Naturaleza

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel supera récords nunca vistos

El censo oficial confirma un hito reproductivo sin precedentes en el humedal manchego gracias al mantenimiento estratégico de la lámina de agua en tablazos centrales.

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel supera récords nunca vistos

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel: la llegada del agua al corazón del humedal ha obrado el milagro, devolviendo la vida a este rincón manchego y regalando un espectáculo de biodiversidad sencillamente espectacular.

Las observaciones a pie de campo dejan claro que, en cuanto la naturaleza recibe un respiro, la fauna responde al instante. Decenas de aves han aprovechado la bonanza del entorno para anidar sin descanso, dejando atrás los tiempos más difíciles y marcando cifras que invitan de verdad al optimismo.

Destaca el empuje del pato colorado, rozando las 1.700 parejas nidificantes, al igual que la focha común. Pero lo más emocionante es ver cómo salen adelante las especies amenazadas, como la malvasía cabeciblanca o el porrón pardo, demostrando que este oasis aún tiene muchísima fuerza.

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel: un hito de la conservación

El Parque Nacional de las Tablas de Daimiel ha registrado este año un buen balance de reproducción de aves acuáticas, con varios máximos históricos y una notable recuperación de especies, según el censo de nidificantes realizado en el espacio protegido.

El director del parque, Carlos Ruiz de la Hermosa, ha explicado este miércoles que el seguimiento se realiza mediante la sectorización del parque en siete sectores y un censo mensual de cada uno de ellos, una metodología que limita la entrada en barco para evitar molestias excesivas a la fauna.

Ruiz de la Hermosa ha señalado que se trata de «censos de mínimos», ya que existe un componente de azar derivado de la intensidad del muestreo mensual y no siempre es posible detectar todos los ejemplares presentes.

Entre los resultados más destacados figura el del pato colorado, con una estimación conservadora de entre 1.600 y 1.700 parejas reproductoras, una cifra que mejora la del año pasado y constituye el mejor dato de reproducción de la serie histórica desde 1980.

Por su parte, el porrón europeo ha alcanzado al menos 400 parejas, algo menos que el año pasado, pero todavía entre los mejores registros de las dos últimas décadas, mientras que el ánade friso, con entre 220 y 240 parejas, prácticamente ha duplicado su registro anterior.

También se han observado dos parejas de garceta carretona, sin crías, mientras que en el censo del año pasado solo figuró una pareja.

Las especies amenazadas han encontrado un refugio donde recuperarse

Este año destacan también los resultados de algunas especies amenazadas objeto de seguimiento coordinado nacional.

Así, el porrón pardo ha mantenido entre 28 y 32 parejas, con unos 30 pollos observados en seis polladas, mientras que la malvasía ha alcanzado al menos 60 parejas y 154 pollos en 48 polladas, el segundo mejor dato de la serie histórica desde 1980.

A su vez, la cerceta pardilla ha registrado entre 12 y 15 parejas, aunque no se han observado pollos, y no se ha detectado este año ningún ejemplar de focha moruna.

Por el contrario, la focha común ha tenido un «gran año de reproducción», con entre 1.500 y 1.700 parejas.

La reproducción de las ardeidas

Entre las garzas, la garza imperial ha duplicado el dato del año pasado, con entre 100 y 110 parejas, uno de los mejores registros de la serie, mientras que la garceta grande ha alcanzado entre 75 y 80 parejas, su mejor dato histórico.

La garcilla cangrejera, con entre 12 y 15 parejas, consolida su presencia en el parque, y el martinete, con unas 40 parejas, ha recuperado una colonia importante en la isleta de los Gambetas.

En el territorio del parque se estima la presencia de entre 10 y 12 parejas de avetorillo, mientras que respecto al avetoro, se ha tenido un par de indicios de escucha pero no son lo suficientemente sólidos como para poder afirmar que ha estado en el parque.

Los flamencos no han criado este año, pero en el censo se han registrado unas 100 parejas y alrededor de 200 pollos, y las espátulas se han registrado entre 17 y 20 parejas y unos 30 pollos observados, en este caso el mejor dato de la serie histórica.

En cuanto al censo de somormujo lavanco se ha registrado entre 360 y 400 parejas, segundo mejor dato histórico, y entre 100 y 120 de zampullín común, mientras que el zampullín cuellinegro, con entre 280 y 290 parejas, ha reducido sus cifras respecto al año anterior y el fumarel cariblanco ha bajado a entre 500 y 550 parejas.

El seguimiento también ha permitido constatar la evolución positiva de algunas especies de paseriformes.

Es el caso del escribano palustre iberoriental, que ha alcanzado 23 observaciones, cuatro más que el año pasado, mientras que el bigotudo ha vuelto a reproducirse en el parque después de varios años, con una estimación de entre diez y doce parejas y presencia de juveniles.

Ruiz de la Hermosa ha concluido que se trata de «un buen año de nidificantes» y ha destacado que los resultados ratifican la importancia de mantener inundados los tablazos centrales, tanto por el salto cualitativo que supone para la biodiversidad del parque como por su papel en la conservación de especies amenazadas.

La recuperación de aves acuáticas en las Tablas de Daimiel: mantener el agua en el parque es darle una oportunidad real a la vida. Ver volar de nuevo al bigotudo y contemplar a garzas o espátulas criar con éxito confirma que Daimiel sigue siendo un tesoro vivo imprescindible.

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