Dos grandes mantis procedentes de Asia, Hierodula tenuidentata y Hierodula patellifera, ya no son una rareza puntual en Europa. Un nuevo estudio científico las reconoce como especies exóticas invasoras en el continente y confirma que una de ellas se ha establecido también en el centro peninsular. ¿Qué significa esto en la práctica para quien pasea por un parque en Madrid, Valencia o Sevilla? Que ese “bicho enorme” que vemos en una rama puede estar cambiando silenciosamente el equilibrio de la fauna local.
Mantis gigantes y muy eficientes
Estas mantis asiáticas son más grandes que nuestra mantis religiosa común y tienen un comportamiento claramente más voraz. Los adultos pueden rondar los 10 centímetros y viven sobre todo en árboles y arbustos, donde esperan a sus presas con las patas delanteras plegadas como si rezaran.
Su éxito tiene mucho que ver con la reproducción. Cada cápsula de huevos, la ooteca, de unos 2 o 3 centímetros, puede liberar en torno a 200 crías. Es prácticamente el doble que la mantis europea. Además, las ninfas jóvenes se comen entre sí con menos frecuencia, lo que dispara la supervivencia y permite que las poblaciones crezcan muy deprisa incluso en jardines urbanos.
Del comercio global a los parques españoles
Los datos recopilados por distintos equipos europeos muestran que H. tenuidentata se ha ido expandiendo desde la zona del mar Negro hacia el Mediterráneo y Europa central en pocos años, ayudada por el comercio internacional y el transporte de mercancías. El registro de esta especie en España ya aparece en trabajos recientes que mapean su avance por el continente, con observaciones confirmadas también en el centro peninsular.
A partir de ahí, el clima hace el resto. Inviernos más suaves, ligados al cambio climático, y el efecto de las islas de calor urbanas permiten que estos insectos sobrevivan donde antes no podían. En la práctica esto significa que fachadas, farolas, setos de urbanizaciones e incluso hoteles de insectos se convierten en puntos de caza y refugio durante buena parte del año.
Qué está en riesgo
La preocupación no es solo que haya “más mantis”. El nuevo estudio detalla que estas especies asiáticas depredan una gran variedad de insectos polinizadores, como abejas y otros himenópteros, pero también pequeños vertebrados, desde lagartijas hasta ranas arborícolas, algunas de ellas protegidas. Incluso se han documentado ataques a aves pequeñas cuando tienen la oportunidad.
Hay otro problema menos visible. Los machos de mantis nativas pueden confundirse y tratar de aparearse con hembras de Hierodula. El resultado suele ser que el macho termina devorado, lo que reduce las poblaciones autóctonas y añade presión a especies como la mantis religiosa que ya compiten por el mismo territorio.
Curiosamente, uno de los pocos enemigos conocidos de estas mantis en Europa son los gatos domésticos. El estudio calcula que casi la mitad de los casos de depredación registrada sobre Hierodula se deben a felinos, aunque eso tiene truco. El gato no distingue entre invasoras y nativas, así que también captura mantis europeas y otros invertebrados localess.
Qué puedes hacer si ves una
Si te cruzas con una mantis de gran tamaño en tu barrio, lo más útil no es llevarla a casa, sino hacer una buena foto con el móvil y remitirla a proyectos de ciencia ciudadana, grupos naturalistas locales o museos de ciencias. Esas observaciones ayudan a los científicos a seguir la expansión de la especie y decidir dónde actuar.
En invierno, cuando los árboles están desnudos, las ootecas se ven mejor en las ramas. Son estructuras marrones, algo esponjosas, pegadas a troncos y arbustos. Pueden retirarse de forma sencilla, pero los entomólogos insisten en un punto clave. Antes de hacerlo conviene consultar con especialistas, porque las ootecas de mantis nativas pueden confundirse con las de las invasoras y eliminar las equivocadas sería un problema añadido.
En el fondo, la llegada de estas mantis gigantes es otro síntoma de cómo el cambio climático y el comercio global están moviendo especies de un continente a otro. Lo que para el paseante es un encuentro curioso en el parque, para los ecólogos es una señal de alarma sobre la salud de los ecosistemas.
El estudio científico completo, titulado “Call me invasive: Testing the first impacts of the alien mantises Hierodula patellifera and Hierodula tenuidentata on European biodiversity”, ha sido publicado en la revista Journal of Orthoptera Research.


















