La dominancia de los osos pardos no sigue una jerarquía lineal, sino una estructura social basada en grupos de poder que reduce conflictos y condiciona el acceso a recursos y reproducción.
Dominancia de los osos pardos
Ciencia desmonta el mito del oso solitario y revela una compleja estructura social basada en el poder.
Grupos de poder en lugar de jerarquías rígidas
Los osos pardos macho, considerados animales solitarios, establecen cuando se agrupan una estructura social compleja basada en grupos de dominancia más que en una jerarquía lineal estricta, según un estudio publicado recientemente en la revista internacional ‘Behavioral Ecology and Sociobiology‘.
La investigación a la que ha tenido acceso EFE, liderada por científicos de la Universidad de León (ULe) en colaboración con el Parque de la Naturaleza de Cabárceno (Cantabria), propone además una nueva herramienta informática, desarrollada en lenguaje Python, que mejora el análisis de las relaciones de poder en poblaciones animales y permite detectar estos patrones sociales de forma más precisa.
El trabajo se basa en la observación durante dos años de veintisiete osos pardos machos (Ursus arctos) que viven en semilibertad en Cabárceno.
A lo largo de más de 840 horas de seguimiento, los investigadores registraron y analizaron 637 interacciones agonísticas —conflictos, persecuciones o enfrentamientos— para determinar cómo se organizan socialmente estos animales cuando compiten por recursos o acceso a las hembras durante la época reproductiva.
Una nueva herramienta para estudiar la dominancia animal
Una de las principales conclusiones del estudio es que el estatus social de los osos no puede explicarse mediante una simple lista del más fuerte al más débil.
En su lugar, los resultados muestran la existencia de tres grandes grupos de dominancia: uno formado por machos dominantes, otro intermedio y un amplio grupo de subordinados dentro de los cuales algunos individuos intercambian posiciones sin alterar la estructura general.
«Este tipo de organización parece reducir la tensión social y los conflictos más graves en una especie solitaria que solo se agrupa en momentos concretos, como la reproducción o cuando hay abundancia de alimento», explican los autores.
Peso, hormonas y control reproductivo
El estudio también demuestra que la posición social de los osos está relacionada con características biológicas medibles.
Los machos dominantes —solo tres dentro del grupo analizado— resultaron ser, de media, un 16 por ciento más pesados que el resto, con patas y manos más grandes, niveles significativamente más altos de testosterona y una mayor capacidad para interrumpir apareamientos de otros machos y monopolizar el acceso a las hembras.
De hecho, casi el 68 por ciento de las interrupciones de cópulas observadas fueron protagonizadas por estos osos dominantes, frente a menos del 9 en el grupo subordinado. Por el contrario, atributos considerados clásicamente como ‘armas’, caso del tamaño de los colmillos, no mostraron una relación clara con la dominancia.
Más allá de los resultados biológicos, el artículo destaca por su aportación metodológica. El equipo de la ULe ha desarrollado iDominance, un programa informático que mejora un método clásico de análisis de jerarquías sociales conocido como I&SI, al considerar mejor las interacciones desconocidas o poco frecuentes, habituales en estudios de fauna silvestre.
Implicaciones para la conservación del oso pardo
Esta innovación permite identificar grupos de dominancia y evitar clasificaciones rígidas cuando los datos no justifican una jerarquía estricta.
Los autores subrayan que la herramienta puede aplicarse a otras especies animales y resulta útil tanto para la investigación científica como para la gestión y el bienestar animal en espacios naturales y centros de conservación.
En un contexto de creciente interés por la conservación del oso pardo y el estudio de su comportamiento, los investigadores concluyen que comprender estas estructuras sociales es clave para mejorar la gestión de poblaciones y minimizar conflictos, tanto entre animales como con el entorno humano. Seguir leyendo en NATURALEZA.




















