuidar espacios cuyo deterioro amenaza a la biodiversidad y a las actividades tradicionales. En la Bahía de Cádiz, el mantenimiento de la actividad salinera permite conservar unos ecosistemas que necesitan una gestión activa para sostener su riqueza natural.
La jornada fue organizada por la Fundación Biodiversidad, perteneciente al MITECO, junto con otras entidades colaboradoras, y tenía como meta acercar a la sociedad un modelo que conecta la restauración ambiental con la investigación y las oportunidades económicas.
El primer Día de la Custodia del Territorio se celebró en Cádiz
Las salinas La Esperanza, situadas en el Parque Natural Bahía de Cádiz, han acogido este jueves la celebración de la primera edición del Día de la Custodia del Territorio, una iniciativa que busca dar visibilidad a los acuerdos entre administraciones, propietarios y entidades sin ánimo de lucro para conservar y recuperar espacios naturales, proteger la biodiversidad y preservar el patrimonio cultural y paisajístico.
La jornada, organizada por la Fundación Biodiversidad del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), en colaboración con la Universidad de Cádiz, el Ayuntamiento de Chiclana, la Sociedad Gaditana de Historia Natural y el Foro de Redes y Entidades de Custodia del Territorio, ha permitido conocer el trabajo desarrollado en las salinas de Puerto Real, donde un acuerdo con la Universidad de Cádiz promueve la conservación de sus valores ambientales y culturales.
El coordinador del área de Conservación y Restauración de Ecosistemas de la Fundación Biodiversidad, Víctor Gutiérrez, ha destacado la acogida de esta primera edición y la intención de consolidarla en los próximos años. «Estamos muy satisfechos. «Teníamos muchas expectativas que se han cumplido afortunadamente con este primer Día de la Custodia del Territorio que celebramos a nivel nacional, con la intención de que se consolide a futuro», ha señalado.
Gutiérrez ha explicado que esta herramienta permite implicar a distintos actores sociales en la conservación de la naturaleza mediante acuerdos voluntarios entre propietarios públicos o privados y entidades sin ánimo de lucro. «Es una herramienta fundamental para incorporar a muchos actores sociales, desde administraciones públicas, pasando por ONG, empresas y universidades, a la conservación y recuperación de la naturaleza», ha afirmado.
Una herramienta muy eficaz, pero poco conocida
El responsable de la Fundación Biodiversidad ha apuntado que, pese a su potencial, la custodia del territorio continúa siendo poco conocida. Por ello, la celebración pretende acercar esta fórmula a la sociedad y mostrar sus posibilidades para afrontar la pérdida de biodiversidad. La iniciativa se enmarca en el proyecto europeo LIFE Custodia, que impulsa la cooperación pública, privada y social para la restauración de los ecosistemas.
La elección de las salinas La Esperanza responde, precisamente, a su valor como ejemplo de recuperación de espacios tradicionales. Gutiérrez ha recordado que la actividad salinera fue durante siglos una de las principales fuentes económicas de la Bahía de Cádiz, pero que el abandono de muchas explotaciones ha puesto en riesgo unos ecosistemas que albergan una elevada biodiversidad.
«Son ecosistemas de una altísima biodiversidad, pero que tienen esa biodiversidad si son manejados por la actividad salinera», ha explicado. A su juicio, la recuperación de estos espacios demuestra cómo la colaboración entre administraciones, universidades y organizaciones del territorio puede contribuir a restaurar entornos de gran valor natural.
Por su parte, Inmaculada Férriz, técnica del Foro de Redes y Entidades de Custodia del Territorio, ha valorado que la primera edición de esta jornada sirva para poner en primer plano una herramienta que ya está dando resultados en distintos puntos del país. «En un lugar como Cádiz tiene mucho sentido, en la marisma, por las diferentes iniciativas de custodia que están en marcha y que logran recuperar espacios abandonados y todos los valores que tienen asociados», ha indicado.
Férriz ha destacado también las posibilidades económicas y sociales de recuperar las salinas, tanto por su atractivo turístico como por la recuperación de oficios tradicionales y la creación de oportunidades para jóvenes emprendedores.
Según el séptimo Inventario de iniciativas de custodia del territorio en España, el país cuenta con 268 entidades y más de 4.600 acuerdos que abarcan más de 708.000 hectáreas. La iniciativa pretende contribuir a extender este modelo de colaboración para recuperar ecosistemas, mantener actividades tradicionales compatibles con la conservación y reforzar la implicación de la sociedad en la protección de la naturaleza.
Las salinas y el chorlitejo patinegro
El valor de estos acuerdos de custodia del territorio tiene un ejemplo concreto entre las aves: en 2021, la Universidad de Cádiz informó de que las 39 hectáreas de La Esperanza albergaban el 70 % de la población reproductora de chorlitejo patinegro del Parque Natural Bahía de Cádiz.
El dato permite entender lo que está en juego cuando una salina pierde su mantenimiento: una superficie relativamente pequeña puede resultar decisiva para la reproducción de una especie. Es fundamental conservar el oficio salinero y gestionar el agua como una forma más de proteger sus lugares de cría.









