Investigadores aseguran que el declive del lobo en España ha dejado el camino libre al chacal dorado y después de aparecer dos veces todo apunta a que la Península va a ser su nueva casa

Publicado el: 11 de junio de 2026 a las 08:02
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Un chacal dorado fotografiado en Europa. Un estudio científico señala que la Península Ibérica reúne condiciones favorables para su futura expansión.

El chacal dorado no vive hoy en España como una especie asentada, pero ya ha llamado a la puerta. Primero apareció un ejemplar atropellado en Álava en enero de 2023. Después, en febrero de 2024, una cámara de fototrampeo grabó un animal vivo cerca de Zaragoza, en lo que se consideró la primera observación confirmada de un ejemplar vivo en el país.

Ahora, un estudio publicado en Nature Ecology & Evolution pone números a una sospecha que muchos expertos llevaban tiempo siguiendo. Si el lobo pierde fuerza en parte de Europa, el chacal común o dorado puede encontrar mucho más espacio para avanzar. Y la Península Ibérica aparece entre las zonas donde esa expansión podría notarse con más claridad.



Qué ha descubierto el estudio

La investigación no habla de una invasión inmediata ni de una llegada masiva mañana por la mañana. Habla de condiciones favorables. Esa diferencia importa, porque una cosa es que el territorio sea adecuado y otra que una población estable se instale, críe y se mantenga con el paso de los años.

El equipo analizó datos de aullidos de chacal recogidos entre 2001 y 2017 en 8991 puntos de 13 países europeos. Con esa información, junto con variables climáticas, paisaje y presencia de lobo, los autores concluyen que el chacal podría llegar a ocupar el 75% del continente europeo, casi seis veces más que su área actual.



El dato más llamativo es que el lobo aparece como el principal freno natural. Donde hay manadas estables de lobos, el chacal lo tiene más difícil. Donde el lobo desaparece o queda muy reducido, se abre una puerta. Y cuando una especie encuentra una puerta abierta, suele probar suerte.

El papel del lobo

El lobo no solo compite por alimento. También puede matar chacales y desplazarlos de las mejores zonas. Por eso, para un cánido más pequeño, la presencia de este gran depredador cambia por completo el mapa.

Algo parecido ya se había observado en Norteamérica con lobos y coyotes. Al reducirse los lobos por presión humana, los coyotes ocuparon mucho más territorio. En Europa, según este nuevo trabajo, la relación entre lobo y chacal podría funcionar de manera parecida, aunque con sus propias reglas.

La clave está en no mirar al chacal como un animal aislado. Su expansión depende del clima, del paisaje, del alimento disponible y de los depredadores que tenga cerca. En el fondo, el estudio recuerda algo muy sencillo. Si tocamos una pieza del ecosistema, se mueven otras.

El escudo humano

Aquí aparece una de las partes más curiosas de la investigación. Los chacales suelen evitar las zonas muy humanizadas cuando no hay lobos alrededor. Pero si hay lobos, se acercan más a los asentamientos humanos. ¿Por qué harían algo así?

La explicación probable es el llamado «escudo humano». Los lobos suelen evitar más el contacto con las personas, así que los chacales pueden usar esas zonas próximas a pueblos, cultivos o infraestructuras como refugio relativo. No es que busquen convivir con nosotros por gusto. Es que, cerca de nosotros, el peligro del lobo puede bajar.

Nathan Ranc, investigador de INRAE y primer autor del trabajo, resume el escenario con una frase clara. «El chacal dorado parece tener un futuro muy prometedor en Europa». No es una celebración ni una alarma. Es una advertencia científica sobre cómo nuestra presencia cambia la vida salvaje incluso cuando no la vemos.

Por qué España importa

En España, por ahora, no hay una población conocida de chacal dorado. Lo que hay son registros aislados. El primero fue el ejemplar atropellado en Álava y el segundo, el animal grabado cerca de Zaragoza. Los expertos ya avisaron entonces de que todavía era pronto para calcular cuántos puede haber, si es que hay más.

Pero el nuevo estudio cambia el marco. La Península Ibérica, junto con Francia, aparece como una de las grandes áreas potenciales para la expansión futura. Tiene zonas con inviernos menos duros, paisajes agrícolas, cursos de agua y espacios donde el lobo no está presente de forma estable.

¿Qué significa esto para alguien que vive en España? En la práctica, que conviene vigilar sin caer en el susto fácil. El chacal dorado pesa mucho menos que un lobo, suele moverse de noche y tiene una dieta muy flexible. Puede comer roedores, aves, insectos, reptiles, fruta, carroña y restos asociados a la actividad humana.

Riesgos y beneficios

Su llegada puede tener efectos mezclados. Por un lado, el chacal puede limpiar carroñas y reducir algunos roedores en zonas agrarias. Eso, en ciertos contextos, puede ayudar al equilibrio sanitario y ecológico.

Pero también puede generar conflictos. Puede depredar sobre aves que crían en el suelo, pequeños mamíferos y crías de ganado si encuentra la ocasión. No siempre será un problema, pero tampoco sería serio venderlo como un simple «limpiador» del campo.

La gestión tendrá que ir por delante de la sorpresa. Seguimiento con cámaras, análisis genéticos cuando aparezcan restos, coordinación entre comunidades autónomas y buena información para ganaderos y naturalistas. Lo de siempre, pero hecho a tiempo. Y eso se nota.

Una señal del cambio

El chacal dorado está catalogado en Europa como especie de «preocupación menor» por la UICN, pero también aparece en el Anexo V de la Directiva Hábitats como especie de interés comunitario cuya captura o explotación puede someterse a medidas de gestión. Es decir, no basta con etiquetarlo sin más como enemigo o como aliado.

El mensaje de fondo es más grande que un solo animal. El cambio climático reduce la duración de la nieve en muchas zonas, las ciudades y pueblos modifican el comportamiento de los depredadores y la gestión del lobo altera la cadena ecológica. Todo está conectado. El problema es que muchas veces lo vemos tarde.

Miha Krofel, de la Universidad de Ljubljana, apunta que la recuperación de grandes depredadores puede actuar como una «solución basada en la naturaleza» para regular mesocarnívoros como el chacal. Pero esa función exige lobos con densidades suficientes y manadas estables. No basta con que aparezcan en un mapa.

El estudio oficial ha sido publicado en Nature Ecology & Evolution.

Imagen autor

Adrián Villellas

Adrián Villellas es ingeniero informático y emprendedor en marketing digital y ad tech. Ha liderado proyectos de analítica, publicidad sostenible y nuevas soluciones de audiencia. Colabora además en iniciativas científicas ligadas a la astronomía y la observación espacial. Publica en medios de ciencia, tecnología y medioambiente, donde acerca temas complejos y avances innovadores a un público amplio.

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