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El daño de este pesticida no se ve a simple vista pero ataca directamente los ovarios de las abejas y podría estar reduciendo el número de crías que nacen cada temporada

Un estudio revela que el sulfoxaflor daña los ovarios de los abejorros y puede reducir la reproducción sin aumentar su mortalidad.

El daño de este pesticida no se ve a simple vista pero ataca directamente los ovarios de las abejas y podría estar reduciendo el número de crías que nacen cada temporada

¿Qué ocurre cuando un pesticida no mata a una abeja, pero sí dificulta que se reproduzca? Un abejorro cabe en la palma de la mano, pero su trabajo sostiene cosechas enteras. Cerca del 35 % de los cultivos alimentarios del mundo dependen de polinizadores animales, así que cualquier daño que reduzca sus futuras generaciones merece atención.

Un estudio del Instituto Tecnológico de Georgia concluye que la exposición crónica al sulfoxaflor puede alterar la actividad genética de los ovarios, frenar su desarrollo y reducir la puesta. El efecto apareció sin un aumento claro de la mortalidad, justo el tipo de daño que puede pasar inadvertido.

Qué es el sulfoxaflor

El sulfoxaflor es un insecticida de la familia de las sulfoximinas. Se diseñó para controlar plagas que chupan la savia, como pulgones y chinches, actuando sobre su sistema nervioso.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos exige advertir de su alta toxicidad para las abejas expuestas directamente o a residuos en flores, aunque considera que el riesgo baja cuando se respeta la etiqueta. En la Unión Europea, desde 2022 solo pueden autorizarse usos en invernaderos permanentes porque no pudo descartarse el riesgo para abejorros y abejas solitarias al aire libre.

Un experimento de 21 días

El artículo está encabezado por Michael A. Catto y Jixiang Xu, con Sarah Orr y Michael Goodisman entre los responsables. El equipo trabajó con 297 obreras del abejorro Bombus impatiens, repartidas en 51 microcolonias procedentes de ocho colonias comerciales.

Una microcolonia es un pequeño grupo de obreras mantenido sin reina. En esas condiciones, algunas activan sus ovarios y ponen huevos que darían lugar a machos, por lo que la puesta sirve como una señal práctica de la función reproductiva.

Durante tres semanas, los grupos recibieron agua azucarada limpia o mezclada con dos concentraciones subletales de sulfoxaflor. Después, los investigadores analizaron el ARN de cerebros y ovarios, una copia temporal que muestra qué instrucciones genéticas están activas, y midieron la puesta, el desarrollo ovárico y el comportamiento.

Los ovarios fueron el punto débil

Los mayores cambios aparecieron en los ovarios, no en el cerebro. Los genes relacionados con la formación de huevos y la división celular redujeron su actividad, mientras aumentaron señales asociadas al estrés de las células.

Las microcolonias de control pusieron unas 2,4 veces más huevos que las sometidas a la concentración menor. Ninguna de las expuestas a la concentración más alta puso un solo huevo y sus ovarios pesaron alrededor de un 40 % menos. La mortalidad no varió de forma significativa entre los tratamientos.

El impacto llegó también al nido. Los grupos expuestos bebieron menos agua azucarada, construyeron menos recipientes de cera para almacenar alimento y mostraron cambios en algunas respuestas defensivas. La mayor parte del movimiento individual, sin embargo, se mantuvo sin alteraciones claras.

Lo que el estudio no demuestra

Hay un matiz decisivo. Las concentraciones se eligieron para revelar mecanismos sin provocar una mortalidad elevada, pero los autores reconocen que superan la mayoría de las exposiciones estimadas en el campo.

Además, el trabajo se hizo en microcolonias de laboratorio, no en colonias completas que volaban entre cultivos. No permite afirmar que el sulfoxaflor esté causando por sí solo una caída de poblaciones silvestres ni calcular cuántas futuras reinas se perderían.

Lo que sí enseña es que mirar solo la supervivencia puede dejar fuera daños importantes. En la práctica, una abeja puede seguir viva y, aun así, reproducirse peor o colaborar menos en el nido.

Resultados que cambian según el contexto

La preocupación no nace de un único ensayo. Un estudio publicado en Nature en 2018 observó que colonias de Bombus terrestris expuestas a dosis compatibles con el campo produjeron menos obreras y, después, menos descendencia reproductora.

Pero la literatura no ofrece una imagen idéntica. Otro trabajo de 2023 no detectó efectos sobre el crecimiento de las colonias ni sobre la polinización de habas en sus condiciones experimentales. La especie, la dosis, la duración y el entorno pueden cambiar el resultado.

Proteger cultivos y polinizadores

El reto no consiste simplemente en elegir entre pesticidas o abejas. Los agricultores necesitan controlar plagas, pero las evaluaciones de riesgo también deberían medir la exposición crónica, la reproducción y las tareas colectivas, no solo la muerte inmediata.

«Si no producen suficientes crías, la polinización disminuirá», señaló Sarah Orr, ahora profesora en la Universidad de Tampa. Para conocer el peso real de estos efectos harán falta estudios con concentraciones ambientales, colonias completas y seguimiento durante toda la temporada. 

El estudio se ha publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety.

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