Su nombre despista, pero es uno de los tesoros botánicos en peligro de Asturias: la Estrella de los Pirineos lucha por no desaparecer

Publicado el: 3 de julio de 2026 a las 18:41
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Ejemplar de la Estrella de los Pirineos (Aster pyrenaeus), una planta en peligro de extinción que sobrevive en los Picos de Europa, Asturias.

La Estrella de los Pirineos lleva en su nombre una pequeña trampa. Parece que habría que buscarla lejos de Asturias, pero una de sus historias más delicadas se juega en la Cordillera Cantábrica. Esta planta, conocida científicamente como Aster pyrenaeus, figura en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como especie «en peligro de extinción». No es una etiqueta menor.

El problema es que sus poblaciones españolas son muy reducidas, viven en lugares concretos de los Picos de Europa y dependen de un equilibrio difícil. Demasiado pisoteo, cambios en el uso del monte, avance de la vegetación o presión del ganado pueden alterar justo el espacio que necesita para seguir adelante. Y cuando una especie ya está tan acorralada, cada detalle cuenta.



Una flor con nombre engañoso

La distribución de esta planta une dos mundos de montaña. El Inventario Español del Patrimonio Natural y la Biodiversidad sitúa la especie en la vertiente francesa de los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica. En España, la población clásica aparece en Bulnes, en Cabrales, y también se recoge otra población cercana a Tielve, a unos cinco kilómetros.

A simple vista puede parecer solo otra flor de montaña, pero tiene rasgos muy reconocibles. Es una herbácea perenne, con tallos que pueden alcanzar hasta 90 centímetros, flores externas de color lila y flores centrales amarillas. Bonita, sí. Pero sobre todo muy frágil.



El dato que conviene aclarar

Aquí merece la pena afinar la cifra. El Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Flora del Principado de Asturias recoge 63 especies, pero solo cinco están en la máxima categoría de amenaza, la de «en peligro de extinción». Otras 25 figuran como sensibles a la alteración del hábitat, 13 como vulnerables y 20 como de interés especial.

Dentro de esa categoría más grave aparece la Estrella de los Pirineos. La propia Red Ambiental de Asturias explica que son especies cuya supervivencia es poco probable si se mantienen los factores que han causado su situación, y que su declaración exige un plan de recuperación con medidas para eliminar las amenazas. En conservación, las palabras importan. Y mucho.

Por qué está en peligro

La Estrella de los Pirineos tiene una dificultad de partida. Su germinación en laboratorio no supera el 20%, según los datos recogidos por el Inventario Español. Esto significa que no basta con que produzca semillas. Muchas no llegan a convertirse en nuevas plantas.

A cambio, la especie mantiene un crecimiento clonal vigoroso mediante estolones. Es una forma de resistir, pero también una señal de vulnerabilidad, porque la renovación por semillas sigue siendo baja. Además, su parte aérea empieza a desarrollarse en mayo y florece tarde, entre agosto y septiembre, justo cuando algunas zonas de montaña reciben más presencia humana.

El ganado caprino durante la floración y fructificación puede reducir la producción y dispersión de frutos, tanto por el consumo directo de las partes reproductoras como por el pisoteo. A eso se suma el uso recreativo creciente de la zona y la transformación natural del hábitat, que puede fragmentar aún más sus núcleos. No es poca cosa.

Su refugio en los Picos

Esta planta no aparece en cualquier cuneta de montaña. Prefiere orlas de bosque, prados y ambientes con luz, sobre sustratos calizos y pendientes orientadas al sur. El Inventario la describe como una especie heliófila, es decir, amante de la luz, ligada a praderas de origen antrópico y a comunidades donde aparece Brachypodium pinnatum subsp. rupestre.

El problema es que esos espacios no son estáticos. Cuando se abandona el manejo tradicional del territorio, las avellanedas secundarias y otras formaciones arbustivas pueden avanzar sobre los antiguos prados. Para muchas personas eso puede parecer «más naturaleza», pero para esta planta puede significar menos luz y menos sitio. Y ahí está el matiz.

La ficha de la Red Ambiental de Asturias la vincula a prados y orlas de bosques, y señala Bulnes, en Cabrales, entre las poblaciones conocidas en Asturias. El Inventario estatal, con información más detallada, añade la población próxima a Tielve. Las dos referencias apuntan a lo mismo. Su margen en España es muy estrecho.

Qué medidas pueden salvarla

Las medidas propuestas pasan por vigilar la evolución de las poblaciones, estudiar el efecto del abandono del territorio y evitar el acceso de ganado y excursionistas durante parte del año, especialmente en periodos sensibles. También se plantea la conservación fuera del hábitat natural y la búsqueda sistemática de nuevas poblaciones en lugares parecidos.

Esto no significa cerrar la montaña sin sentido. Significa ordenar usos en momentos clave. En la práctica, puede bastar con respetar senderos, evitar salirse de las zonas marcadas y no recoger plantas. Parece un gesto pequeño, pero en una especie con grupos fragmentados de entre 50 y 150 individuos de media puede marcar la diferencia.

También hay trabajo de conservación fuera del monte. El Inventario recoge que un reducido número de individuos se conserva «ex situ» en el Jardín Botánico Atlántico y que se prevé la conservación de semillas en su Banco de Germoplasma. Es una especie de seguro de vida, aunque el objetivo principal debe seguir siendo que sobreviva donde pertenece.

Una pérdida silenciosa

La desaparición de una flor rara no provoca el mismo ruido que la de un gran mamífero. No llena titulares con la misma facilidad. Pero perder la Estrella de los Pirineos en España sería borrar una pieza única de la biodiversidad cantábrica, una planta de interés comunitario y prioritaria en el marco de la Directiva Hábitats.

En el fondo, esta historia habla de algo muy sencillo. La biodiversidad no solo vive en grandes bosques o en especies famosas, también en claros, prados, laderas calizas y rincones que pasan desapercibidos. Ahí, una flor lila y amarilla aguanta como puede. Y el reloj corre.

La ficha oficial de la Estrella de los Pirineos (Aster pyrenaeus) ha sido publicada en el Inventario Español del Patrimonio Natural y la Biodiversidad.

Imagen autor

Javier F.

Periodista, licenciado en la Universidad Nebrija, diez años en Onda Cero, y ahora en proyectos profesionales como Freelance. Especializado en contenido SEO y Discover

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