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Los adiestradores caninos avisan: si saludas a tu perro cuando entras en tu casa, «es la semilla de la mala educación»

Los adiestradores caninos avisan: si saludas a tu perro cuando entras en tu casa, «es la semilla de la mala educación»

Es habitual, llegas a casa, abres la puerta y tu perro se abalanza hacia ti a lo loco, con signos de alegría. Y muchos dueños responden casi con la misma efusividad, pero ojo, justo en ese momento, en su punto máximo de emoción, responder de la misma manera puede hacer que el perro entienda que esa emoción significa atención y puede desarrollar ese comportamiento más a menudo y en momentos completamente diferentes.

No se trata de abrir la puerta y hacer como si el perro no existiera, la idea es “no premiar la excitación, sino esperar a la calma y entonces llega el cariño”, como explica el adiestrador canino Víctor Mareño.

Por qué la atención refuerza los saltos

En el adiestramiento se ofrece un refuerzo al perro cuando quieres que repita una conducta. Muchos propietarios piensan que sus mascotas tienen mayores capacidades de las que realmente pueden desarrollar, y ante ese comportamiento al llegar, incluso un “baja” acompañado de un contacto visual o un empujón para que no salten encima de ti puede considerarse un estímulo positivo porque logra que se interactúe con él.

Tampoco quiere decir que actúen con mala intención, no tienen esa capacidad. Los saltos no tienen por qué ser solo de alegría o excitación, pueden ser también frustración, estrés o miedo.

La forma más tranquila de entrar

Al entrar en casa, es conveniente hacerlo con poco ruido y con las manos recogidas. Cuando el perro salte, lo ideal es girarse y evitar hablarle, tocarlo o apartarlo. Cuando tenga las cuatro patas en el suelo, es cuando hay que saludarle, una caricia, incluso un pequeño premio. También se le puede pedir que se siente si conoce la orden.

La constancia cambia el saludo

Lo ideal es que todos los miembros de la casa actúen igual con el perro. De esta manera, el perro acaba por entender que la mejor manera de recibir la atención que pide es precisamente estando en calma, se centra en ese comportamiento y cualquier excitación por alegría, por miedo o por el motivo que sea pasa en ese momento a un segundo plano.

El objetivo nunca debe ser castigar la emoción, es enseñar una alternativa sencilla y segura. Pero claro, antes de que el perro actúe bien, debe hacerlo toda una familia, y eso a veces puede ser casi tan complicado como el adiestramiento canino.

Saludar no significa ignorar al perro

Un estudio con 12 perras beagles dirigido por Therese Rehn, de la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas, comparó tres encuentros. Hubo contacto físico y verbal tranquilo, solo palabras o ausencia de interacción durante cuatro minutos.

La oxitocina del animal se mantuvo elevada con el contacto físico y verbal. Esta es una sustancia vinculada a la interacción social. Esto evidencia que no se debe convertir una vuelta a casa en un rechazo frío, importan los matices.

Cuándo puede haber algo más

Es importante tener en cuenta las señales de los perros. Como decimos, no siempre es alegría, puede ser también miedo, estrés o comportamientos no convenientes para el animal que pueden requerir algún tipo de intervención para paliarlos.

El estudio científico sobre el reencuentro se publicó en Physiology & Behavior.

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