El lago de Mendillorri, en Pamplona, vuelve a ser un aviso muy claro de lo que ocurre cuando una mascota exótica acaba en el agua más cercana. El Gobierno de Navarra ha retirado 33 galápagos de Florida en las primeras cuatro semanas de su campaña anual de trampeo en los entornos de Pamplona y Tudela, dentro de un dispositivo que vigila 15 enclaves entre lagos, balsas y cauces naturales.
La conclusión es sencilla, pero incómoda. No estamos ante dos tortugas sueltas tomando el sol sobre una piedra, sino ante una especie invasora que compite con los galápagos autóctonos y que obliga a repetir controles año tras año. ¿Qué significa esto para un vecino que pasea por el parque? Que soltar un animal en un estanque no es un gesto piadoso, sino un problema ambiental que se queda allí durante años.
Un problema que vuelve
La campaña de 2026 ha empezado en junio y se alargará hasta mediados de octubre. En ese primer mes se han extraído 20 galápagos exóticos mediante captura y se han recogido otros 13 tras avisos o entregas ciudadanas.
En Pamplona hay 11 trampas activas en lugares como Sarriguren, Ripagaina, Barañáin, Cizur, Mutilva, Pamplona o Beriáin. Además, este año se han sumado siete trampas en la demarcación de Tudela, con puntos en Corella, Cintruénigo y Funes.
Mendillorri funciona casi como el símbolo del problema. Allí, el Guarderío de Medio Ambiente revisa las trampas en barca una vez por semana, porque el lago sigue acumulando ejemplares que no deberían estar en ese ecosistema urbano.
La mascota que no debía soltarse
El galápago de Florida (Trachemys scripta) llegó a muchos hogares como una tortuguita pequeña y aparentemente fácil de cuidar. El problema empieza después, cuando crece, ensucia más, necesita espacio y deja de parecer ese animal sencillo que cabía en una pecera.
La ficha del Ministerio para la Transición Ecológica lo incluye en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras y recuerda que compite con el galápago leproso y el galápago europeo. También señala que se observa en puntos de agua dulce naturales y artificiales, desde estanques hasta embalses.
Por eso la norma no habla de una simple recomendación. El



