La Ley de Grandes Simios ha dado un nuevo paso en su tramitación, pero las organizaciones que llevan décadas impulsándola advierten de que el borrador actual debe reforzarse para convertirse en una auténtica ley de derechos. Proyecto Gran Simio y la Fundación Animal Guardians reclaman que la norma abandone un enfoque conservacionista y sitúe en el centro la dignidad y los derechos individuales de estos homínidos.
El debate surge ante la necesidad de ir más allá de la protección ambiental tradicional y reconocer a los grandes simios —chimpancés, gorilas, orangutanes y bonobos— como sujetos con derechos básicos, en coherencia con los avances científicos y éticos de las últimas décadas.
Los defensores de este enfoque argumentan que los grandes simios poseen capacidades cognitivas, emocionales y sociales altamente desarrolladas. Desde esta perspectiva, limitar la ley a la conservación de la especie resulta insuficiente, ya que no aborda de forma directa el bienestar y la dignidad de los individuos
La Ley de Grandes Simios avanza pero genera preocupación entre las organizaciones
La Ley para la Protección de los Derechos de los Grandes Simios ha dado un nuevo paso adelante. La Dirección General de Derechos de los Animales ha remitido el borrador del anteproyecto a las organizaciones que participaron en la reunión mantenida con el ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, cumpliendo así el compromiso adquirido tras una amplia movilización social.
Dicha reunión tuvo lugar tras la campaña impulsada por Proyecto Gran Simio y la Fundación Animal Guardians, respaldada por más de 73.000 firmas y 150 organizaciones adheridas, que reclamaban una ley específica para los grandes simios basada en el reconocimiento de su dignidad y sus derechos, como mandataba la Ley 7/2023 de Protección Animal.
En ese encuentro, el ministro se comprometió a trasladar a las entidades un borrador del texto antes de que finalizara 2025, una norma que él mismo llegó a denominar públicamente como la futura “Ley Jane Goodall”, en homenaje a la primatóloga que transformó la forma en que la humanidad comprende a estos homínidos.
Una vez recibido el borrador, Proyecto Gran Simio y la Fundación Animal Guardians han presentado alegaciones conjuntas. Las organizaciones valoran positivamente que el texto avance en el reconocimiento de la dignidad individual de los grandes simios, pero advierten de que es imprescindible reforzar determinados aspectos para que la ley cumpla plenamente su objetivo histórico.
El debate surge ante la necesidad de ir más allá de la protección ambiental tradicional y reconocer a los grandes simios como sujetos con derechos básicos
El fin de la cría en cautividad como eje central
Las organizaciones subrayan de forma especial la necesidad de que la prohibición de la reproducción en cautividad sea clara, efectiva y sin excepciones ambiguas. Cualquier actividad reproductiva debería limitarse exclusivamente a proyectos extraordinarios de reintroducción en el medio natural, solicitados por los países de origen y sometidos a criterios estrictos.
“El objetivo no es la gestión reproductiva, sino avanzar hacia la desaparición progresiva de los grandes simios en cautividad, evitando que las excepciones se conviertan en una vía indirecta para perpetuar poblaciones cautivas y nuevas vidas condenadas a la privación de libertad”, señalan.
Otros puntos clave que consideran imprescindible definir mejor en el actual borrador, son:
- Consolidar la norma como una ley de derechos individuales, y no como una ley meramente conservacionista o de gestión de especies.
- Tratar la cautividad como una excepción estricta, orientada a su eliminación progresiva.
- Garantizar una intervención estatal clara en decisiones críticas como traslados, separaciones, decomisos o reubicaciones, evitando desigualdades territoriales entre comunidades autónomas.
- Dotar al régimen de inspección, control y sanción de herramientas preventivas y eficaces, que permitan actuar antes de que se produzcan daños irreversibles a los individuos.
Pedro Pozas Terrados, director ejecutivo de Proyecto Gran Simio, ha afirmado: “Tras más de dos décadas de trabajo, diálogo y perseverancia, por fin una Ley de Grandes Simios está a punto de convertirse en realidad. Nuestros hermanos evolutivos, los grandes simios, merecen una normativa específica que garantice sus derechos fundamentales como homínidos que son. No se trata de una concesión, sino de un acto de justicia moral.”
Garantías homogéneas en todo el territorio
El próximo 16 de enero tendrá lugar un foro en el Congreso de los diputados organizado por AIZA (Asociación Ibérica de Zoos y Acuarios) en colaboración con la Dirección General de Derechos de los Animales, titulado Ciencia, legislación y grandes simios: hacia una normativa basada en la evidencia, en la que participará Pedro Pozas.
“Confiamos en que el Ministerio dirigido por el Sr. Bustinduy esté a la altura de este momento y no deje pasar una oportunidad única de hacer historia con esta ley, manteniendo el enfoque de derechos que la sociedad ha reclamado de forma tan clara y sin diluirlo por presiones o intereses contrarios a una protección real y efectiva de estos individuos», asegura.
Por su parte, Marta Esteban Miñano, presidenta de la Fundación Animal Guardians, ha subrayado el enfoque que debe guiar la norma. “El envío del borrador demuestra que el compromiso político existe y lo agradecemos. Pero ahora es fundamental que el texto final refleje con coherencia que hablamos de individuos con dignidad, no de recursos gestionables».
«Esta ley debe construirse desde la mejor evidencia científica, pero también desde la ética y la responsabilidad moral, reconociendo la extraordinaria complejidad emocional, cognitiva y social de los grandes simios”, concluye.
Las organizaciones firmantes han querido dejar claro que sus alegaciones se presentan desde una actitud constructiva, con voluntad de diálogo y colaboración institucional, y con la confianza de que el proceso legislativo permitirá reforzar el texto.
«Esta ley debe construirse desde la mejor evidencia científica, pero también desde la ética y la responsabilidad moral, reconociendo la extraordinaria complejidad emocional, cognitiva y social de los grandes simios”
La futura Ley Jane Goodall y su alcance histórico
El análisis de las alegaciones por parte de la Dirección General de Derechos de los Animales marcará el siguiente paso de un proceso que, de culminar con ambición y coherencia, podría convertir a la futura Ley Jane Goodall en un referente mundial en el reconocimiento jurídico de los grandes simios como sujetos de derechos.
En definitiva, la reclamación de una Ley de Grandes Simios basada en derechos refleja un cambio profundo de paradigma. No se trata solo de conservar, sino de reconocer y respetar a unos seres vivos cuya complejidad obliga a replantear los límites éticos y legales de nuestra convivencia con ellos. Seguir leyendo en ECOticias.com



















