En muchas casas pasa igual. Empieza a caer la tarde, abres la ventana para que entre algo de aire y, de repente, ves unas sombras rápidas cruzando el cielo. ¿Son peligrosos esos murciélagos que vuelan cerca de tu edificio o tu jardín?
La respuesta, en la gran mayoría de casos, es tranquilizadora y hasta positiva. La ciencia lleva años confirmando que los murciélagos insectívoros actúan como un control natural de plagas y, además, su presencia suele ir de la mano de barrios con más “infraestructura verde” (parques, arbolado, jardines) de la que pensamos. Y eso se nota.
Por qué aparecen cerca de tu casa
Los murciélagos no vienen a “buscarte”. Vienen a cenar. Al anochecer salen a cazar insectos y muchas veces los encuentran justo donde hay farolas, setos, arbolado o zonas húmedas (fuentes, riegos, charcos que duran demasiado). Es el mismo motivo por el que en verano parece que los mosquitos te esperan en la terraza.
En ciudades como Madrid, un estudio reciente detectó una relación clara entre más vegetación y más actividad de murciélagos. Los autores apuntan que rondar el 40 % de suelo urbano con cobertura verde ayuda a maximizar la riqueza de especies y su actividad en el área metropolitana. No significa que tu calle tenga ese porcentaje exacto, pero sí que ver murciélagos suele encajar con entornos urbanos donde aún hay “corredores” verdes y comida suficiente.
El insecticida nocturno que no mancha las manos
Aquí es donde los datos ponen el tema en su sitio. Un equipo de la Estación Biológica de Doñana (CSIC) y la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) analizó la dieta de una colonia de murciélago de cueva (Miniopterus schreibersii) en Cádiz con técnicas de metabarcoding (ADN en muestras fecales). Identificaron más de 160 especies de artrópodos y, de ellas, 39 estaban catalogadas como plaga.
Luego hicieron la cuenta grande, la que realmente impresiona. Entre el 11 de mayo y el 10 de octubre, esa colonia habría consumido unos 1.610 kg de insectos plaga. Y cuando se centraron en la procesionaria del pino, el cálculo fue todavía más gráfico. En el pico de la temporada, estimaron que podían comer hasta 6 kg al día, lo que equivale a unas 60.000 polillas en una sola noche y alrededor de 1.730.000 polillas en toda la temporada. No es poca cosa.
Menos mosquitos, menos fumigación y más equilibrio
El efecto no se queda en el campo. Si en tu zona hay murciélagos cazando, lo normal es que una parte del “menú” sean insectos molestos o muy abundantes. En el estudio del CSIC y la UPV/EHU, por ejemplo, aparece el mosquito común (Culex pipiens) como una de las presas detectadas, un detalle relevante porque esta especie puede actuar como vector del virus del Nilo Occidental. Los murciélagos no eliminan el riesgo por sí solos, pero sí forman parte de esa red natural que ayuda a mantener poblaciones de insectos a raya.
Además, cuando el control de plagas lo hace la naturaleza, la dependencia de tratamientos químicos puede bajar. El propio manual de referencia del MITECO recuerda que los murciélagos son, junto a aves insectívoras, de los principales depredadores de insectos y que los tratamientos químicos pueden tener efectos secundarios indeseables. En la práctica, esto significa que proteger a estos “vecinos nocturnos” también tiene una lectura de salud ambiental.
Lo que revela su presencia sobre la ciudad
Ver murciélagos sobre tu casa suele ser un pequeño indicador de que el ecosistema urbano todavía funciona en buena parte. Los murciélagos necesitan refugios y rutas de vuelo, y eso encaja con ciudades que conservan árboles, parques conectados y rincones donde se concentran insectos. Por eso, cuando aparecen, muchas veces están señalando algo más grande que ellos mismos.
El estudio de la Universidad Autónoma de Madrid lo midió con un enfoque muy “de calle”. Colocaron 77 grabadoras de ultrasonidos entre junio y julio de 2023 en 77 puntos del área metropolitana, con distinta proporción de cobertura vegetal. Y vieron ese umbral a partir del cual la riqueza de especies y la actividad llegan a máximos. Es una pista útil para la planificación urbana, pero también para entender lo que ves desde tu balcón.
Mitos que conviene dejar atrás
Los murciélagos no son agresivos y, en Europa, la inmensa mayoría son insectívoros. La idea de “vampiros” viene de un grupo reducido de especies de América Latina, no de la fauna que tenemos en España. También es falsa la imagen de que “se enredan en el pelo” a propósito, porque su ecolocalización es extremadamente precisa.
Otra confusión habitual mezcla murciélagos con enfermedad de forma automática. La recomendación oficial es clara, no manipular murciélagos y, si hubiese sospecha de mordedura, acudir al médico. El Ayuntamiento de Madrid lo resume así, “no manipular murciélagos” y consultar atención sanitaria si hay contacto de riesgo. SECEMU añade un matiz importante, el riesgo existe pero es muy bajo y se reduce muchísimo evitando cogerlos con la mano.
Y hay un punto más que a veces se olvida. En España, todas las especies de murciélagos están protegidas por la normativa estatal, algo que también recuerda SECEMU y que aparece reflejado en documentos técnicos del MITECO. Así que, además de ser útiles, están legalmente protegidos.
Qué hacer si entra un murciélago en casa
Si entra de noche y está volando, lo más simple suele funcionar. Cierra las puertas de esa habitación, deja una ventana abierta y apaga las luces para facilitarle la salida. SECEMU lo plantea como el primer paso en la mayoría de casos, porque muchas entradas son accidentales.
Si lo encuentras de día posado y no parece herido, la recomendación es no tocarlo con la mano desnuda. SECEMU propone usar una caja ventilada y liberarlo por la noche desde un lugar elevado, siempre minimizando el estrés del animal y evitando mordeduras. Si está herido, no vuela o se comporta de forma extraña, lo prudente es contactar con un centro de recuperación o con entidades especializadas.
Si lo que tienes es una colonia en el alero o tejado, muchas veces se puede convivir sin problemas. SECEMU recuerda que solo cuando las molestias son notables debe plantearse una exclusión, avisando antes a los agentes de protección de la naturaleza de la comunidad autónoma para hacerlo con autorización y sin dañar a la colonia.
La otra cara del vuelo
Que sean una buena señal no significa que lo tengan fácil. El propio caso de Cádiz lo deja claro, esa colonia está legalmente protegida y aun así los investigadores señalan amenazas como cambios de uso, presión de turismo activo en cavidades de invierno y la presencia de parques eólicos en su área vital.
Aquí hay un equilibrio delicado. La transición energética es necesaria, pero en biodiversidad la ubicación y las medidas de corrección importan mucho. El MITECO advierte de que una de las principales causas de mortalidad no natural en quirópteros puede estar asociada a aerogeneradores, y por eso existen directrices para evaluar y corregir impactos. En el fondo, la señal que nos dan los murciélagos también va de cómo planificamos.
El estudio más reciente citado en esta noticia ha sido publicado en Urban Ecosystems.












