El calor extremo amenaza a miles de especies animales. Los humanos compartimos el mundo con otros seres vivos que no tienen la posibilidad de prender el aire acondicionado o buscar un refugio más fresco y evadirse del calor durante las temporadas estivales.
El problema es que en la actualidad todos los seres vivos enfrentamos las consecuencias de un calentamiento global que solo nosotros hemos generado, pero que también afecta a otros seres, muchos de los cuales no están consiguiendo sobrevivir.
Una de las consecuencias más evidentes de que estamos viviendo un cambio climático es que los animales y las plantas comienzan a morir, porque las temperaturas son tan altas que literalmente se asfixian.
Las olas de calor terrestres, las marinas, los incendios y otros eventos hacen de este mundo un lugar inhabitable para muchísimas especies, que acaban por sucumbir al calor extremo ante la imposibilidad absoluta de hacerle frente o huir de él.
El calor extremo amenaza a miles de especies animales y ellos no tienen aire acondicionado
El calor extremo amenaza a miles de especies animales. Aunque muchos de nosotros podemos evitar el calor refugiándonos en algún lugar más fresco o encendiendo el aire acondicionado, otros seres vivos que comparten con nosotros el planeta se enfrentan a un escenario en el que no podrán escapar del calor.
Estudios recientes señalan que solo en 2024 más de 5000 especies animales, muchas de ellas amenazadas, estuvieron expuestas a temperaturas que jamás habían experimentado, lo que sin duda añade obstáculos para su supervivencia. Por desgracia, estas cifras aumentarán de cara al futuro.
Cambio climático y olas de calor marinas y terrestres
El calor extremo amenaza a miles de especies animales. El cambio climático está causando estragos visibles y mortales en prácticamente toda la vida silvestre. El calor extremo provoca colapsos metabólicos, grave deshidratación, e inanición en una amplia variedad de especies.
Las olas de calor terrestres han matado por asfixia a cientos de crías de vencejo este verano en nuestro país y cada año se cobran la vida de miles de zorros voladores australianos, de hecho, en los incendios que calcinaron la isla continente en 2019, el fuego afectó a 3000 millones de animales.
Las olas de calor marinas tienen un impacto tan devastador como las terrestres. Se sabe que la ola de calor oceánico de 2013/2016, a la que se la conoce como blob, acabó con la vida de 4 millones de araos comunes, lo que implica el 75% de la población del Pacífico norte. Esta es la mayor mortandad de una sola especie de ave marina registrada. Y en 2018, 10000 millones de cangrejos de las nieves murieron de hambre en el mar de Bering.
La peor parte se la llevan aquellas poblaciones de animales con poco o nulo movimiento, ya que se enfrentan a riesgos realmente críticos. Solo en 2021, en las costas de Vancouver, una ola de calor marina que alcanzó los 50 ºC cocinó literalmente a millones de animales marinos, como estrellas de mar, mejillones, almejas, etc.
El calor extremo amenaza a miles de especies animales. La supervivencia de los arrecifes de coral también está en juego, de hecho, los científicos prevén que, si las cosas no cambian radicalmente para 2050, este importantísimo ecosistema desaparecerá por completo.
Entre las amenazas más serias que enfrentan los corales están las olas de calor, como las que en 2022 destruyeron a más de la mitad de la población de gorgonias en la Costa Brava española. Y este tipo de especies no solo es frágil, sino que se reproduce y crece con lentitud, por lo que no pueden darse el lujo de sufrir este tipo de pérdidas masivas.
Efectos imperceptibles, pero altamente destructivos
Más allá de la mortalidad directa que padecen muchísimos animales, el aumento de las temperaturas altera de forma silenciosa a la demografía, los ciclos reproductivos y la fisiología de los animales:
Fallo reproductivo: Entre 2015 y 2017, la falta de alimento por culpa de una ola de calor marina paralizó la cría de los araos supervivientes.
Impacto en polinizadores: La exposición al calor en etapa larvaria de los abejorros compromete su supervivencia, su capacidad de forrajeo y la fertilidad en edad adulta.
Sesgo de sexo por temperatura: En muchas especies de reptiles, como es el caso de las tortugas marinas, el sexo de las crías depende de la temperatura de incubación. El calor extremo hace que en algunas regiones solo nazcan hembras, lo que amenaza la viabilidad demográfica de las poblaciones.
Desequilibrio ecológico y coste humano
El calor extremo amenaza a miles de especies animales. La alteración de la situación de determinada especie repercute en todo el ecosistema. La disminución de organismos como el fitoplancton, el kril o las anchoas, que están en la base de la cadena trófica, la desestabiliza por completo y hace que mueran mamíferos y aves marinas.
Este colapso ecológico tiene un impacto directo en la sociedad humana, ya que no solo genera pérdidas multimillonarias en agricultura y pesquerías, sino que pone en riesgo la seguridad alimentaria y la salud mundiales.
Es necesario que se tomen medidas drásticas para acabar con la deforestación, proteger los ecosistemas y la biodiversidad, dejar de contaminar y reducir las emisiones de GEI, de lo contrario, las consecuencias las pagarán todos los seres que poblamos la Tierra, incluidos los humanos.



